Sergio De Loof

En esta publicación diversos artistas rinden homenaje al polifacético Sergio De Loof (1962 - 2020)


Por Roberto Papateodosio

Voy a comenzar diciendo que Sergio de Loof es uno de los artistas más importantes surgido a fines del siglo XX en Argentina. De Loof elaboró y llevó a la práctica conceptos e ideas que inspiraron a varias generaciones posteriores de artistas, los ha movilizado hacia nuevos caminos para desarrollar su obra.

Le han robado, le han saqueado. Lo destriparon, lo manipularon, lo ningunearon, lo maltrataron, lo endiosaron. Artistas desconocidos, artistas amigos, amigos no artistas, ex amigos ex artistas, coleccionistas, curadores, galeristas:todos participaron y se llevaron una parte de su obra.

La sensibilidad y la mirada amorosa de encontrar belleza en objetos cotidianos en desuso, abandonados, pasados de moda. Su arte se manifestaba en El Dorado, en el Cottolengo Don Orione, en el Ejército de Salvación, en Bolivia. O en un desfile en el MALBA, cuando utilizó de modelos a habitantes de las villas miseria de Buenos Aires. El cirujeo del arte.

También el De Loof rey del agite nocturno, el de las fiestas en Punta del Este, en Proa, en fastuosas mansiones. El diseñador de la barra rococó/decadente de Ave Porco. El que piensa a la moda como arte, donde la revista Vogue se transforma en un catálogo de galería o museo, donde lo glamoroso se establece como una categoría artística más.

De Loof no fue refractario a las vanguardias artísticas del siglo XX, aunque, a su modo, fue uno de los artistas conceptuales más importante que hubo en la Argentina.

Esta introducción me sirve para contar lo que quiero contar. Desde hace unos meses se está filmando una película sobre La Internacional Argentina, librería fundada por Francisco Garamona, lugar donde tiene su centro la editorial Mansalva. Allí, junto con Nicolás Moguilevsky y quien escribe estas líneas, tratamos diariamente de llevar a buen puerto ese barco.

La primera noche de filmación vino Sergio. Tranquilo, relajado, dispuesto a la charla, de buen humor. También estaban Ulises Conti y Christian Dios.

Mientras la noche iba pasando, no sé por qué ni cómo, en un momento nos quedamos solos Sergio, Nicolás y yo. Y en una jugada maestra, Nico saca su teléfono y lo utiliza para filmar la charla.

Lo que sigue son ocho minutos exactos de un De Loof en carne viva. Desnudo. Con sus demonios exorcizados, por fin. Receptivo a nuestras preguntas.
Me resulta difícil describir ese momento. Todavía lo recuerdo como una ofrenda, a su manera. Un broche de oro a una carrera brillante.

Sólo transcribo algunas palabras. Quiero aprovechar el momento. Para esta negrita, que cierren la avenida San Juan, y el quilombo que causó, y al final todos los instrumentos sonando, una elegancia… Nunca lo voy a olvidar. Estoy muy feliz. Mi dixit es: quiero cien años más. Quiero vivir, quiero sentir, quiero belleza, quiero hacer.

Una semana después, Sergio fue internado de urgencia, falleciendo el domingo 22 de marzo por la noche.

Días después, mientras conversábamos en el taller del grupo Mondongo, Juliana Laffitte me hizo una confidencia. “Sergio estaba feliz por su muestra en el MAMBA. Sin embargo siempre tenía un pero, algo le hacía ruido. Me dijo: Me encanta la muestra, hicieron todo lo que yo les pedí. Pero no deja de ser una muestra en un museo, no dejan de ser obras del pasado. Y yo no soy un artista del pasado, soy un artista del presente y del futuro. Tengo todavía mucho para dar”.

Esta confesión de Sergio a Juliana me tuvo pensando varios días, incluso acerca delo que pasó esa noche. Me pareció encontrar en esa reflexión un punto, una especie de Arte Poética, de resumen artístico encapsulado en unas pocas palabras. Cada proyecto que gestó, inició o emprendió inevitablemente fue abandonado por algo nuevo, nunca miró el pasado. Porque el pasado es sólo eso: pasado. De Loof fue y sigue siendo un artista del presente y del futuro.



Por Emiliano D'Amato Mateo

Podría escribir una clásica reseña sobre el cisne que, diez años atrás, me envió una solicitud de amistad, pero el título de su muestra ¿Sentiste hablar de mí? me interpelaba desde otro lugar, me invitaba a pensar de qué modo podía contar lo que sentí cuando sentí hablar de él y salió algo que considero tiene la esencia DeLoofiana:

Sergio,
Sergio Marcelo,
Sergio Marcelo De,
Sergio Marcelo De Loof.



En bolas en Bolivia,
en Bolivia en Bolas,
mates y boleadoras.
Strike a pose,
Look around everywhere you turn is heartache
It's everywhere that you go
{look around}.

La pena verde pastel,
la pena verde hospital,
la pena verde casilla, cotolengo,
con una esfera de cristal,
come on, vogue
let your body move to the music {move to the music}.



Encarnación de la grieta,
un mismo cuerpo,
un mismo lugar,
Mercedes y Madonna
salen juntas a tomar,
beauty's where you find it,
not just where you bump and grind it.

La Grieta Garbo,
princesa y bruja,
collage herrumbrado,
con brillo de burbuja.
It makes no difference if you're black or white,
If you're a boy or a girl,
If the music's pumping it will give you new life
You're a superstar, yes, that's what you are, you know it.



Estigma rosa,
crónico atemporal,
viajes en taxi,
trágico total,
You try everything you can to escape
The pain of life that you know {life that you know}.

Blanca, Blanquita,
divina, inmaculada,
tu amor infinito
protege a De Loof como una espada.

Bolivia, El Cairo,
El Sheik, Ave Porco,
Morocco y El Dorado,
sudor tornasolado.

Antes de la sed social,
después de la media red social,
wisky, puchos y bolsitas,
madrugada demencial.



Mansión de oscuridad,
prisionero del hombre dinero,
amor y obsesión,
un amargo y dulce veneno.

Cholas y cholos,
anónimas y anónimos,
mega stars low cost,
desfilan atónitos.

Fibrón gastado por el tiempo el corazón,
palabras sueltas,
enmarcadas,
podrían formar una sacra canción.

Cristo De Loof y La Dios,
samban en el Copacabana,
graban un reality
debajo de una sábana,
hey, hey, hey
Let your body go with the flow {go with the flow}
You know you can do it !!!






Texto curatorial de la muestra
¿Sentiste hablar de mi?
Hasta octubre 2020 en MAMBA

Diseñador de moda, videasta, fotógrafo, estilista, escenógrafo, pintor, artífice de espacios nocturnos y centrales como “Bolivia”, “Morocco” o “El Dorado” entre otros, Sergio De Loof es uno de los artistas más influyentes y dinámicos de las últimas tres décadas argentinas. Su trabajo ha logrado dar forma y visibilizar una sensibilidad única que hace uso de materiales desprestigiados para crear ambientaciones, trajes o escenas fantásticas, lujosas y sofisticadas. Tan naive como certero, su trabajo responde, siguiendo a De Loof, al “Trash rococó”, un estilo creado por él mismo que se caracteriza por la amalgama barroca de consumos culturales y por su carácter efímero.

La exposición recorre el trayecto del artista desde los años ´80 a estos días. Presenta varios de sus trabajos tempranos, cuando De Loof formaba parte de una nueva generación que usaba la moda y la pasarela como forma de expresión y que se dio a conocer durante las Bienales de Arte Joven que el gobierno democrático inauguró en 1989. Además de una amplia selección de sus desfiles, la muestra da cuenta de los espacios nocturnos que lo tuvieron al frente durante la década del 90 y el 2000, creando espacios inéditos para la socialización y el disfrute. Se incluyen también varios de los collages e intervenciones fotográficas que llevó a cabo de De Loof en la revista Wipe, de la que fue socio fundador, además de revisarse sus incursiones en poesía y en teatro, donde realizó una versión del Werther de Goethe. Siguiendo el espíritu anacrónico y socializante de De Loof, el recorrido histórico se acomoda dentro de una gran ambientación que el artista realizó especialmente. Secreto a voces en el mundo artístico, considerado una figura de culto por sus pares, esta es, sin embargo, la primera exposición antológica que un museo le dedica a De Loof. Aunque ha sido llamado “el rey del Under”, De Loof recibió un intenso interés de los medios y conquistó un público no especializado con su trabajo, que ha excedido siempre los límites entre el arte, la moda y el diseño. Creador de un arte y una moda hermosa para “pobres y feos”, De Loof hizo un lugar en el imaginario artístico para corporalidades disidentes y sensibilidades minoritarias, explorando también la compleja relación entre arte, dinero e identidad.

Curadora de la muestra: Lucrecia Palacios

Bolivia - Sergio De Loof
Bolivia fue un bar y casa de comidas que abrieron en 1989 Sergio De Loof, Freddy Larrosa, Nelson López Murad, Alberto Couceyro, Andrea Sandlien y Alejandra Tomei, un grupo de amigos de la escuela de Bellas Artes. Se ubicaba en la calle México 345, en el barrio de San Telmo, frente al Garage Argentino y en la misma manzana que otros espacios característicos del under como el Parakultural y Cemento. Bolivia abría casi todos los días y ofrecía un plato único y sencillo preparado por sus dueños, como polenta o pastel de papas, y se servía vino de damajuana. También se bailaba, se hacían muestras de arte, se cortaba el pelo y se pasaban programas de TV producidos por los mismos socios y sus amigos. Bolivia estuvo abierto hasta 1990 y por sus mesas pasaron un sin fin de artistas, actores, músicos y diseñadores como Batato Barea, Marula Di Como, Roberto Jacoby, Marcelo Pombo, Alberto Goldestein, Fito Páez, Fabiana Cantilo, Kevin Johansen, Diego Tuñon, Diego Frenkel, Christian Basso, Carola Reyna, Boy Olmi, Gabi Bunader, Andrés Baño, Pablo Simón, entre muchos otros.



El Dorado - Sergio De Loof
El Dorado fue restaurante y boliche que abrieron en 1991 Sergio De Loof, Enrique Abud, Cristian Peyón, Martín Gersbach y Alejandro Kuropatwa en la calle Hipólito Yrigoyen al 951. El lugar fue característico por su fastuosa ambientación y decoración realizada íntegramente con materiales reciclados y objetos de segunda mano. El Dorado abría a la hora de la cena, los asistentes podían comer un plato sencillo como polenta o fideos y beber champagne hasta la medianoche, cuando las mesas se levantaban para dar lugar a la pista de baile que musicalizaba DJ Alfonsín. También se hacían desfiles y concursos como el “Concurso de la Tijera Dorada”, que puede verse este video. El Dorado estuvo abierto muchos años durante la década del noventa, aunque De Loof abandonó el proyecto al poco tiempo su inauguración. Por sus mesas y su pista pasaron muchísimos artistas y figuras del espectáculo.





Ave Porco y Morocco - Sergio De Loof
Morocco fue un restaurante y club nocturno que abrió sus puertas 1993 en la calle Hipólito Yrigoyen al 851, a cargo de la sociedad presidida por Diana Ruibal y como sucursal del famoso club del mismo nombre de la ciudad de Madrid. La versión local de Morocco tenía tres pisos con un estilo de ambientación distinto en cada uno. Sergio De Loof realizó la decoración del piso principal inspirado en las obsesiones latinas del cine de Hollywood de los años cincuenta. El subsuelo fue decorado por el arquitecto Sergio Lacroix. La cocina del restaurante, sumamente sofisticada, estaba a cargo del chef Paul Azema. La cantante española Alaska, representante de la “movida” madrileña, tenía un rol como hostess del lugar. Morocco fue uno de los primeros espacios de la noche en incorporar los vips y las presentaciones de los DJ Cristian Trincado, Diego Ro-k y Carla Tintoré. El lugar cerró en 2001 y es recordado por su pared de mayólicas de estilo marroquí que De Loof y Ruibal encontraron en una casa de demolición.

Ave Porco fue una disco y club nocturno que abrió en 1994 en la avenida Corrientes 1984 a cargo de Marcia Amoroso y Jorge Pizarro. El espacio se dividía en dos zonas, “Ave”, al frente y “Porco”, al fondo. Sergio De Loof, con la colaboración de Beto Botta y Kito Rojas, realizó la mítica barra principal que combinaba trencadis y objetos reciclados de los más diversos incrustados en cemento. Además de bailar al ritmo de la música techno y tropical, los habitués de Ave Porco podían asistir a muestras de arte, desfiles y a los shows teatrales de Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, entre otros artistas del under de los ochenta, ya para ese entonces de culto entre la juventud “moderna”. Ave Porco cerró sus puertas con la década, el 31 de diciembre 1999, con acción colectiva sumamente significativa: la ruptura de su barra y el reparto público de cada uno de sus pedazos.


Bolivia, El Dorado, Ave Porco y Morocco, son compilados integrados por materiales de archivo que pertenecen a Fundación IDA, Investigación en Diseño Argentino. Fondo De Loof Sergio

Una historia del Trash Rococó - Pelicula completa
Una película de Miguel Mitlag
53 minutos. 2009.

Es el año 1998 y a través de distintas situaciones, De Loof intenta aplicar en la práctica sus ideas estéticas.
Una Historia del Trash Rococó presenta su carácter beligerante, su manera no tradicional de producir y exhibir arte y el carácter efímera de gran parte de su obra.
Desarrollando un estilo lumpen-glam, que tiene algo de vintage pero sin nostalgia sino como una estética del reciclaje como ecología de la belleza recargada del descarte, la poética de Sergio De Loof se convirtió en un raro exponente de la posvanguardia local, donde la moda, el diseño, la performance, la literatura y otras tantas cosas se mezclan con una vitalidad, un informalismo y una libertad muy infrecuente ubicada entre el chic y el shock. Desde una complicidad absoluta, Miguel Mitlag acercó el ojo a De Loof a fines de los 90, para capturar en plena expansión su particular sensibilidad y su pensamiento elíptico y descentrado. Aliado con un movimiento que en aquellos años atravesaba su mejor momento, como la re-galería “Belleza y Felicidad”, De Loof prepara muestras, fiestas, desfiles, un concurso de ikebana, un espectáculo basado en el Werther de Goethe, edita la revista Wipe y ejecuta algunas performances especialmente para la cámara, para seguir tratando de demoler toda frontera que disocie la vida del arte.



Sergio De Loof - El Monarca
Dirección Francisco Garamona
Duración 33 minutos




La muestra inauguró el 28 de noviembre de 2019 y el está planificado para septiembre 2020








Sergio de Loof (Buenos Aires, 1962) es un artista, diseñador, fotógrafo y decorador argentino reconocido como figura emblemática del under porteño. Excéntrico creador y ambientador, fundó y/o ambientó, en un contexto de posdictadura, bares, restaurantes y discotecas como Bolivia (1989), El Dorado (1990) Ave Porco (1994), El Morocco (1993) y Club Caniche (1995). A su vez, transformó, con una mirada crítica, la carestía de la pobreza en hecho estético, realizando numerosos desfiles performáticos en los que participaban modelos no convencionales con prendas realizadas en materiales alternativos, basura y ropa donada. Entre estos se destacan Latina Winter by Cottolengo Fashion (1989), Encantadores vestidos (1990), Cualquier Chanel (1994), etc. Incursionó también en otros lenguajes, como el del videoarte (con creaciones como El Cairo. El final del desierto [1987]) y la fotografía (Portraits of Contemporary Argentine Artists [2001], en los que retrató a los artistas que formaban parte de su entorno). Fue también socio fundador de la revista Wipe (1997), publicación gratuita con información sobre la movida cultural de Buenos Aires que continúa hasta el día de hoy. Actualmente vive y trabaja en la Provincia de Buenos Aires.


compartir