Escuela de envejecer, Ana Gallardo | Experiencias vitales de la vejez forman gestos posibles de ser enseñados y aprendidos

¿Cómo envejecer en un sistema que niega lo viejo? ¿Cómo envejecer frente a la idea del paso del tiempo como una amenaza que persigue la idea de utilidad? ¿Cómo crear las condiciones adecuadas para esa vejez?

En 2008 Ana Gallardo, junto a sus amigxs, imaginaba un lugar para vivir en la vejez. Hoy, en 2022, es en el Parque de la Memoria donde la Escuela de envejecer encuentra su lugar. Luego de más de diez años de trabajo, las respuestas a aquellas preguntas se materializan en esta muestra: un espacio físico que alude a la idea de Escuela, donde un pizarrón- contenedor orienta el recorrido de la obra.

Organizada en cuatro núcleos temáticos -La memoria, Los oficios, La narración y la oralidad, La fiesta, el baile y el canto-, en las distintas salas se proponen diversos ejercicios y acciones de los que el público podrá participar. Las paredes-pizarrón, además, también funcionan como soporte de la voz de Ana Gallardo, escrita con tiza.
Para crear este espacio -que se constituye como un lugar para vivir la vejez en comunidad, revalorando múltiples saberes y oficios-, Ana tomó su propia experiencia y, sobre todo, la de otras mujeres.

Desde su tía Rosita hasta las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, esta exhibición es el resultado de un proceso que se construyó a partir de encuentros íntimos que la artista generó con personas mayores para recuperar tanto sus deseos perdidos en la juventud como sus hallazgos de la vejez.

El procedimiento es simple: las personas mayores le comparten a Ana saberes específicos que ella reinstala en otros contextos a través de acciones. Así, las experiencias se transforman en aprendizajes y le permiten a la artista contar una historia diferente en un lenguaje caótico y amoroso, transformador y político.

Con el fin de habilitar nuevos espacios para enseñar y compartir estos oficios y saberes de la vida, la Escuela de envejecer tiene su punto de llegada en el Parque de la Memoria.
Durante los cuatro meses de la exposición, se realizará un programa de acciones y actividades públicas para que tanto Ana como otras mujeres invitadas puedan exhibir lo aprendido.

Curadoras María Alejandra Gatti y Lorena Fernández





TEXTO CURATORIAL

Aprendizaje coral sobre saberes otros, materiales efímeros y poderes para hacer lo que soñamos

Hay una teoría conspirada entre mujeres que dice que la bolsa es mejor que el palo. El palo es la historia asesina de los cazadores alrededor del fuego, hay héroes que matan, hay sangre y épica. La bolsa es la historia de la vida, es la que narra cómo recoger frutos, transportar agua, hacer un amuleto. La teoría de la ficción como bolsa recolectora habla de los vínculos que se establecen en esas historias pequeñas, hermosas, necesarias y no exentas de dolor.
Escuela de envejecer, como gran reservorio de relatos, cobra entre las manos de Ana y todxs lxs que con ella accionan, la forma de un contenedor. Hay aquí, entre un suceso y otro, trazos blandos y sinuosos que dejan vislumbrar un plan: el de contar una historia diferente en un lenguaje caótico y amoroso, transformador y político.
En la Escuela, las experiencias vitales de la vejez forman gestos posibles de ser enseñados y aprendidos. Ana utiliza un método tan simple que emociona: la intimidad de la charla. La atención y el trato se convierten así en herramientas relacionales, amplificadoras de asuntos guardados y violencias invisibles. Dice Ana que lo primero fue una pregunta a su tía Rosita, y que no fue sobre la vejez,
sino sobre el amor, porque en el pudor de su juventud no se animaba a nombrar a la vejez de frente. Con Rosita también apareció la acción vinculante del dibujo como red física de la memoria.

En arcilla hay un árbol, hay un río,
hay una pequeña flor a la derecha,
hay un manchón que parece un ojito.

A la charla le sigue la acción, porque para aprender hay que practicar.
Hay que hacer, y la forma del hacer es la copia. Copiamos y repetimos para entender con lxs otrxs. Ana aprendió a coser, a hacer zapatos, a sembrar una huerta y a cortar el pelo, entre otras cosas. Por ende aprendió sobre cuán firme se sostiene la aguja, cómo se levanta un tomate, qué distancia tiene que haber entre la tijera y los dedos; todas formas del cuidado que no se aprenden en abstracto, sino con el cuerpo. El cuidado es una tarea que no deja afuera al mundo.

Un hilo recorre las manos de una mujer cosiendo.
Hay otras manos que miran atentas,
que esperan su turno para repetir el movimiento.

Similar a los rituales donde se opera entre muchxs y se expone ante todxs, el hacer público de Escuela de envejecer es un ejercicio de revinculación que transforma a lxs que participan. Un ritmo compartido se despliega en plazas, museos, casas y a la vera del río. La Escuela construye una sombra, un mínimo reparo donde se puede leer en voz alta, cocinar, dibujar, cantar y bailar. Toma forma y se convierte en obra; manifiesta una vida en común.


Es mejor ser un cuerpo de baile que una bailarina.
Es mejor ser un coro que una cantante.
Es mejor el karaoke que la composición original.

En 2008 Ana, junto a sus amigxs, imaginaba un lugar para vivir en la vejez; hoy, en 2022, es en el Parque de la Memoria donde la Escuela de envejecer encuentra su espacio. En tiza sobre un pizarrón o en piedra sobre un muro, es aquí donde se hace el ejercicio de nombrar. Es aquí donde se inscriben los paisajes de otras memorias con la esperanza de reimaginar y reencantar el mundo.


En el comienzo hay viejas,
una charla
y el dibujo de un corazón de tiza
que en el centro tiene escrita la palabra cuore.

Lorena Fernández y María Alejandra Gatti


Inaugura el sábado 12 de marzo de 2022 a las 17 hs, en Sala PAyS (Parque de la Memoria) - Av. Costanera Norte Rafael Obligado 6745, CABA

Hasta el 3 de julio del 2022













Todas las imágenes son capturas de los videos exhibidos en la muestra



Escuela de envejecer es un proyecto producido por el Parque de la Memoria, dependiente de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA).



Ana Gallardo. Nació en 1958, en Rosario, Argentina, y desde entonces ha vivido en Argentina,
España y México, donde reside en la actualidad. La práctica artística es para ella un espacio de reflexión y transformación. En su búsqueda como artista, conviven las vicisitudes de su vida privada y se exploran las maneras en que vida y obra pueden actuar sobre las deficiencias y los vacíos de la
otra. Entre los diferentes planos de la violencia que ha abordado a lo largo de los años, actualmente se enfoca en la violencia de envejecer. A su vez, lleva adelante desde principios de la década del noventa una serie de proyectos independientes que tienen como objetivo visibilizar prácticas que no ingresan a los circuitos comerciales o institucionales del arte. Ha participado en exposiciones internacionales como 12° Bienal del Mercosur (2020); 13° Bienal de la Habana (2019); 56° Biennale di Venezia (2015); 29° Bienal Internacional de Arte de São Paulo (2010) y 7° Bienal do Mercosul (2009), entre otras.
Algunas de sus exposiciones individuales más importantes se han presentado en Galeria ́Ruth Benzacar, Buenos Aires (2018); Museo Jumex, Ciudad de México (2018); Museo Es Baluard, Palma de Mallorca (2017); MAMBA, Buenos Aires (2015); Sam Arts Projects, Paris (2013); Museo Municipal de Arte, La Plata (2013) y Parasol Unit ́ Foundation for Contemporary Art, Londres (2012), entre otros.
También ha integrado exposiciones colectivas en instituciones y museos como Museo Jumex, Ciudad de México (2020); Laboral Centro de Arte, Gijón, Asturias (2019); Kunsthalle Lund Art Gallery, Lund (2016); Maison Rouge, Paris (2015); Whitechapel ́ Gallery, Londres (2013); Palais de Tokyo, Paris (2013) y Museo de la Memoria y la ́ Tolerancia, Ciudad de México (2012). Su obra es representada por las galerias Ruth Benzacar en Buenos Aires y Machete ́ Galeria en la Ciudad de M ́ éxico y forma parte de las siguientes colecciones: Blanton Museum of Art, Austin; Malba, Buenos Aires; Museo Jumex, Ciudad de México; MUAC, Ciudad de México; Frac Lorrain, Metz; Deutsche Bank; Museo de Arte Moderno, Buenos Aires; y Es Baluard Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma de Mallorca.


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