Vida y obra de Lus Terán en Sendrós

Vida y obra. Luis Terán en Alberto Sendrós desde el jueves 8 de agosto de 2013 hasta el viernes 6 de septiembre de 2013.
Vida y Obra de Luis Terán, inauguró el jueves 8 de agosto en Sendrós

La primera pieza de la exhibición, la primera del selecto recorte montado en la galería -un gran ejercicio de autocontrol considerando la cantidad que produce y acumula- pende al borde del peligro sobre las cabezas. Es un móvil de clavos y maderas poco nobles que forman una suerte de constelación, un sistema de estrellas pesadas y oscuras. A Luis se le había ocurrido un título largo que, por inspirado y elocuente, corresponde citar: “Caminé mucho tiempo molesto por los abrojos, sin darme cuenta de que estaba transportando semillas. Semillas de abrojo. Sostiene Eva Grinstein en el texto que acompaña la muestra.

Y continúa: Bajo el hechizo de los materiales, brillan los restos de historias pasadas. No es que a Terán le guste revolver entre lo que la gente descarta, es que esos pedazos de cosas lo llaman y le piden una sobrevida. Él los acoge para soldarlos, hacerles un millón de perforaciones, bañarlos en yeso o ensamblarlos unos con otros. Por ejemplo tomemos este chorizo de cemento. Tiremos de su extremo porque cuelga justo frente a nuestras manos y porque parece de plástico y a la vez no, y se ve tan liso que invita a ser tocado. Fabuloso destino para tres hierros que supieron ser parte de bases de columnas: activados por la manipulación de este palo colgante, los metales al otro extremo del cordel bailan y repican como campana celestial.

La edición en la sala se completa con un friso de rodajas de botellas que se expande a lo largo de una pared. Es el mismo vidrio que la paranoia doméstica hace proliferar sobre las medianeras, pero estos trozos fueron seccionados con suma dulzura y clavados con el filo hacia abajo. “No puedo proteger lo que quiero”. Si Terán hubiera optado por ser artista político, esta obra sería pan comido. Lo mismo si buscara el chiste intertextual replicándole a Jenny Holzer. Pero no. Estos vidrios son las horas de trabajo en el corte, la prueba, el error, el hallazgo de la forma. Si tienen que hablar de algo, que sea poéticamente de un fracaso. Y hablando de contingencias que definen el destino de los materiales: quién puede negar, por otra parte, que la luz del sol se vería bellísima atravesando estas absurdas tejas translúcidas.

Alberto Sendrós
Pasaje Tres Sargentos 359
info@albertosendros.com

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