Agua Negra | Martin Fernández en el Museo Franklin Rawson

Repentinamente, un plegamiento desdibujó dentro y fuera. Fue un suceso sin nombre, ni precedente en sus efectos: antes y ahora extraviaron su capacidad de explicación, la orientación y las mesuras quedaron obsoletas. Los cómicos de la lengua y sus farsantes escaparon en exilio, eludiendo la boca de escena, el decorado, el telón y su garganta en sombra.

Dios es un fundamento atávico: hoy la arquitectura imagina al mundo y fantasea, devora en su inventiva las proporciones, invalida suelo y techo, funde yerto y vivo.
Consulta la cartomancia y, con su instinto, forja razones y andamiajes: el camino de la palabra, los propósitos del artificio.

La naturaleza insiste, gobernada bajo láminas de mineral. El cielo pendula: se aploma, relampaguea; al rato tiembla y replica. Los ríos aceitosos siguen a la luna, le hacen coreografías psicodélicas. Motivos musicales se posan sobre las ruinas pulidas, arman surcos de luz. Baldío el sol, propaga vida. Respinga en el cementerio tubular.
El erotismo se abocó a las superficies, entonces templos y teatros chocaron, y formas y proporciones se trenzaron en paradojas. Capiteles en fila india, parques flotantes yuxtapuestos, rompientes disueltas, salones enclenques, marañas de metal.
El pensamiento es una nube sin anatomía que habita espacios destinados a eso, donde adopta formas que remiten a otras formas. ¡Escaleras se convirtieron en espejos! ¡Puertas en muros impenetrables! ¡Selvas blandas en firme hormigón!

Curador Antonio Villa


Agua Negra
inauguró el 12 de marzo y se puede visitar hasta junio 2021 en Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson (Av. Libertador Gral. San Martín 862 - San Juan)











Hay dos operaciones de dibujo que parecen contrapuestas en la obra de Fernández. Por un lado un trazo frío, calculado y preciso, que intenta devolver la luminosidad y la textura al propio material; la técnica preferida de esta estrategia es el grafito. Aquí el negro es sinónimo de elegancia, complejidad y sofisticación; todas las obras de Agua negra son monocromas y parecen afirmar que el negro también brilla e ilumina. El trabajo de la carbonilla, por otra parte, expresa la capacidad del material de
iluminar por evasión: ilumina porque se detiene. Un universo en el cual la materia parece retirarse de sí misma para diferenciarse. Pero no se detiene únicamente momentos antes de completar la hoja. Detenerse es también dibujar suavemente y velar lo dibujado, como en Trampa y disuasión III. El Tao Te King, de Lao Tsé, afirma que se labra el barro para hacer las vasijas, “mas en su nada radica la utilidad de la vasija”. Por eso, para el Tao, estar hueco es estar lleno.

Julieta Massacese





Primero, presumimos ser invitadxs de honor en estas atmósferas intrigantes, convidadxs a habitar por unos instantes, estos planos delirados, intersectados, revestidos de una fastuosidad metálica.
Luego, el recorrido deja lugar a una experimentación. Se trata, ahora, de la apropiación estética de los principios de la estratigrafía, la ciencia de los estratos. Una hipótesis nos sirve para transitar de uno a otro, los dibujos: un pacto entre el estrato geológico y el tecno-poiético ha sido sellado. La cuestión está en andar los trayectos entre el carbono y el diamante, entre el brillo y el estiaje.
La intervención de las aguas negras se encarga de que esto sea posible.
Su untuosidad convierte las superficies sedientas en jardines de gemas, que resisten al tiempo sin comienzo.
Orfeo reposa en una de las caras del cristal. Baña con sus melodías las formas alotrópicas. Eros danza una danza sublime.
Reminiscencias burladas de un museo eterno en el que la única melancolía de las especies es la del decorum.

Cristina Póstleman





Martín Fernandez. Estudió la Licenciatura en Artes Visuales en la UNA, con orientación en pintura. En el año 2016 participó del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella. Asistió a cursos y talleres a cargo de Eduardo Stupía, Verónica Gómez, Andrea Giunta, Diego Bianchi, Karina Peisajovich, Osías Yanov y Luciana Lamothe.

Principales becas
Beca ABC I 2012; Beca FNA-Conti 2013; Beca JIMA 2014- Residencia académica en la Universidad de Monterrey (México); Beca a la Formación FNA 2016.

Participó en las residencias La ira de dios (Buenos Aires), IAM (Berlín) y Zentralwerk e.V. (Dresde).

Premios
Premio Prilidiano Pueyrredón 2012. Mención especial.
Premio Proyecto A 2012. Galería Proyecto A.
103o Salón Nacional de Dibujo. Palais de Glace.
Premio Proyecto A 2014. Galería Proyecto A.
Concurso Artes Visuales FNA 2018. Casa Nacional del Bicentenario. Premio
Estímulo.

Es codirector de Constitución Galería.


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