Aquel tapado de armiño Nº 6 - Apuntes como flechas a lo largo de la feria de ARCO 2016, Madrid, España

Yo estoy convencido de que la feria de ARCO se crea en este país para que no volviera a haber un nuevo "tejerazo" como el sucedido un año antes. No quiero decir que fuera el único argumento, pero sí que algo de ello debió contar en la apuesta final, y sin duda se contempló el "deber" de que la misma se materializara lo más rápido posible ante el grave asalto al Congreso y a la incipiente democracia. Luego de aquella inmunda grosería cuartelera se imponía la modernización democrática del país, y el arte era un instrumento perfecto para ser utilizado con ese fin.

La famosa imagen golpista aquí reproducida en blanco y negro (su tonalidad natural o "correcta") es puro siglo XIX: estampa brutal de la inteligencia atrapada en la miseria intelectual y en el humillante caudillismo, o tiranía, de unos pocos contra todos.



La "mondrianesca" y colorida portada del primer catálogo de la feria (una entrañable ingenuidad, ciertamente, pero denotativa de antiguas y profundas carencias de libertad y formación) es, esencialmente, una enérgica declaración de principios: el deseo y la voluntad de vivir -en una modernidad social y cultural, alegre y confiada- las dos últimas décadas del siglo todo lo no vivido en los ochenta años anteriores. Si así fuera (y quizás esta hipótesis no sea tan extravagante como parece, o que subliminalmente tuviera más importancia de la reconocida) estaremos de acuerdo entonces que la inversión ha merecido la pena. Pero qué extrañas simetrías y dibujos traza el destino...



Es posible que en una feria de arte se aprenda a comprar (o a regatear), pero en absoluto se aprende a "ver" y mucho menos a pensar sobre lo visto.



Ni siquiera sirve como catalizador de eso que tan absurda y frivolamente se califica de "informarse y descubrir las nuevas tendencias del arte contemporáneo". Hablo únicamente por mí, claro está, y haciéndome eco de mis limitaciones cognitivas. En el momento que se acabe ARCO me pienso recluir un mes en el Prado como si fuera el San Serapio de Zurbarán


La zona VIP de Arco 2016 (este año de un espantoso interiorismo "fresco y juvenil")
Habría que titularla "Los últimos días de la humanidad", como el famoso ensayo de Karl Kraus, tal es el fervor y entusiasmo con que se baila el vals "before tragedy", pocos días antes que el planeta "Melancolía" se estrelle contra la Tierra. Supongo que un grado óptimo y excelso de civilización se cifra precisamente en un comportamiento así, tan propio y natural de culturas que de tan avanzadas y maduras biológicamente se encuentran ya instaladas en la apoteosis de su propia corrupción orgánica y celular. Ahora bien, qué sería de una zona VIP sin el incansable ejercicio del "name-dropping" (en justa traducción: "escupir" sin parar nombres conocidos y populares, pero sobre todo "poderosos"), esa deliciosa práctica de mencionar a Fulano y Zutano en una distendida conversación mundano/profesional como signo inequívoco de una irreprochable cercanía a los misterios y arcanos del Poder (artístico en este caso), y a las dulces servidumbres que conlleva esa amistad privilegiada. La dialéctica comunicacional, por otra parte, es por todos y de todos bien conocida. Algo así como: "Bueno, con decirte que hace una semana me encontré en una cena con X, en la cual, por cierto, también estaba Y recién llegado de Guadalajara, de Guadalajara México, se entiende. Vinieron en el avión de J, ya sabes el imbécil ese que le gusta repetir una y mil veces que "un Porsche no se conduce se pilota". Parece ser que se ha comprado la única casa de Barragán que aún estaba en venta (te puedo asegurar, y esto que no salga de aquí, que ha conocido la obra de ese gran arquitecto como quien dice ayer), esperemos que no se la carguen él o su mujer, con los gustos tan vulgares que tiene la pobre, la veo capaz de quitar los maravillosos colores de Barragán y pintarlos de nuevo en gotelé u organizar barbacoas, qué horror, en esos patios interiores tan "metafísicos"... Doy por hecho que en ese caso el gobierno mexicano haría bien en expropiarles la casa y expulsarles del país al instante. Bueno, pues fue este paleto multimillonario quien me comentó que Z no está dispuesto a dirigir el Centro si no le aseguran una independencia económica y política absolutas. Por cierto, le voy a llamar ahora mismo para decirle que he estado con W y me ha contado pestes de ese impresentable, que va de Gran Coleccionista Internacional de altos vuelos y pide descuentos escandalosos propios de gente de medio pelo, claro que su señora utiliza con mucha frecuencia la palabra "rebaja" y con esto ya te digo todo, jajajaja...". (Creo que por una larga temporada voy a dejar de leer los interminables diarios de Andrés Trapiello...)




En Arco 2016 he podido comprobar la excelente salud que posee la indestructible belleza "romántica" de las formas plásticas. He contemplado obras de una hermosura total e implacable, dotadas de una cualidad "gustativa" propia de cuando utilizamos la expresión "comer con los ojos". No hay ninguna crítica e ironía en mi apreciación, pues yo soy el primero en sentir la agradable vibración papilar que me provocaba la contemplación de ese romanticismo desclasado y desajustado, y no por ello carente de sus mejores y más nobles constantes históricas. La belleza, o lo que subjetivamente queramos entender como tal, siempre aspira al agradecido y sereno formalismo que la defienda en su salida al mundo, tan destemplado y agresivo como bien sabemos. La belleza plástica jamás (ni "destruyéndola") abandonará la dulce protección de saberse una esclava feliz, conocedora de que nunca le faltarán aguerridos ejércitos de entregados admiradores. La belleza, y sus dispositivos de presentación, aspira siempre a la Unidad, o a un Todo expresivo, si bien en lucha constante con las fugas y goteras presentes en tan noble edificio. El arte español "emergente", o el que ya no lo es tanto, se ha entregado a la belleza como el amante más complaciente. Insisto de nuevo: lo constato sin acritud alguna, y de no pocos de los artistas y sus obras me considero admirador, incluso entusiasta admirador. Ciertamente, en este nuevo y hermoso formalismo se da un rasgo muy singular y de alguna manera novedoso: es un formalismo "radical" (de amaestrada mordiente, desde luego, pero a su manera "transgresor") y en absoluto conservador o reaccionario. Es un bello formalismo muy inteligente, pues es capaz de presentar la bravura de la forma en el presente que nos habita sin renunciar a la encantadora nostalgia por la blanca virginidad de las nieves de antaño. Ahora bien, no estaría mal analizar con tiempo y un cierto rigor desprovisto de malsanas pasiones, las razones (complejas, profundas, incluso "raras"...) de esta deriva romántica y formalista, de una gran y civilizada belleza, en la producción plástica española en artistas que están en torno a los cuarenta años, arriba y abajo. Deriva que está en sintonía, por descontado, con la misma realidad internacional. Les entiendo perfectamente, es tan inclemente y frío el mundo exterior... Si tuviera que poner una banda sonora a ARCO 2016 optaría por la refinada belleza crepuscular y tardo romántica de la música de Johannes Brahms (pienso en el sensual andante de su soberbio "Cuarteto con piano", Op. 60), pero aún amando intensamente a este compositor hubo momentos en los paseos por la feria que hubiera querido encontrarme con los rotos y desgarrados fragmentos musicales del "Pierrot Lunaire" de Arnold Schoenberg.






"Aquel tapado de armiño Nº1"
"Aquel tapado de armiño Nº2"
"Aquel tapado de armiño Nº 3"
"Aquel tapado de armiño Nº 4"
"Aquel tapado de armiño Nº 5"


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por Luis Francisco Pérez (Crítico de arte madrileño), 7 de Marzo de 2016
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