Pepa Buena

Un regalo para la muestra Pepa Mala de Jaz Kullock, Carrie Bencardino y Mandi Tejo Viviani en PM Galería


La primera pepa que me tomé era un cartón de colores doble gota, pero me tomé media pensando que era más tranqui porque arrancar con una entera mis amigs me habían dicho que era mucho. Me acuerdo de quedarme mirando una lámina de la casa de mi amiga Euge que en ese momento era rolinga. La mamá tenía colgada una reproducción de una obra que ya no me acuerdo cómo era en realidad. Solo tengo presentes todas las imágenes que me despertó esa lámina pero no puedo recordar la imagen original. Me colgué mirándola en muchos momentos de la noche, me acuerdo que la comentábamos con mis amigas, todas empepadas por primera vez. Nunca me había quedado tanto tiempo hablando de una imagen con ellas.

El departamento de la mamá de Euge era un lugar importante para nosotras, había mucha libertad, podíamos quedarnos hasta cualquier hora con música y la mamá siempre se quedaba en el cuarto. Nunca entendí cómo ni cuándo nos pedía que bajemos el volumen pero a veces pasaba.

La lámina era una impresión de 100x70cm enmarcada. Era como una bandera de Estados Unidos derretida, como una isla y miles de copias alrededor, como un plato de fideos con hongos podridos, como un estampado de remera roja y blanca mezclada con pedazos de cielo de noche, como unas manos entrelazadas hasta ser solo una, como un borroneo de autopistas todas paralelas que no llevan a ningún lugar. Parecía gastada de estar tanto tiempo colgada, de que le pego la luz de miles de días, los colores se apagaron y la imagen empezó a fundirse con el blanco de la pared, como a mimetizarse con todo el resto de las cosas de la casa iluminadas y gastadas por la misma luz. Nos parecía hermoso estar tanto tiempo elaborando hipótesis sobre los mundos que tenía esa lámina que habíamos visto mil veces y nunca nos había importado. Quién se cuelga mirando algo que tiene ahí colgado todo el dia? Euge estás acostumbrada a esta imagen? La viste mil veces y ya no la ves? Creciste con ella entonces la ves como si fuera parte de tu vida, como si esa imagen fuera algo de tu casa, de tu hogar, como si tuviera un significado oculto, inmenso, pre natal, atávico, asombroso? Esta lámina significa algo para vos o sólo es una reproducción de algo que te parece lejano, desconocido? Euge con las pupilas negras, con sus ojos negrisimos, su flequillo negro, su pelo brillante. Se estaba cagando de risa pero se puso seria. “Yo ya me olvido lo que tengo en las paredes, se me vuelve parte del paisaje se me integra a la pared. La miro pero ya la conozco y a la vez cuando me dicen que hable de ella tengo un montón para decir, distinto es cuando ves algo por primera vez, como ustedes ahora no? Que la están viendo, que quizás la vieron antes pero no la miraron y que les da una ansiedad tremenda contar cada una qué ve, qué pasa, qué te pasa cuando estas re drogada y estas mirando una lámina que está colgada en la pared que es la foto de algo que está colgado en otro lado.”

Sonaba la voz aguda de fondo y a mí la bandera se me volvía oscura y parecía agua, las que eran estrellas blancas y brillantes se me oscurecían como derretidas sobre el agua. Los puntos acumulados se volvían piernas que aparecían desde la oscuridad, las estrellas parecían dientes blancos de una sonrisa exagerada, las pinceladas estiraban la pintura diluyendo los límites de las caras inventadas. La voz de Euge parecía una canción de mar, las risas de mis amigas todas abrazadas tiradas en el piso, algunas estalladas de risa y otras llorando de emoción.

Qué hacen las pinturas cuando nadie las ve? Nos asustamos un poco pensando que la lámina nos veía también a nosotras, que cuando nos diéramos vuelta, ella y los muebles iban a hablar sobre nosotras, esas visitantes esporádicas, que veían una o dos veces por semana.

Nos fuimos al pasaje El Maestro porque ya nos daba cosa si nos veía la mamá de Euge con las pupilas inmensas y la mirada delirada. Estábamos muy despiertas sobre todo con los ojos y la sonrisa.

Cuando se hicieron las ocho de la mañana me pareció que ya me tenía que volver, ya era muy tarde y muy temprano. Las señoras que salían domingo a la mañana, que nos miraban con cara de sospecha y sus perritos con dientes para afuera parecía que sabían más que nosotras lo que estaba pasando en la realidad.

Empezamos a despedirnos y a cagarnos de risa , recapitular las aventuras épicas de esa noche que parecía un viaje, que parecían miles de noches. Encantadas con nuestro descubrimiento, no podíamos creer que no se regalaran pepas en la calle, que se sirvieran en bandejas de plata. Lo ideal sería que subieran al colectivo y te vendieran unas planchas porque qué peligro el transa Walter de Consti que nos la había vendido con su equipo de jogging de tela de avión que zumbaba mientras caminaba por Salta y te decía estas pepas son de las buenas y vos no tenías ni idea de nada.

Mientras caminaba de regreso a mi casa, desde Caballito hasta Saavedra pensaba en la lámina. Los bordes oscuros de las cosas siguen aunque no estés ahí, las sonrisas, esas caras borroneadas también siguen aunque no estés. Me imaginaba la lámina tranquila ahora, de nuevo en la cotidianeidad del hogar, sin tanta loquilla mirándola y poniéndole palabras alrededor. La pensaba sola en la pared, descansando y gastandose. Caminé mucho intentando agarrar por calles tranquilas porque me sentía muy sensible a los ruidos, tenía una calma muy linda. Cuando llegué a mi casa, eran las 10 de la mañana del domingo, seguramente mi madre ya se habría levantado así que mejor no entrar. Yo estaba muy despierta y seguía pensando en la imágen. Volví a la esquina y doble a la panadería. Una vez que llegué al parque me acosté en la lomada con un paquetito con dos medialunas de grasa. Ya no me acordaba más que de todas las ideas sobre la pintura.








Hoy pienso

En esa pintura yo veo y me parece que,

si busco la relación entre

el tamaño y la pepa

la paleta y la pepa

si intuyo lo que sigue que no veo, lo que no está pintado

si pienso en mis amigs en el taller o en su casa haciendo dibujos en un cuaderno, mirando una peli o llorando borrachas

si cuando se maquillan se peinan

si cuando se abrazan se pintan

si cuando se extrañan se pintan

si cuando te llueven te pintan

si cuando les duele te saludan

si cuando agarran el pincel les pica

si cuando caminan miran basura

si cuando están solas y aburridas se rascan

si cuando las miras les decís que sí

si cuando agarran aprietan fuerte

si cuando aprietan transpiran

si cuando duermen relinchan

si cuando escriben tensa la mano deja marcas en la hoja de la rabia o de la intención

si cuando ya resignadas simplemente dibujan

si cuando agarran el lápiz suavecito lo pasean

si cuando piensan en esa otra se les confunde

si te llaman y te piden ayuda

si te buscan y te quedas pensando

si es indefinido pero es independiente

si no te dan ganas pero puede ser

si tenes el tiempo para detenerte o estas apuradisima


Texto Marina Daiez

PM Galería (Luis Belaustegui 388 - CABA)
Contacto para agendar cita: pmcomunidadeartistas@gmail.com







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