M.K y el sandwich del macro

Obra-Taller-Obra. Martín Kovensky en Macro - Museo de Arte Contemporáneo de Rosario desde el jueves 6 de diciembre de 2012 hasta el martes 12 de marzo de 2013.
Son dos pisos pero son como un sandwich. Una labor que Martín Kovensky ha venido desarrollando durante más de diez años. Con aderezo y todo.

La modernidad nos enseñó que una obra de arte puede adquirir variados aspectos, desde los modos más tradicionales, pasando por los objetos, acciones, veladas, textos, hasta una habitación vacía podría adquirir la categoría de arte. En la expansión del concepto de obra de arte, la modernidad nos entrenó el ojo y la cabeza. Hoy, desde el discurso contemporáneo del arte, un taller también es obra (al igual que una curaduría), pero no cualquier taller, el de Martín Kovensky sí.

Pan – queso – pan. Obra – taller – obra. Así, como una sandwichito se presenta esta exposición. No es lo mismo el pan, que el pan con queso. Tampoco es lo mismo la obra, que la obra con taller.
El taller es parte constitutiva de la obra de Martín Kovensky. Como la tercera pata de un trípode, como la sexta silla de un juego de comedor, como la primavera, como los bigotes de Pachano, ¿se entiende?

La obra y el taller tienen una misma columna vertebral: el dibujo. Éste es uno de los primeros gestos que se manifiestan en la vida de un ser humano, por eso es algo que cualquier persona puede ejercer, ¡y en cualquier lugar! esa condicion de portabilidad le da al dibujo cierta magia. Si uno logra realmente comunicarse con el objeto que está dibujando (mirándolo, conociendo cada una de sus partes) los demás percibirán esa comunicación, tan profunda, y ese será, seguramente, un buen dibujo; Martín dice, "alinear el objeto, la mano, el ojo y el alma”. Esta es la base de toda su teoría y su práctica artística-pedagógica.

Esta muestra vendría a reunir toda una labor que Kovensky ha desarrollado a lo largo de más de diaz años. Es como el punto culmine. En el medio, el taller, el diario, los libros, las sierras y demases hechuras creativas.

A Martín le apasiona dibujar, se nota en sus talleres. Él no puede quedarse en el lugar del profesor que se para delante y ordena a sus alumnos que corran cuarenta minutos sin parar. Él no. Él se sienta en una mesa, junto a los participantes del taller y dibuja con ellos. “Dibujar es como ir a algun lugar en bicicleta” dice, y ahí, uno comprende. Pienso que es algo que no puede dejar de hacer. Se nota que lo hace todo el tiempo, se nota cuando vas al piso siete y ves su obra, se nota su ojo y su mano ejercitados. Tiene una teoría radical, y la transmite con amor. Eso es importante.

gracias a Martín y tambien a Rodrigo

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