La pintura es como un gran simio

Las amantes del king kong. Victoria Gutiérrez, Florencia Orunesu en Masottatorres desde el jueves 11 de marzo de 2010 hasta el viernes 16 de abril de 2010.
¿Por qué un rey de la jungla elige a dos jóvenes mujeres como sus inseparables compañeras de aventuras en la selva fría?

¿Por qué un rey de la jungla elige a dos jóvenes mujeres como sus inseparables compañeras de aventuras en la selva fría?
Cuando hace unos años tuve la oportunidad de conocer sus pinturas, entendí rápidamente por qué El King se interesó en Victoria Gutiérrez y Florencia Orunesu como artistas.
A Victoria la conozco desde hace mucho tiempo. Me quedé intrigado pues sabía que ella estudiaba para chef, fue ahí cuando recordé al gran Leonardo y su libro de cocina (me gusta especialmente su receta de curanto de jabalí). Por entonces Maggie de Koenigsberg visitó su taller y trajo para nuestra colección una tablita que atesoramos en el living. Realmente me pareció muy interesante, había una libertad ornamental orientalista matissiana, así que con gran curiosidad visité su estudio. Era una espontánea innata, cada trabajo que me mostraba superaba al anterior. Quizás una posible explicación a ésto es el hecho de que su madre es pintora y de su cercanía con De Koenigsberg en largos veraneos en su taller.
El nuevo grupo de trabajos que presenta están inmersos en ese espíritu de la luz del mediodía, pero le ha agregado zonas donde se incorpora una mayor gestualidad, lo que le imprime mayor tensión y búsqueda experimental.
A Florencia Orunesu la conocí a través del músico Roberto Conlazo. En ese momento pintaba con marcadores o fibras sobre papel en lo que describo como el Criollismo Psicodélico, tal vez proveniente del Ceibo Power de los comienzos de los 70. Esta serie tuvo mucha repercusión en la muestra Catástrofe realizada a principios del 2009 en la galería Masottatorres. En los papeles, al igual que en los de Victoria, había una gran espontaneidad con una contemporaneidad muy americana. ¿Intuición?. Tal vez sean sus raíces pampeanas. Hace poco me llamó para mostrarme las obras que ahora presenta en Masottatorres y lo más impresionante para mí fue constatar que había podido traspasar la frescura de sus papeles a grandes telas, en este caso usando óleo como si fuera tinta. Los había ido despojando incluso de los antropomorfos que desarrollaba en sus papeles. Y en concordancia con Victoria, había adquirido la gracia matissiana, dando así un efecto narrativo más que contundente.
Florencia y Victoria ya dejaron de ser una promesa para convertirse en este “presente movilizador” que quiero hoy compartir con ustedes.
Duilio Pierri.-

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