Colectiva: Adentro no hay más que una morada. 34 artistas argentinos en una muestra que recorre la escena local

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Adentro no hay más que una morada es una exhibición colectiva que reúne el trabajo reciente de treinta y cuatro artistas que provienen de distintas regiones de la Argentina, cuyas obras manifiestan la voluntad de canalizar y potenciar su vínculo con el entorno ‒sea este material, intangible o incluso espiritual‒. Con esta exposición curada por Alejandra Aguado, el museo reafirma su voluntad de ser un museo de todos y para todos, federal e inclusivo, entre otros objetivos, que incentiva la actitud experimental y la investigación permanente. Busca posicionarse como museo de referencia tanto del arte argentino moderno y contemporáneo como del vínculo entre arte y educación, en la ciudad, la región y el mundo.

En la sala del segundo piso del museo, se desplegará un conjunto de obras mayormente producidas durante el último par de años y atravesadas por la experiencia dual de aislamiento y de arraigo en la que nos sumergió la pandemia, que funcionan como declaraciones de existencia. “Son modos de señalar que estamos vivos mediante la producción de signos, señales y acciones sobre lo que nos rodea, de formas e imágenes que expresan el deseo de reunirse, de estrechar y de cuidar el vínculo con nuestra intimidad e individualidad, con el otro y con aquello que nos trasciende”, en palabras de la curadora de la muestra Alejandra Aguado.

El título de la exposición parafrasea un verso de la poeta argentina Olga Orozco. Incluido en su poema “Desdoblamiento en máscara de todos”, Orozco dice “Desde adentro de todos no hay más que una morada”. Este verso expresa la imposibilidad de distinguir la noción de existir de la de habitar y trae a la conciencia la certeza de que aquello que se habita tiene la medida de nuestro cuerpo y responde a nuestra naturaleza, a nuestros impulsos. Somos lo que habitamos y viceversa. En este sentido, incluso en las obras que se nos presentan en la forma de signos, geometrías y otro tipo de abstracciones, ellas dejan a la vista, sin embargo, que surgen de una localidad y una intimidad particular.

Mientras algunos de los trabajos de la exhibición buscan hacer reconocible en los objetos y espacios la figura del cuerpo y las huellas del pulso vital, otros los evidencian en su tendencia a reordenar objetos que se acumulan en el caos de lo cotidiano y que cargan de valor afectivo y ritual. Gran número de los artistas recurren también a materiales naturales y encontrados como un canal fundamental mediante el cual manifestarse y expresan un interés por retomar formas de producción artística que investigan lo ancestral y se apoyan en saberes heredados y aprendidos en comunidad. En tanto contenedores de experiencias, de energía, de ejercicios, de labores y de mensajes ‒en tanto moradas‒, en cada una de las obras cobra sentido el valor y la necesidad de la pertenencia: ellas revelan que es desde nuestro más íntimo lugar desde donde podemos manifestar nuestro poder de agencia. Que desde ahí se produce y disemina conocimiento, se construye y valora la identidad, y puede accederse al más allá.

El período de detenimiento y encierro que provocó la pandemia nos llevó a volvernos por momentos invisibles en la esfera pública. Estas obras son, sin embargo, la contracara de esa imposibilidad de ser vistos. A partir de gestos, incisiones, reflejos, de búsquedas sensibles en la profundidad de los dispositivos tecnológicos, de la producción de un nuevo lenguaje, del ordenamiento de desechos en la forma de tótems o talismanes, de la voluntad de penetrar el paisaje, ellas se convierten en modos contundentes de decir “estoy presente” e invitan a pensar el arraigo como forma de resistencia.



Artistas participantes:
Carlos Aguirre (Santa Fe, 1981)
Blas Aparecido (Corrientes, 1976)
Erik Arazi (CABA, 1990)
Gonzalo Beccar Varela (Buenos Aires, 1983)
Gala Berger (Buenos Aires, 1983)
Florencia Caiazza (Buenos Aires, 1982)
Eugenia Calvo (Santa Fe, 1976)
Nacha Canvas (Tierra del Fuego, 1990)
Jimena Croceri (Neuquén, 1981)
Soledad Dahbar (Salta, 1976)
Benjamín Felice (Tucumán, 1990)
Dana Ferrari (CABA, 1988)
Carolina Fusilier (CABA, 1985)
Denise Groesman (CABA, 1989)
María Guerrieri (CABA, 1973)
Juan Gugger (Córdoba, 1986)
Nina Kovensky (CABA, 1993)
Lucrecia Lionti (Tucumán, 1985)
Alejandra Mizrahi (Tucumán, 1981)
Florencia Palacios (Santa Fe, 1994)
Mauricio Poblete (Mendoza, 1989)
Lucía Reissig (CABA, 1994) y Bernardo Zabalaga (Cochabamba, Bolivia, 1978)
Daniela Rodi (La Pampa, 1980)
Federico Roldán Vukonich (Entre Ríos, 1993)
Florencia Sadir (Salta, Salta, 1991)
Matías Tomás (Tucumán, 1990)
Agustina Triquell (Córdoba, 1983)
Francisco Vázquez Murillo (Santa Fe, 1980)
Antonio Villa (Santa Cruz, 1989)
Santiago Villanueva (Buenos Aires, 1990)
Agustina Wetzel (Corrientes, 1988)
Ana Won (Tucumán, 1989)


Adentro no hay más que una morada. Inaugura el sábado 18 de septiembre de 2021 en MAMBA (Avenida San Juan 350 - CABA), con reserva previa de entradas en museomoderno.org

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