¿Cuánto puede un cuerpo inerte sostenerse sobre una cuerda antes de caer?. Una muestra de Alejandra Galván



¿Cuánto puede un cuerpo inerte

sostenerse sobre una cuerda

antes de caer?

Cuando en cualquier rincón nos encontramos con una sombra trapezoidal, ¿sospechamos del objeto que la proyecta? ¿pensamos instantáneamente que ese objeto podría no tener exactamente esa forma, sino que en su interpolación ante el trayecto de luz su complexión se ha simplificado?

Entonces ahí, ¿sospechamos del objeto, sospechamos de la sombra o sospechamos del mundo?

Aún las cosas más sencillas tienen la complejidad del infinito. Y aunque sus formas se revelen en trazos simples y estables, los cuerpos contienen componentes incalculables que se emplazan en un rizoma intrincado como el de los laberintos.

Más allá de esta trama universal inmensurable, tendemos a percibir y simplificar la cosa para asirla, para reconocer un contorno y discernir entre lo que la cosa es y lo que la circunda, para cotejar su silueta con la de otra cosa y aventurar relaciones, para delegarle alguna función y asignarle un nombre que enuncie su unicidad.

Sin embargo, esa intención simplista se nos escapa cuando caemos en cuenta de que el mundo es producto de un estallido acaecido en un tiempo cero. Y comenzamos a orbitar entre aquel punto de inicio que ahora se retrotrae cíclicamente entre eso y un punto improbablemente final.

y B y A es A y B, y es B y B, y es A y A.

Desde esta enunciación convulsa, es posible comparar este modus cósmico orbicular con las oscilaciones del arte y, particularmente, con ese que se manifiesta a través de acciones elementales, de figuras planas (y) o líneas uniformes. Estos componentes, por mínimos que parezcan, portan significancias que oscilan (que también oscilan como B y A), conduciéndonos por pasadizos moebianos.

Alejandra Galván ha reducido un laberinto a su expresión mínima, diagramando una instalación compuesta por planos y líneas que derivan hacia la reducción del mundo como una sola idea. Una idea que parece replicarse para situarnos en el intersticio y obligarnos a fluctuar entre dos posibilidades que quizás (muy probablemente) nos acarreen hacia el mismo fin.

Curaduría Javier Soria Vazquez
octubre 2021, Tucumán

Se puede visitar hasta el 11 de noviembre de 2021 en Tamañoficio (San Luis 338, Tucumán)










Alejandra Galván. Nació en 1987 en San Miguel de Tucumán. Actualmente cursa el Programa de Artista de la Universidad Torcuato Di Tella.2021 Es Lic. en Artes Plàsticas y continúo su formación en talleres, cursos y clínicas como: Plan INTER por FACT (Fundación para el arte contemporáneo de Tucumán), Taller de pintura a cargo de Gilda Picabia.2015; Clínica y análisis de obra con Eduardo Stupia, Eduardo Basualdo, Verónica Gómez, Andrés Labake del FNA (2015); Clínica con Fernando Brizuela (Caps de Arte 2013); Foro de “Arte contemporáneo y políticas culturales (2010-2011); paradigma del Arte Contemporáneo por Carlota Beltrame. (2009), Participó de la Residencia Internacional “La ira de dios”. Bs As (2017); también participó en la 1ra Residencia Yungas para artistas del NOA. Villa Nougues-Tucumán. (2015), Desde el año 2007 participa en muestras colectivas, intervenciones en espacio público, exposiciones a nivel provincial y nacional En el año 2018 coordinó junto a Maxi Romero Almenar “Laboratorio artístico” taller de arte para niñxs. Forma parte de TAViT (Trabajadores de las artes visuales Tucumán)


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