Comunicado La Lola Mora Trabajadorxs de las Artes Tucumán

Desde La Lola Mora - Trabajadorxs de las artes Tucumán, comunicamos que la muestra "Randa testigo" expuesta en el Museo Nacional de la Independencia – Casa Histórica de Tucumán se ha bajado.
En esta muestra participan dos integrantes de nuestra colectiva, Alejandra Mizrahi, como curadora y Carlota Beltrame con su obra "Revés de la trama”.
Realizamos este comunicado por medio de una crónica de los hechos, con la intención de aclarar sobre diversas confusiones que se han generado y a la vez testimoniar sobre la complejidad de lo acontecido.






La muestra “Randa testigo” y la obra “Revés de la trama”

La muestra “Randa testigo” fue pensada y realizada para ser expuesta durante el año 2020 en el Museo Nacional del Traje en Buenos Aires, donde se mostraban distintos aspectos de la práctica de la Randa.
A partir de esa experiencia la Dirección Nacional de Museos decidió traer en el mes de julio de 2021 la muestra “Randa Testigo” a la provincia de Tucumán para ser alojada en el único Museo Nacional de la Provincia, el Museo Nacional de la Independencia – Casa Histórica de Tucumán.
“Randa Testigo” también se desarrolla en una segunda sede habilitada por la Universidad Nacional de Tucumán, en el Centro Cultural Eugenio F. Virla, donde se encuentran muestras de randas relacionadas al diseño, dando cuenta, a su vez, de un tejido institucional.

Dentro de la sede del Museo de la Casa Histórica se expuso la muestra dividida en tres secciones: el patrimonio de las randas históricas pertenecientes al museo, las piezas en randas que muestran el trabajo colectivo de las maestras Randeras de El Cercado y la obra contemporánea “Revés de la trama” de la artista Carlota Beltrame, también realizada en randa, siendo ésta una obra situada, ya que surge en diálogo estrecho con la historia y el edificio.

Desde hace algunos años los museos nacionales incluyen en sus programas y dedican parte de sus instalaciones a muestras temporales de arte contemporáneo. En esta ocasión se convocó a la artista Carlota Beltrame, de reconocida trayectoria nacional, quien además es docente de la Facultad de artes desde hace más de 30 años.
La muestra “Randa testigo” fue inaugurada en el Museo de la Casa Histórica hace dos meses sin presentarse ningún inconveniente hasta una semana antes de las elecciones PASO, en la que algunos partidos políticos de Tucumán se pronunciaron en contra de la obra “Revés de la trama” de Beltrame, exigiendo a través de medios de comunicación provinciales y nacionales que se retirara la obra y la muestra, negando que eso fuera un “hecho cultural” ya que aseguraban era un “homenaje a Montoneros”.

La directora del Museo de la Casa Histórica, Mg. Cecilia Guerra, la artista y la curadora aclararon reiteradas veces y en diversos medios que la obra no es un homenaje a Montoneros bajo ningún aspecto, sino que está basada en un hecho histórico ocultado ocurrido en 1971 en la misma Casa Histórica durante la dictadura de Levingston y que problematiza sobre la memoria.



El actuar de los medios y de los políticos y el lugar otorgado a las fake news
A partir de los primeros días de septiembre, y a días de las elecciones de las PASO, comenzó a circular hasta hacerse viral una imagen falsa en la que se ven pintadas con negro las palabras Montoneros, JP, y la imagen y nombre Evita sobre las paredes del Salón de la Jura de la Casa
Histórica.
Esta imagen falsa estaba intervenida digitalmente y provenía originalmente de una publicación en un diario con fecha muy anterior a inaugurada la muestra, por lo que no tenía ninguna relación ni hacía
referencia a la misma. Sin embargo, esa imagen se utilizó para hacer circular como si fuera la obra artística expuesta, generando impacto a quienes sin averiguar creyeron que se habían realizado esas pintadas en las paredes del Salón de la Jura.

Además, comenzó a circular un audio que se hizo viral en la provincia, en el que se aseguraba que “está re-contra chequeado que hay una placa conmemorativa a Montoneros dentro de la Casa Histórica”. Tanto la directora del museo como las artistas aclararon nuevamente y demostraron que eso era falso.

Varios medios televisivos fueron con sus cámaras a la Casa Histórica cerciorándose así de que el Salón de la Jura no estaba intervenido con ninguna pintada, que no había una placa, y que la obra de la artista Beltrame era en realidad un tejido tradicional de randa que reproducía una fotografía publicada en el año 1971, haciendo alusión a los hechos acontecidos en aquella fecha con la palabra Montoneros.

En los medios INFOBAE y LA GACETA Tucumán se publicaron algunas opiniones de políticos haciendo referencia a convocatorias en la puerta de la Casa Histórica de Tucumán todos los días a las 20 hs. para “repudiar” la obra y la muestra hasta que las sacaran.
Una de las primeras notas referidas al tema fue publicada en el diario LA GACETA con el título: “Fuerza Republicana repudia una muestra de Montoneros en la Casa Histórica” (LA GACETA 05 Sep. 2021)

El día 5 de septiembre el diario INFOBAE reprodujo las palabras del diputado nacional de Neuquén, Francisco Sánchez diciendo: “¿Qué carajos hace el nombre de Montoneros contaminando la Casa Histórica de Tucumán? Hay que echar a los responsables de esta blasfemia”.
(INFOBAE 05 Sep. 2021). Este diputado basó sus dichos a partir de una publicación en twitter de un usuario identificado como @derechaliberal, quien escribió agravios e insultos a la muestra acompañados con una foto de la obra que él mismo había sacado en persona según aclaró.
Fuerza Republicana, dirigida por Ricardo Bussi, quien reivindica y defiende las acciones de su padre el genocida Antonio D. Bussi y ha sido denunciado por abuso sexual, convocó a la primera de las
concentraciones en la puerta del Museo de la Casa Histórica.

El diputado José Cano y la senadora Silvia Elías de Pérez expresaron: “Reivindicar un grupo terrorista en la Casa Histórica es un insulto a los tucumanos que merece una explicación oficial” y por lo tanto
“presentaremos un proyecto conjunto en el Congreso de la Nación” pidiendo informes por la “muestra de Montoneros”. (La GACETA 05 Sep. 2021) (infobae 07 Sep. 2021)

El director de Cultura de Yerba Buena, Fernando de la Orden publica en su cuenta: “Si creen que es algo cultural, se equivocan”. “Es como hacer una exposición a favor del Nazismo en una sinagoga. Inmorales y abusadores.” Acompaña los dichos con la foto falsa que circuló. Al enterarse que la foto era una fake hizo una nueva publicación diciendo que rectificaba la imagen, pero mantenía sus dichos al respecto. Y dejó publicada también la foto falsa que siguió circulando.

El intendente de Yerba Buena Mariano Campero “repudió el homenaje a Montoneros en la Casa Histórica” y también “pidió a los responsables de la muestra que retiren la obra del Museo Nacional) (LA GACETA 05 Sep. 2021)

El día 7 de septiembre el diario La GACETA dedica la portada del diario para este tema bajo el título: “Partidos políticos piden que se retire la obra sobre Montoneros”. En su interior dedica toda la página 4 y la 5 a este tema, publicando tres fotografías de los rostros de la artista, de la curadora, y de la directora del Museo.



Amenazas e insultos
La directora del Museo de la casa Histórica Cecilia Guerra recibió en su celular amenazas contra su persona y su familia.
Los trabajadores del museo y las artistas involucradas recibieron insultos y agravios.
En varios comentarios de las notas publicadas en los diarios hay quienes reivindican abiertamente la dictadura militar, a Videla y al Operativo Independencia haciendo una pública apología de la dictadura y
expresando a la vez cómo es posible que se hiciera militancia política en la Casa Histórica.

En las convocatorias realizadas en la puerta de la Casa histórica se gritaba e insultaba repudiando la obra y en los comentarios de las notas de los diarios y en las redes además se amenazaba con ingresar a la Casa Histórica y destruir la obra y la muestra.

Dirección de Museos Nacionales y Secretaría de Patrimonio
Ante las amenazas y la violencia ejercida, se realizó una reunión con las autoridades de la Dirección de Museos Nacionales y Secretaria de Patrimonio en la que informaron que ante la creciente violencia y para preservar y resguardar la integridad física de las personas y del museo se decidía bajar la muestra en la sede del Museo de la Casa Histórica.

Se solicitó que las mismas autoridades se encargasen de la comunicación de la decisión, pero ante la demora/falta de respuesta y las crecientes confusiones generadas al respecto nuestra colectiva
brinda esta crónica de los hechos.

Revivir la invisibilización
A través de la obra “Revés de la trama” de la Muestra “Randa testigo” se ha desocultado la violencia de los discursos de derecha y sus constantes intentos de acallar las narraciones de la memoria.
“Revés de la Trama” no sólo rememora aquello que ha sucedido, sino que termina reviviéndolo de alguna forma, por la invisibilización que también se pretende lograr de la obra.

San Miguel de Tucumán, 20 de septiembre de 202





Guión curatorial de la muestra Randa Testigo

Las Randeras: Claudia Aybar, Agustina Sosa, Ana Belén Costilla Ariza, Marcela Sueldo, Ana María Toledo, Anice Ariza, Antonia Ariza, Cristina Costilla, Elva Aybar, Elba Sosa, Gabriela Belmonte, Tatiana Belmonte, Giselle Paz, Johana Elizabeth Pacheco, Johana Patricia Torres, Magui Ariza, Margarita Ariza, María Dolores Nuñez, María Marcelina Nuñez, María Laura González, María Magdalena Nuñez, Mirta Costilla, Silvia Amado, Silvia González, Norma Briseño, Julia Silvia Robles y Maira Alejandra Robles.

Artista: Carlota Beltrame
en Casa Histórica de la Independencia - Congreso 141 + Centro Cultural Virla UNT, 25 de Mayo 265

La Randa es una malla tejida y bordada por un grupo de mujeres que viven en la comuna rural de El Cercado, departamento de Monteros. Sus redes testifican un modo de estar en el mundo y le dan una presencia particular a la comunidad que la mantiene viva. De la familia de los encajes a la aguja, traslúcida, abierta y permeable, la Randa anuda cuerpos de múltiples tiempos.
La Randa es una técnica instalada durante el período colonial en territorio americano. Llegó con la fundación de Ibatín en el año 1565, y allí se sigue tejiendo desde hace cinco siglos. Las damas castellanas que allí se afincaron, traían entre sus habilidades las labores de los encajes a la aguja que supieron transmitir.
Randa Testigo invita a oír el susurro de las voces de las Randeras, quienes enlazan vivencias en el constante devenir de la aguja, construyendo un tejido que atraviesa el espacio y el tiempo. Esta exhibición es un testimonio vivo de este hacer que se despliega en el espacio poniendo énfasis en la materialidad del tejido, el hábitat en el que se desarrolla y en sus protagonistas: Las Randeras.
La Randa es un textil declarado de Interés Cultural Patrimonial Inmaterial por el Ente Cultural de Tucumán desde el año 2015. La curadora Alejandra Mizrahi nos invita a experimentar el universo de la Randa a través de tres dimensiones: Corporalidad, Materialidad y Hábitat.
El acto de tejer compromete a todo el cuerpo. Los cuerpos son los de las Randeras. Gracias al proyecto colectivo MUMORA nos adentramos en las biografías de las Randeras, con apellidos que se repiten por generaciones como un tejido invisible del linaje femenino. Cada una teje a su modo, dejando en la Randa sus propias marcas y huellas.

La Materialidad nos remite a las secuencias creativas de nudos que aún cortados por azar impiden que el tejido se desarme. Los textiles nos dan información que versa desde aspectos materiales hasta historias de vida. Podemos reconocer en ellos el origen de la materia prima, su clasificación y la tecnología con la que fue obtenida.
Hábitat es ese espacio-tiempo que construye la historia de una forma única e irrepetible. Hábitat nos lleva al ambiente natural en el que se inscribe y desarrolla este encaje, y nos convierte en testigos de un diálogo actual entre randeras, artistas y diseñadores.

"Randa Testigo". Adhesión al Comunicado de La Lola Mora. Trabajadorxs de las Artes Tucumán



No, no está bien. Está mal.
Por Cecilia Medina (Curadora independiente)

Eran pasadas las tres de la tarde cuando escuché a mi mamá atender el teléfono y responder a la madre de mi mejor amiga “Cecilia hoy no fue al colegio, está acá en casa”. Luego me preguntó si sabía por qué podría ser que mi amiga hubiese tardado tanto en llegar a su casa, si había alguna clase especial o algo que la pudiese haber demorado. Respondí que no y volví a mi cuarto.
Una hora después mi amiga me llamó y me contó que las habían dejado en penitencia porque habían descubierto que una de las chicas estaba descalza y sin la pollera del uniforme.

En aquel tiempo, en la escuela de monjas a la cual yo asistí había una tradición de hacer una broma para el día del cumpleaños; se le sacaban los zapatos a la homenajeada y se escondían en algún lugar del edificio. Algunas audaces los llevaban hasta la capilla y eso implicaba pasar un frío enorme -además del riesgo a ser descubierta por las monjas- al tener que cruzar todo el patio para recuperarlos.

Pero esta vez hubo una diferencia que dejó en evidencia odios y resentimientos típicos de toda sociedad. Las chicas ricas habían decidido sacarle a la cumpleañera no solo los zapatos sino también la pollera. Esto no era algo que pusiese en riesgo la integridad moral de nadie, porque el uniforme constaba de un guardapolvo que debía de ir por debajo de la rodilla y esto impedía saber si tenía alguien puesta o no la famosa pollera. Pero cuando en aguas tan turbias sucede la ocasión de venganza, no se demoran las vanidades en tomar el centro de la escena.
Las chicas resentidas por ser siempre despreciadas por las más adineradas, decidieron informar a viva voz que la cumpleañera no tenía su pollera puesta. Esto desató un escándalo mayúsculo: todas se quedaron después de hora castigadas mientras la dirección evaluaba las medidas a tomar. Según refieren se dijeron frases como “inclinaciones perversas”, “conductas inadmisibles para señoritas” y la lista siguió por largo rato.
Mi amiga me dijo que las iban a expulsar a todas del colegio. Le respondí que era imposible hacer algo así, estábamos en noviembre y claramente perderían el año.

Yo era delegada de mi curso y creí que era mi responsabilidad conocer qué había sucedido para poder ayudar en la situación. De modo que llamé a todas mis compañeras para que vengan a mi casa y me contasen lo que había pasado. Las denunciantes no vinieron, pero el resto tuvo asistencia perfecta. Yo no era amiga de ninguna de las involucradas. Pero si hay algo que nunca me gustó es que me digan que una cosa está bien cuando está mal.

A medida que sus padres las traían a casa, mi mamá conversaba con ellos y todos coincidían que la expulsión era un exceso. Se reunieron ellos también en casa y se acordó que la escuela debía dar una explicación. Ante el reclamo, no las expulsaron, pero las dejaron libres en todas las materias.

Mi mamá y otros padres fueron al Ministerio de Educación. Allí se comprometieron a hacer una investigación, que claramente no prosperó. De modo que la solución quedaba en nuestras manos. Decidimos que si a ellas les hacían rendir todas las materias, todas nos iríamos del colegio. Claramente eso no sucedió. Terminamos el año, ellas, las acusadas no podían continuar en el colegio porque se les negó la renovación de la matrícula. Mi mejor amiga y yo, nos fuimos con ellas. El resto, las denunciantes resentidas y todas las inertes testigos de la infamia siguieron allí hasta el final del secundario.
Yo tenía 15 años y en un curso acelerado de pocas semanas aprendí que la mugre se esconde bajo brillantes y pulcros escenarios desde donde se proclama defender los valores morales de la sociedad, protegiendo a seres perversos y corruptos que financian el buen nombre y honor que desde la época de las bulas la iglesia se encarga de gestionar para quien puede pagarlo. Hubo una alumna que no fue castigada, pese a haber sido identificada por las denunciantes como partícipe del hecho. Se trataba de la hija de un médico muy respetado -de los que iban a misa los domingos con toda la familia- y que contribuía con donaciones al funcionamiento de la institución.

Hace dos días, volví a sentir la misma sensación que hace treinta y cinco años, cuando leí un posteo de Alejandra Mizrahi donde informaba que la exhibición del Museo Nacional de la Independencia se levantó a pedido de la Dirección Nacional de Museos de la Secretaría de Patrimonio del Ministerio de Cultura de la Nación.

Como en aquel entonces, me dirigí a las fuentes. Y si bien no pude invitar a Alejandra Mizrahi -curadora- a Carlota Beltrame -artista- ni a Cecilia Guerra -directora del museo- a mi casa, todas ellas han tenido la deferencia de brindarme su testimonio sobre lo ocurrido.

Para quienes desconocen la situación ocurrida en Tucumán con la exhibición Randa Testigo, les comparto la crónica que a través de un detallado comunicado -firmado por las trabajadoras de La Lola Mora- sirve para poner luz sobre la confusa información que nos llega a través de los medios locales y nacionales.

“...La muestra Randa Testigo fue pensada y realizada para ser expuesta durante el año 2020 en el Museo Nacional del Traje en Buenos Aires, donde se mostraron distintos aspectos de la práctica de la Randa. A partir de esta experiencia la Dirección Nacional de Museos decidió traer en el mes de julio de 2021 la muestra Randa Testigo a la provincia de Tucumán para ser alojada en el único museo nacional de la Provincia, el Museo Nacional de la Independencia - Casa Histórica de Tucumán… A partir de los primeros días de septiembre, y a días de las elecciones de las PASO, comenzó a circular hasta hacerse viral una imagen falsa en la que se ven pintadas con negro las palabras Montoneros, JP, y la imagen y nombre Evita sobre las paredes del Salón de la Jura de la Casa Histórica… En los medios Infobae y La Gaceta Tucumán se publicaron algunas opiniones de políticos haciendo referencia a convocatorias en la puerta de la Casa Histórica de Tucumán todos los días a las 20 hs. para repudiar la obra y la muestra hasta que las sacaran...La directora del Museo de la Casa Histórica Cecilia Guerra recibió en su celular amenazas contra su persona y su familia. Los trabajadores del museo y las artistas involucradas recibieron insultos y agravios...Ante las amenazas y la violencia ejercida, se realizó una reunión con las autoridades de la Dirección de Museos Nacionales y Secretaría de Patrimonio en la que informaron que ante la creciente violencia y para preservar y resguardar y resguardar la integridad física de las personas y del museo se decidía bajar la muestra en la sede del Museo de la Casa Histórica. Se solicitó que las mismas autoridades se encargasen de la comunicación de la decisión, pero ante la demora/falta de respuesta y las crecientes confusiones generadas al respecto nuestra colectiva brinda esta crónica de los hechos....”

Podrán observar en redes sociales el modo en que desde perfiles falsos o verdaderos se realizan denuncias sobre lo que allí aconteció y que es claro que no sucedió. Las obras no son lo que las falsas imágenes mostraron. Las paredes del museo no han sido violentadas.
Entonces, ¿por qué quitarlas si ha sido tan sencillo comprobar que no son ciertas las denuncias efectuadas sobre la integridad del museo, su colección y su arquitectura?

Jean-Luc Nancy señala que “el espacio de significación que el arte llamado contemporáneo hace surgir es un espacio de contradicción, de querella, incluso muy violenta, en cuyo centro se encuentra la cuestión del arte ”

Pensé mucho en este concepto cuando escuché y leí a Alejandra, Carlota y Cecilia. La contradicción entre el relato de los medios y la realidad es absoluta. La violencia a la cual han sido sometidas no pareciera haber rozado la cuestión del arte, sino más bien, las ha atravesado a cada una de ellas sin que se advierta que esta afrenta se hace a la sociedad en su conjunto.

Alejandra Mizrahi, curadora de Randa Testigo, destaca que “la exposición proponía una mirada caleidoscopio sobre la Randa, el hacer de sus protagonistas, las relaciones de este hacer con el diseño y con el arte. Ponía en horizonte a esta técnica tan asociada a nuestro territorio e intentaba mostrar su complejidad técnica y discursiva.
Randa Testigo se instalaba en dos sedes en Tucumán, la segunda es el Centro Cultural Virla de la Universidad Nacional de Tucumán, allí continúa la exhibición de lo que correspondía a esa sede (randa y diseño). Por lo que ahora estoy trabajando en hacer que no se caigan las actividades previamente pautadas y comenzadas en el Museo de la Independencia, asegurando vía Centro Cultural Virla que se sigan dando los talleres y realizando las actividades acordadas.
Lo que me cabe ahora es seguir adelante y contar las cosas como fueron, o cómo las vivimos desde nuestro trabajo, así no nos nublan las fake news”.

La palabra contradicción aparece en la primera observación que me comparte Carlota sobre la sociedad tucumana. Es muy importante reconocer que la historia ha dejado una sociedad profundamente golpeada y dividida y hay momentos en los que aflora con mucha vehemencia estas diferencias entre un sector progresista e ilustrado y un sector conservador. Y es muy interesante la lectura que como artista realiza sobre la posibilidad de no haber advertido “la virulencia con la cual podrían reaccionar” ante la obra.
Una de mis preguntas tenía un error en su formulación: partía del concepto “en plena democracia”. Carlota me hizo notar con agudeza que nuestras democracias son endebles y que ciertos pensamientos de derecha están fortalecidos. Ciertamente las reacciones a esta exhibición así lo prueban.

¿Conoceríamos acaso sin estos incidentes que el 15 de febrero de 1971 un grupo de jóvenes había ingresado a la Casa Histórica de Tucumán haciéndose pasar por turistas para luego reducir al personal de seguridad y hacer pintadas en las paredes?

Poner en contraste estas realidades en el mismo espacio que acontecieron fue el objetivo de la obra de Carlota quien comparte con Walter Benajmin la idea de que “a la historia hay que pasarle el cepillo a contrapelo”

“El origen del conflicto no tiene que ver con lo artístico ni con lo histórico, que es de donde nosotras lo hemos encarado” señala Cecilia Guerra. Sin desconocer que hay parte de la sociedad que no desea debatir, ni repensar nuestra historia, y entendiendo -al momento de su concepción- que esta exhibición podría ser polémica; así y todo, nunca se pensó que se podrían vivir situaciones tan violentas como las acontecidas.
Resguardar la integridad del museo, de su patrimonio, de la directora -quién recibió todo tipo de amenazas y cuestionamientos- se transformó en la urgencia que desencadenó la decisión de las autoridades de bajar las obras de la Casa Histórica de Tucumán.

He sentido una profunda tristeza desde el momento en que conocí la noticia. Con el correr de las horas, al investigar en la redes y en los diarios las repercusiones, me invade la indignación y la vergüenza. Las mismas que hace treinta y cinco años me hicieron sentir las monjas estigmatizando a las chicas bajo el título de “inclinaciones perversas”, mis compañeras de curso victimizando a sus pares, las autoridades del Ministerio de Educación mirando para otro lado y el cuerpo docente de mi colegio privilegiando sus sueldos.

Sin embargo, allí estaban mi madre y mi amiga, que como hoy Alejandra, Carlota y Cecilia, dan pelea y defienden la verdad por sobre todas las cosas. Y también están las sabias palabras que Alberto Kornblihtt le dijo a la Senadora Silvia Elías de Perez -casualmente representante de Tucumán- en el marco de las audiencias públicas previas al debate en el Congreso de la Nación de la ahora ley 27610 cuando le remarcó: “No, no está bien. Está mal”.

Lo que sucedió en Tucumán, en la misma casa donde se declaró nuestra independencia nacional, NO ESTÁ BIEN, ESTÁ MAL.

La artista y la curadora están armando un catálogo para documentar toda la exhibición y los sucesos acontecidos alrededor de la misma. También se está reuniendo en un archivo todas las notas de diarios que dan cuenta sobre el modo en que sucedieron los hechos. Estará próximamente disponible para consulta en formato digital.




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