La realidad aumentada aplicada al ámbito artístico: el papel de los artistas frente a los Estados Tecnoliberales

En un contexto incierto, la única certeza es que lo virtual y lo que percibimos como real dejaron de ser elementos antagónicos. Ya no existe uno sin el otro. Los falsos límites que nos habíamos autoimpuesto se desdibujaron. De hecho, la tecnología más sofisticada y paradigmática es aquella que se camufla en la supuesta naturalidad; se vuelve familiar, se fusiona con el espacio en el que se mueven las personas y se presenta como la evolución inevitable en todos los ámbitos. También, en el del arte.



La virtud de la realidad aumentada aplicada al ámbito artístico

Aplicada a la esfera del arte, la realidad aumentada es una técnica que puede poner en jaque dos problemáticas que oprimen a los artistas. Especialmente, en plena pandemia. El límite presupuestario ya no sería un impedimento para crear piezas inmensas y extravagantes. Además, a diferencia de la década del 60, el street art podría potenciarse sin representar un riesgo para el artista. La opresión a la expresión en la vía pública quedaría desterrada. Manifestarnos dónde y cómo queramos artísticamente son dos anhelos que están cada vez más cerca de dejar de ser utópicos.



Los nuevos Estados: ¿Google, Facebook y Apple?

Muchos citan la realidad aumentada como una técnica innovadora, pero para las multinacionales que se enfocan en la creación de software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías dejó de serla hace mucho tiempo. De la búsqueda de que ya no haya diferencia entre lo que consideramos material e inmaterial surge una duda: ¿quién (y cómo) legislará en las nuevas realidades? Los Estados como hoy los conocemos podrían no tener incidencia en otros espacios. “Lo más probable es que los Estados que decidan en las nuevas áreas no tradicionales sean Google, Facebook, Apple y ese tipo de empresas. Están buscando delimitar sus espacios en otros límites geográficos”, reflexionó Rafael Parra-Toro, artista cinético que está experimentando con realidad aumentada.
Seguramente, llegue el día en que podamos ver la vía pública intervenida estéticamente. Uno de los ejemplos más representativos es la obra de Clara Boj y Diego Díaz, Red libre, red invisible, que irrumpe en la calle con gráficos tridimensionales. Empresas como Google están trabajando para instalar la técnica y posicionarse como los referentes en otras realidades a través de la utilidad de los dispositivos. Especialmente, endulzando a los usuarios mediante promesas de mayor confort y apps que erradiquen la duda brindando siempre respuestas inmediatas, automatizadas y supuestamente absolutamente verdaderas.



Crédito: Pau Waelder




La potencia del espíritu colectivo como resultado del arte aumentado

A diferencia de la realidad virtual, que nos seduce dándonos la posibilidad de sumergirnos en un nuevo mundo que se adapte a nuestras fantasías e impulsa la individualidad, la realidad aumentada potencia los espacios que consideramos reales -tangibles- para conectarnos a través de nuevas dinámicas con los demás favoreciendo el espíritu colectivo.
Para percibir los afiches en 3D de Parra-Toro necesitamos únicamente un dispositivo móvil que permita instalar Instagram. Mediante esta aplicación, trackeando el “marcador” podremos disfrutar de la imagen que, además de tener un componente artístico, cuenta con otro de diseño que facilita el trackeo. Aquellos que escaneen el código van a poder percibir en el mismo espacio el afiche 3D que, a diferencia de la realidad aumentada no persistente, está anclado en un tiempo y lugar determinado.



Epígrafe: Parratoro presentando su afiche tridimensional en Wosco Art Gallery




Si la “revolución digital” excluye a la mayoría, ¿es revolución?

Lo negativo de percibir la realidad aumentada a través de un smartphone es el límite que impone la pantalla. Pero más allá de la cuestión estética, ¿qué pasaría a nivel social si el sistema capitalista legislara ferozmente también en las nuevas realidades? Algunos quedarían anclados en la que percibimos como real mientras otros se regodearían en nuevos espacios aumentados. Según el informe Internet Trends, realizado por la fundadora de Bond Capital -Mary Meeker- que analizó las nuevas dinámicas tecnológicas de la población mundial durante 2018 y el primer trimestre de 2019, un 51 por ciento de los habitantes -3.800 millones- tienen acceso a Internet. ¿Qué ocurre con el 49 por ciento que no goza de la interconectividad? Esta misma pregunta también suena con más fuerza a medida que tanto la realidad aumentada como la virtual van ganando terreno en nuestra cotidianidad.
“Vamos a tener que estar atentos al rol que van a cumplir los Estados en estos nuevos espacios. Van a mutar, ya no actuarán como lo hacen actualmente. Es importante que todos participemos activamente para que se den condiciones igualitarias, ya que cada universo aumentado tendrá su negocio. El gran desafío que tenemos como sociedad es pararnos con firmeza frente a las empresas de un modo que nos beneficie. Y, especialmente, los artistas deberán tomar protagonismo cuando esto ocurra”, expresó Parra-Toro con respecto a los nuevos Estados que, seguramente, serán tecnoliberales.




Universos aumentados que desafían nuestras creencias impuestas: ¿qué es lo real?

Antes de empezar a trabajar con realidad aumentada, Parra-Toro ya buscaba desafiar lo que el observador ve (¡o lo que cree que ve!). Esta técnica desafía las creencias desde siempre impuestas en la sociedad. ¿Qué es lo real? ¿Por qué solo creemos con vehemencia lo que vemos? Al igual que la artista visual Helen Papagiannis -que popularizó el desafío “Real o realidad aumentada” pidiéndoles a los usuarios que adivinaran si lo que ven forma parte de la realidad tangible o es una imagen en 3D- Parra-Toro cree que a partir de la AR, además de que ya no podamos creer únicamente en lo que vemos, eso que está enfrente nuestro ya no será real ‘O’ imaginario. El límite será totalmente difuso. Mejor dicho, ni siquiera lo habrá. No existe más la supuesta separación entre lo real y lo virtual. Según el artista, lo más probable es que en el futuro ni siquiera necesitemos un dispositivo móvil para apreciar la realidad aumentada. Como humanos, existe la posibilidad de ¿evolucionar o involucionar? a nivel corporal y mental. “Vamos a desarrollar nuevas habilidades cerebrales y se van a morir otras. Este cambio paradigmático traerá consecuencias tanto culturales como antropológicas”, afirmó Parratoro.



Epígrafe: “¿Real o AR? por Helen Papagiannis.


Microsoft, la multinacional que busca popularizar el visor de realidad aumentada mixta -una mezcla entre aumentada y virtual- HoloLens, en su programa de investigación Microsoft Research expresa su entusiasmo por cómo está desarrollando con rapidez otra técnica de realidad aumentada no tan explorada, la espacial. A diferencia de la persistente, que implica que una persona pueda apreciar la imagen en 3D mediante un dispositivo, esta técnica un tanto más compleja propone desterrar esta limitación; podremos apreciar la AR sin necesidad de un complemento.



Crédito: Pablo Valbuena

En la obra de Pablo Valbuena, los proyectores dirigen gráficos tridimensionales sobre superficies sólidas generando nuevas formas y potenciando la realidad tangible a través de múltiples proyecciones de luz. Más allá de las complicaciones que aún presenta -la correcta calibración entre los gráficos tridimensionales y las formas geométricas sobre las que serán proyectadas más la imposibilidad de que exista en espacios con alta luminosidad- su desarrollo podría acercarnos a nuevos universos potenciados más democráticos y perceptibles para todos.



Crédito: Pablo Valbuena

Rafael Parra-Toro, artista cinético-óptico con un dominio inédito de la técnica del efecto moiré, logró dibujar matemáticamente formas geométricas específicas por medio de la superposición de patrones similares en superficies planas. Protagonizó exhibiciones en Buenos Aires, Miami, Berlín, Santiago de Chile y Ciudad de México; publicó un libro con obras interactivas llamado “Pop On Op”; diseñó el "Kinetic Watch" para Dedegumo en Kyoto, Japón; hizo el primer mapping de arte cinético en el obelisco; y en la actualidad es pionero en el uso de la realidad aumentada como técnica de producción artística.



Rafael Parra-Toro - IG

por Agustina Rinaldi, 8 de Septiembre de 2020
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