Aizcovich | Oller

Ándres Aizicovich y Ramiro Oller. Andrés Aizicovich, Ramiro Oller en Inmigrante galería desde el miércoles 3 de abril de 2013 hasta el viernes 3 de mayo de 2013.

Arena de ciudad

Salir a recorrer las calles al encuentro de objetos que como los hongos del cucumelo "lo encuentran a uno" ya forma parte de los recursos tradicionales con los que contamos los artistas para generar el léxico de una obra. Cada uno tendrá su propia forma de seleccionar acorde a sus preferencias, y también de ser seleccionado por la perfecta magia del azar. De un modo infalible, estas colecciones destilan la intención que atraviesa al autor

Un arqueólogo encuentra reliquias de una civilización que fue destruida por una astuta bomba ecológica, que no quema ni irradia los objetos sino que los muele hasta no dejar pedazos de más de unos pocos centímetros de lado. Como un glaciar esculpiendo un valle, o una piedra de molino del diámetro de la luna rodando sobre la tierra, dejando arena en lugar de ciudades.

Los pequeños objetos que Andrés Aizicovich usa en sus dibujos y pinturas pueden ser pensados de muchas maneras. Miniaturas de otros objetos. Fragmentos de máquinas que parecen prototipos para esculturas monumentales. Reproducciones de edificios famosos prensados en chapitas baratas, que se venden en el subterráneo o se encuentra tiradas por el piso. Para colgar de un collar o decorar un llavero. Válvulas quebradas y componentes metálicos que han sido aplastados y plegados por la acción conjunta de baldosas y pies de peatones. Su valor económico es casi nulo, o inclusive negativo: si se elije sentenciarlos a ser basura, deberán ser removidos a un costo energético superior a cero.

La arqueología construye una historia a partir de lo que puede inferir de fragmentos materiales. Cualquier colección es entonces la semilla de un mundo potencial. Como antropólogo de la era cuántica, Aizicovich no se limita a usar una colección de objetos encontrados como sujetos sometidos a una investigación. Los sistemas y diagramas que antaño pretendían ser una herramienta analítica perfectamente diseñada por la ciencia para su objetividad y desapego se asumen ahora como partes de una poética y una ficción. Liberado el marco de referencia de la seriedad de quien debe sostenerse en la cima de una jerarquía, se retuercen con alegría asumiéndose mecanismos eternamente mutantes y experimentales

Dos objetos que vi en su taller persisten en mi mente. Uno pertenece a una serie de baratijas que se venden en el subte, reproducciones en miniatura de glorias de la arquitectura universal hechas con la técnica die-cast. Poseen un atributo adicional, que es el de tener en una de sus caras el agujero cónico y la cuchilla de un auténtico sacapuntas para lápices. El segundo objeto es un personaje recurrente en las obras de Andrés: un lápiz al cual se le ha sacado punta hasta reducir su largo a un par de centímetros desde su púa de grafito hasta la cabeza rematada en una gota de esmalte negro. Este dúo, que posee complementariedad formal y de género, parece esconder una clave conceptual para la obra de Andrés. La diferencia entre una jibarización y una miniatura. El sumun de consagración que implica ser el protagonista de una línea de souvenirs baratos, y el paródico patetismo de un lápiz que ya ha dado todo de si.

Carlos Huffmann
Marzo 2013


"CUBISCONKRETFUTUINFORMALÍKREACIÓN" de Ramiro Oller

- Entonces, ¿cuántas tortugas juntaste?

- Perdí el interés después de eso.

- oh…

- Dejé las tortugas y me enamoréde los fósiles del período glaciar.Los fósiles eran lo únicoque tenía sentido en este mundo de terrible.Dejé los fósiles para recubrirespejos viejos.Tenía la mayorcolección del mundo...de espejos holandeses del siglo XIX.¿Tal vez leíste sobre nosotros?¿En Mundo del Espejo, octubre del 88?Aquí tengo una copia, en algún lado.

- Creo que lo que quiero saber es cómo te podés desapegar de algo en lo que invertiste tu alma, y...digo, ¿nunca extrañabasa las tortugas?¿La única cosa que hacía que valiera la pena vivircuando tenías 10 años?

- Mirá, te voy a contar una anécdota, ¿sí?Una vez me enamoré a fondo, profundamente,de los peces tropicales.Tenía 60 malditas peceras en mi casa.Buceaba para hallar los correctos.Anisotremusvirginicus, Holacanthusciliaris, Chaetodoncapistratus.El que digas.Hasta que un día dije:"A la mierda los peces"."Renuncio a los peces". Juré nuncavolver a poner pie en el océano.Tan al carajo los mandé.Eso fue 17 hace años y desde entoncesno he puesto ni siquiera un dedo en el mar.¡Y yo amo el mar!

- Pero, ¿por qué?

- Terminé con los peces.

Diálogo de “El ladrón de orquídeas” (Adaptation) del 2002. Basada en el libro “El ladrón de Orquídeas “ deSusanOrlean. Adaptada para el cine por Charlie (y el ficticio Donald)Kaufmann y dirigida por SpikeJonze.

Galería Inmigrante
Perú 1064
galeriainmigrante@gmail.com

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