Volver al arte: la reapertura de las galerías y los desafíos curatoriales en pandemia

Repentinamente, el Covid-19 irrumpió en todos los aspectos de nuestra cotidianidad. Las galerías y los espacios museísticos no estuvieron exentos de sus estragos.Tras cinco meses a puertas cerradas, reabrieron implementando estrictos protocolos sanitarios que permiten que el público pueda volver a conectarse cuerpo a cuerpo con el arte sin riesgo de contagio.



Antes de la reapertura, Gastón Deleau, el director de FOLA (Fototeca Latinoamericana), se preguntaba cómo reaccionaría el público ante la posibilidad de ponerle una pausa a la virtualidad y de volver a los espacios de arte de manera presencial. La respuesta fue sorprendente. En menos de 24 horas, más de 250 personas ya habían solicitado su turno para poder acercarse a las salas. Actualmente, ya superaron las 500 inscripciones.

Entusiasmados por poder recorrer la exhibición Vivian Maier: The Color Work y Fotografía estereoscópica argentina, el público se movió de forma natural en el espacio a pesar del distópico contexto. El entusiasmo y la ansiedad por regresar a las salas se refleja en la alta demanda de turnos y en los contenidos que comparten de manera virtual mientras disfrutan de las fotografías. Sin embargo, lo que intriga a Deleau es saber si esta audiencia es la que siempre acompañó al espacio o si se trata de una nueva gestada gracias a la intensa interacción vía redes sociales que se dio durante el confinamiento.



A los cuatro días de haber inaugurado Vivian Maier y Fotografía estereoscópica argentina, se dictó el aislamiento y hubo que pausarlas. Antes de la reapertura, revieron la curaduría adaptándola a los nuevos protocolos sanitarios. Deshabilitaron un aspecto clave de la exhibición estereoscópica: los anteojos 3D. Estaba formada por 20 dispositivos que colgaban de las paredes y que la audiencia tenía que manipular. Contenían vidrios originales de principios de siglo y potenciaban la experiencia en el espacio. Sin embargo, esta dinámica nada tienen que ver con la nueva normalidad que desactiva, principalmente, el tacto en las salas.



Otro punto que preocupa es el financiamiento, no poder delinear innovadores proyectos a futuro. Los cambios permanentes en plena pandemia -los constantes avances y retrocesos- impiden trazar una agenda. Si bien la planificación vive en la mente de los galeristas, es imposible anclarla con fechas exactas por la imposibilidad de percibir con claridad qué pasará en el futuro cercano.
Más allá de la incertidumbre, Deleau celebra poder anunciar que el 3 de diciembre inaugurará la retrospectiva de Oscar Pintor curada por Ataúlfo Pérez Aznar. “FOLA es grande y el curador, que ya está al tanto de los protocolos, no se sentirá limitado. Solo habrá que esperar para saber cómo convocaremos a la audiencia. Y especialmente, si podremos hacer la inauguración con la que soñamos”, cerró Deleu, remarcando que este tipo de encuentros reúne en el espacio a más de 500 personas a la vez. Un número de audiencia que no coincide con los tiempos de distanciamiento social que corren en la actualidad.



La reapertura de Pasto se dio en un nuevo espacio, mucho más amplio. Entusiasmado por esta nueva etapa, César Abelenda, el director de la galería, contó que las ventas se reactivaron. El regreso cuerpo a cuerpo fue vital para que quienes se habían interesado virtualmente en las obras pudieran apreciar presencialmente su materialidad. La experiencia estética que se da en Pasto es incomparable con el contacto mediante una pantalla de por medio. ¿Cómo sentir que esa obra tiene que formar parte de nuestro universo personal mediante la virtualidad?



Actualmente, en la galería puede verse la obra de Mayra Vom Brocke. La propuesta atrajo al coleccionismo y Abelenda celebra el gran número de interesados. Ese entusiasmo quedó expuesto en el gran número de personas que reservaron su turno para acercarse a ver las piezas de la artista. La reactivación tomó protagonismo; lenta pero sin pausa.



“Era muy difícil vender a puertas cerradas. Generalmente, los coleccionistas que compran una obra por Internet ya la vieron antes presencialmente; quedó en su lista de pendientes. O se trata de piezas icónicas. Nosotros trabajamos con artistas contemporáneos y lo que exhibimos fue producido en el verano. Nadie lo había apreciado antes en vivo. Ni bien habíamos colgado las piezas, tuvimos que cerrar. Por eso, este contacto cuerpo a cuerpo para poder apreciarlas era fundamental. Los coleccionistas no definen la compra hasta poder verlas en la galería”, concluyó Abelenda.



En Quimera, la muestra Cartón Pintado tuvo que pausarse por el cierre de la galería. La reacción del público ante la reapertura fue tan buena que el director, Gabriel Bitterman, decidió extenderla algunos días más. Y ahora que acaban de anunciar la inminente inauguración de Toque de seda, la reserva de turnos para poder acercarse a verla aumentó exponencialmente.
El incierto presente pandémico modificó la curaduría de Toque de seda. Cambiaron la fecha, pero en el sinuoso camino también mutaron las obras, el hilo conductor, la estética y el discurso. Quienes se acerquen percibirán que es una exhibición pensada -no adaptada- a esta nueva normalidad y atravesada por los impensados hechos que se dieron en estos últimos meses.



Más allá del entusiasmo que a Bitterman le produce la reapertura de la galería, tiene en claro que su propuesta se verá modificada por el protocolo que frena la espontaneidad en el espacio. ¿Cómo potenciar otros sentidos más que la vista? “La dificultad principal va a darse en las muestras participativas, donde prima el tacto y el oído.
También, en lo social; en el encuentro con los otros. Y en la imposibilidad de hacer activaciones en vivo como ciclos de poesía, música y performance. Si bien podría hacerse virtualmente, sería una experiencia totalmente diferente”, reflexionó Bitterman.
Otro sentido que se verá relegado por la opresión del protocolo sanitario será el del gusto. Catherine Ful Love, que potencia lo exhibido en espacios mediante la comida -desde ollas populares hasta activaciones en galerías y cenas con artistas- no podrá replicar la curaduría inédita que trazó para Cartón Pintado en Quimera.



El banquete que montaron para la exhibición no acompañaba a la obra, sino que se fusionaba con ella; la completaba. La propuesta polifacética de Catherine Ful Love consiste en que el acto de estar presentes en el espacio, relacionándonos con los otros y apreciando la obra, esté contenido por la comida; el combustible primario. Parte de la motivación de que los cuerpos estén degustando y digiriendo lo mismo en el idéntico plano temporal y espacial. Su militancia es lograr magnificar experiencias a nivel sensorial mediante los alimentos.
“Con los nuevos protocolos resultará imposible la conexión de la audiencia con la obra a través de la comida.
Estas normas tan estrictas impedirán que fluya la esencia del acto. Lo performático de la acción se genera gracias a lo multitudinario, ¿podríamos sentir esa unión manteniendo la distancia social?”, se pregunta Catherine Ful Love, que realizó activaciones en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), en el Instituto Di Tella, en Quimera, en Piedras y en Pasaje 17.






Gastón Deleau es director de FOLA (Fototeca Latinoamericana), un espacio dedicado exclusivamente a la fotografía que cuenta con una colección de más de 300 obras de aproximadamente unos 130 artistas de 12 países de la región. Reservá tu turno para visitarlos en www.fola.com.ar

César Abelenda es director de Pasto, una galería y una plataforma de diseminación de arte contemporáneo. Un espacio latinoamericano que excede sus límites físicos al acompañar a los artistas en el desarrollo de proyectos en otras instituciones, tanto a escala local como regional. Reservá tu turno para visitarlos enviando un mensaje por Instagram: @pastogalería

Gabriel Bitterman es director de Quimera, una galería que funciona como plataforma para el desarrollo de proyectos curatoriales, expositivos, educativos y editoriales. Representa a una generación intermedia de artistas contemporáneos y fomenta el diálogo interdisciplinario dando espacio a ciclos, proyectos, artistas y curadores.
Reservá tu turno para visitarlos mandando un mensaje por Instagram: @quimeragaleria

Catherine Ful Love, el polifacético dúo formado por Nina y Lucía, busca potenciar la experiencia en el espacio a través de la comida partiendo de ingredientes que se alejan de cualquier forma de explotación. Entre sus creaciones más icónicas, destacamos el “guiso verde de misoprostol” y el “gazpacho quitamacho”. Para contactarse con ellas mandar un mensaje por Instagram: @caterine_ful_lov


por Agustina Rinaldi, 6 de Agosto de 2020
compartir