Des-obediencia de vida

La pintura, un lugar. Ana Vila en Panal 361 desde el martes 4 de agosto de 2015 hasta el viernes 4 de septiembre de 2015.
La artista Ana Vila en su primera apuesta individual ensaya en el espacio Panal 361, una discursividad plástica de desborde cromático.

En el espacio de la calle Jean Jaures se desarrolla una edificación que trasciende lo meramente edilicio. Panal 361 puede ser entendido como metáfora y analogía de producción pero en dirección opuesta a su referente natural. Un panal sí, aunque disruptivo, que resulta ser el seno de propuestas estéticas de diversas disciplinas. La laboriosidad dentro de esa comunidad, contrariamente a la homogeneidad esperable en pos de construir un producto elixíaco, se traviste para que las voces actuantes, los zumbidos y las discursividades, oficien de proclamas deslindadas.
El rótulo que el lugar adopta nos remite a un tipo de organización que funcionaría en términos de ensamble de relojería, pero más que una geometría perfecta, inquebrantable, inexpugnable e inmutable, sólo transformable en su volúmen cuantitativo, debiésemos considerar para con el lugar una lógica de trastocamiento de supuestas premisas implícitas en el aparente anclaje de Panal como ámbito que propende la producción sensible. Un panal de tipo babilónico, pero no en cuanto a su posible fasto, sino por la ineludible inadecuación que deviene en riqueza de una orquestación más compleja que la sola interpretación y aunación de fuerzas a los fines de cumplir un único designio.
En este panal devenido en torre de Babel en el cual trabajadoras incansables hablan su propio idioma, la razón de ser es romper los lindes de ese tejido para hacerlo imperfecto, para inventar nuevas geometrías mas inasibles, que posibiliten nuevas tramas no facilmente soslayables. Un panal babilónico donde las esmeradas sostenedoras de ese campo de actividad, ya no se obnubilan con seductoras emanaciones, sino que se prestan a la insurrección habilitando difuminaciones que atentan con cualquier sesgo de confirmación e incomodan con su empresa de forjar el producto de un reniego.
En la sala expositiva de la planta baja Ana Vila hace sonar una voz renegada que, sin voluntad de inscribirse en cuanto pudiere verse como manifiesto de encauce dentro de una trama uniforme, expresa una sonoridad que precisa otro hábitat de desarrollo. Ello es plausible de apreciar en aquellos cromatismos que se valen de soportes que no soportan, de superficies que no parecen contener, de objetos que se transfiguran y se anulan funcionalmente para convertirse y convertir el espacio con su presencia, eludiendo todo afán de aprehensión, en un lugar que es pintura desbordada.
Puede verse con esta laboriosa artífice que el renegar de la coerción impositiva, facilita la materialización de una paradójica intangibilidad líquida en esta puesta pictórica, que rehúsa ser clasificada como otra cosa más que lugar. Lugar como transitoriedad que se construye y configura espacialidades franqueables, vivibles, experienciales, sensibles.
Con esta muestra que la artista presenta es factible también acceder a un campo singular de desarrollos estéticos propiciados por un contexto concebido a fines que exceden lo proyectable, lo trazable, lo previsible, lo contenible y medible. Tal vez en Panal deba atenerse el visitante a contemplar una sinécdoque discontinua de una supuesta fábrica que promueve una lógica sinérgica que, por tal, es obligada a una violación de cuanto pudiere ser un estatuto tácito discernible del paratexto nominal o bien, sólo considerar su rótulo como aquello filiable a la mancomunación de fuerzas homogéneas unidireccionales que solapan y albergan travestismos distantes de soslayables uniformidades.
La pintura, un lugar, pudiere configurar una geo-metría informe dentro un marco que se hace flexible para albergar el vagar de una plasticidad del discurrir, que puja por asumir nuevas materialidades mutables y expandidas a tangibilidades que amenazan con absorber campos y superficies más allá de lo asignable, más allá de lo estipulable, más allá de lo permisible. Una materialidad líquida que reniega de sí misma y de su discursividad perceptual, que muta en pos de supervivencia fuera de su encuadre, que aspira a más vida que la acumulable en su celdilla estructural.
Si la pintura es fundamentalmente superficie que de algún modo se entiende como una que soporta, sostiene, contiene y alberga cromatismos; una des-obediencia implicaría el reconocimiento de exabruptos pictóricos como algo que, antes que aspirar a ser disculpados por tamaño improperio o ser considerado a pesar de su anómia discursiva, buscan expresar el descontento por las inscripciones y manifestar un placer por el discurrirse en in-aprehensiones sensibles.
Dentro de un panal una des-obediente laboriosa trabaja con esfuerzo físico en materialidades metafísicas con un objeto un tanto escurridizo. Contrariamente al producto esperado en tal empresa, concibe o habilita devenires cromáticos líquidos que son y no son, que se aquietan y se movilizan, que se materializan y se escurren, que abordan superficies y se desbordan, que son exabruptos desprejuiciados disfrazados de cromatismos con ecos de otro tiempo.
En un panal en el cual una de sus piezas orgánicas se rebela para revelar la discontinuidad de un posible precepto y trastocar un estatuto que sobrevuela, generando un trueque por otra posible fábrica. Una industria en la cual, infatigables emprendedoras de discursos no obrarían al unísono, sino que generarían el arribo al sonar de cada coloración con productos y problemáticas propias.
Podría verse en esta primera apuesta individual que la artista Ana Vila afronta, la búsqueda o tanteo de un erigir por medio de materialidades reconocibles más para el uso industrial, una propensión rizomática que, en vez de sólo enraizar y arrastrar, logra contaminar, corromper y trastocar la impolutez de aquellas otroras circunscribibles tangibilidades que aparentan o suponen asequibilidad indemne.

Ana Vila. La pintura, un lugar. Del 4 al 10 de Agosto.
Muestra de pinturas e instalación en Panal 361. Jean Jaures 361, CABA.
Visitas con cita: Lunes, Martes y Viernes de 16 a 20hs.
011 5434-0818 / Panal361@gmail.com

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