Ser o no ser un cuerpo: tanteos experimentales en dos artistas cuyanas. Por Mariana Olivares

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Sabrina Kadiajh es una fotógrafa y performer mendocina que, en sus obras intimistas y poéticas, le pone el cuerpo a su decir. En Persistencia de lo inútil (fotoperformance del 2011) vemos a la artista colgar de una pared junto a varios objetos en desuso. La mirada los recorre, pero ya no son objetos fiables, hay algo que se ha perdido. Los cuerpos, el de la artista y el de las cosas, están desnudos, como desvestidos de alguna cualidad primaria que les definía. “Ese objeto también soy yo” declara ella. La corporalidad humana ha abandonado toda sustancia para aunarse con cierta cualidad de esos útiles-inútiles. Este parentesco entre las cosas del mundo recuerda el modo en que las sociedades de tipo comunitario conciben lo corporal. En uno de sus libros Le Breton describe como un pueblo malesiano llamaba de igual forma a las partes del cuerpo que a sectores de la naturaleza. Así, la carne se denominaba pulpa, la osamenta como el tronco de una madera, la piel como corteza de un árbol, los intestinos como lianas… De modo que mientras las sociedades tradicionales confundían su cuerpo con la naturaleza, o la naturaleza se confundía con su cuerpo; las sociedades modernas tapiaban el mismo y lo volvían posesión individual. Una cosa es ser un cuerpo y otra tener un cuerpo. De la primera afirmación participa la forma de trabajo de Sabrina. El cuerpo, su cuerpo, eso con lo que tantea el mundo, con lo que lo conoce y lo atraviesa, nos hace volvernos sobre nuestra materialidad y poner en dudas nuestros propios límites epiteliales.

Por otro lado, la obra Impedimentos para el matrimonio (1999-2007, San Juan), de Adela
Cortínez, nos permite reflexionar sobre la irrupción de ese discurso moderno que examina y controla hasta la forma de nuestras carnes. He aquí un cuerpo impuesto sobre el cuerpo, siguiendo a Le Breton: un tener un cuerpo. En esta serie de grabados (aguafuertes, mezzotintas, aguastintas y puntas secas) la artista forceja con las formas, las asesina, las despedaza hasta engendrar el detalle. “No encuentro los cuerpos, los produzco” asevera Adela, quien ensambla los pedazos como componiendo una máquina frankensteiniana, la que responde a su vez a otra gran maquinaria, la del capital. Entre esos fragmentos de brazos, penes y vaginas que en lucha erótica procuran (com)penetrarse se lee DISPVTATIONYM DE SACTO MATRIMONII SACRAMENTO. Las palabras en latín y el monograma IHS, en uno de los grabados de la serie, aluden al libro escrito por el jesuita Tomás Sánchez; quien, en 1605, como representante del discurso eclesiástico, procuraba legislar lo que sucedía puertas adentro. Y otra vez: ser o tener un cuerpo. Si bien la modernidad creó la ficción de un individuo con un cuerpo particular y autónomo, estos discursos del poder nos demuestran que hay alguien más que moldea nuestra corporalidad. Los dueños del poder luchan por la potestad sobre nuestros cuerpos.

Pero qué pasa si pensamos en las obras como cuerpos. Parecieran, en principio, ser cuerpos
bidimensionales e inmóviles que simplemente podrían colgar de una pared. Sin embargo,
Persistencia de lo inútil, en tanto foto-performance, habita dos mundos al unísono, sucede a la vez en dos tiempos y lugares, incluso en tres, cuatro o cinco en cada encuentro con lxs
espectadorxs. Otro tanto sucede con Impedimentos para el matrimonio, no sólo pienso en el encuentro con nostorxs sino en el encuentro con su misma creadora, quien aprieta sus manos
contra los cuerpos y coloca y limpia las tintas, y les penetra y nos penetra. Gregg y Seigworth
definen los cuerpos no por un envoltorio epitelial externo u otro límite, sino por su potencia
para coparticipar en el pasaje de afectos
. En consonancia con ello, estos cuerpos-obras nos
permiten cuestionar las regulaciones y efectos del poder, pero también construir nuevas narraciones donde las corporalidades puedan luchar contra los límites, para confundirse en fantásticos ensamblajes, amalgamarse con el mundo o ir, ni adelante ni atrás, sino a la par con otros cuerpos. El arte crea nuevas ficciones, por lo cual, tal vez mirando la obra de estas dos artistas, podamos montarnos a ellas y recrear nuestros cuerpos bajo nuevas modalidades del ser-tener-habitar-expandir.

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