arteBA: El arte en jaque y a la espera de la próxima jugada

En unos años, el 2020 será recordado no sólo por la pandemia, sino también como el año que no se cansó de poner en constante jaque al tan aclamado mundo del arte y a instituciones históricamente veneradas como arteBA.


Apertura arteBA 2019


El evento de arte más importante del año está siendo forjado a un cambio sustancial, producto de una seguidilla de incongruencias que exigen nada más y nada menos que una profunda revisión tanto interna como de cara al mercado. Recordemos que, en el mes de abril, arteBA presentó su edición 2020 en el sitio de Artsy.net, titulada como Special Edition, ya que su intención no era suplantar la feria original y física que, desde el sitio de la fundación aún es considerada “postergada”.

Hace unos días la designación y repentina renuncia de Juan Carlos Lynch y Matilde Grobocopatel como presidente y vice respectivamente, fue noticia en los medios de comunicación debido al repudio impulsado primeramente por la Asamblea Permanente de Trabajadoras del Arte, Nosotras Proponemos, debido a los contenidos sexistas, misóginos,
racistas y gordo fóbicos por parte del flamante presidente en su cuenta de Instagram. Este rechazo no tardó en convertirse en un grito masivo en las redes, no sólo por parte de diferentes actores del campo cultural, sino también de instituciones como Meridiano, la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo, quien redactó una carta retirando la solicitud de incorporar a un representante en el consejo de administración de la fundación, hasta tanto reafirmen sus valores con propuestas y actos concretos, en sintonía con las necesidades reales del sistema del arte.

Pese a su breve mandato, Amalia Amoedo, la primera mujer presidenta de arteBA aseguró que su dimisión al cargo tuvo que ver entre otras cosas con cierta resistencia a los cambios por parte de la institución, con lo cual, si dejamos de lado la figura anecdótica de Lynch, que poco opaca a renuncias posteriores como las de Jacobo Fiterman, presidente del Comité Ejecutivo de la feria y fundador de la misma en 1991, resulta evidente que la necesidad de una revisión estructural no es novedad ni para las altas esferas que dirigen la fundación.

Ahora bien, mientras arteBA analiza sus próximos pasos y continua en la mirada aguda del campo artístico, pregunto a nosotros, comunicadores, gestores, artistas, críticos y educadores del arte: ¿Qué instituciones y autoridades queremos que nos representen?.
Durante los últimos meses fuimos testigos y actores de la llamada “democratización del arte”, vimos aflorar nuevas ferias, artistas y espacios, un panorama ideal, que hasta incluso generaba un poco de recelo sobre nuestra antigua normalidad. No nos olvidemos de que finalmente pudimos exigirle al arte cómo queremos que sea. Unas simples disculpas y una revisión de estructura interna no creo que sean suficientes para encausar lo que debiera ser un cambio de esencia, que no sólo abarque la escena artística contemporánea desde una perspectiva federal, que supere de una vez por todas el 4% de galerías provinciales participantes, sino también a una multiplicidad de voces y lenguajes nunca antes representados.



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por Victoria Storni, 26 de Agosto de 2020
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