Género Fantástico en CC Haroldo Conti

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Lo fantástico presenta elementos que desafían las leyes establecidas del mundo, de lo “normal” y “racional”. En este sentido es el género de lo subversivo y de lo revolucionario; y también podríamos pensar, de lo queer y de los feminismos que amplían las posibilidades de ver e imaginar este mundo desde lo múltiple y lo flexible, y habilitan no sólo la producción de un saber acorde a este tiempo sino también una metodología para el acceso a una nueva forma de conocimiento.

Si vivimos en un mundo inundado por fake news, por manipulación de big data, por bombardeos de imágenes alteradas y un sin fin de estímulos que construyen lo que llamamos realidad ¿dónde queda el lugar de lo fantástico en la contemporaneidad? Somos libres dentro un mundo de categorías binarias que nos regulan.
Ahora bien, el género fantástico funciona como un arma que busca romper las normas y darnos a conocer un mundo de múltiples posibilidades. Un mundo donde dentro del marco de lo conocido suceden cosas que no se puede explicar pero se aceptan, como en Carta a señorita en parís, de Cortázar, que narra cómo una mujer vomita conejitos de tanto en tanto.
Las obras de esta muestra van y vienen dentro y fuera de la esfera de lo real circulando sin restricción. Las de Osías Yanov, Valentina Liernur y Aimée Zito Lema evocan el cuerpo como reservorio de memoria personal, que se vuelve colectiva en su circulación y en el encuentro con le otre. Aquí, el cuerpo corre el límite que se le (auto) impone en este mundo prediseñado y busca operar con elasticidad más allá de sus normas. Yanov, en sus fotos y esculturas, lo hace desde la experimentación de su ser con otres y a través de rituales de transformación que desarticulan los estereotipos que nos atraviesan. Para sus pinturas, Liernur, recorre los cafés y bares de Buenos Aires en búsqueda de otras mujeres, mayores, a quienes fotografía desde su mesa como una voyeur para luego retratarlas en grandes telas. Se trata de escenas cotidianas, banales, como una señora tomando un cortado, pintadas con un extremo dramatismo por la fuerza de su trazo descontrolado y la monocromía escarlata. Para su instalación de video Zito Lema reúne a una madre bailarina y su hija en un galpón. La mayor baila y la menor la imita, mientras ella registra la escena en cuatro formatos de video diferentes, como si intentara imitar la forma subjetiva y múltiple del recuerdo.

Las obras de Ariel Cusnir, Jazmín Berakha y Victoria Colmegna amplían las aproximaciones a la historia, a lo doméstico y al dilema de la individualidad respectivamente. Como en un acto psicomágico, en sus pinturas, Cusnir narra la historia sociopolítica argentina pintando desde extraños puntos de vista que pueden parecernos insólitos: una hormiga mirando a otra, la rueda de una carroza en movimiento mirando el paisaje o la literatura mirando a la historia. De este modo crea un nuevo archivo para la construcción del relato nacional e imagina nuevas miradas que posibilitan la entrada de otras voces a nuestra historia pasada y al universo de futuros posibles. Los cuadros-collages de dibujo y tela de Berakha, con sus colores vibrantes y sus siluetas andróginas, reivindican y reintroducen en el mundo del arte un género considerado menor, como la costura, desplazado durante siglos al universo de la ama de casa. En sus autorretratos Victoria Colmegna rompe su imagen en pedazos para recomponerla a partir de la transversalidad, la mezcla y la reunión de diferentes fuentes, tan diversas como una conversación en una fiesta, la medicina alternativa o los vitraux de Chagall. En backlights presenta sus sexie selfies, conformadas por textos inventados que recuerdan a los componentes de un perfil homeopático. Sin embargo las fórmulas no buscan describir a una sola persona - ni a la de la foto, ni a la descriptas en el texto - sino o tal vez a las múltiples combinaciones emocionales que constituyen una personalidad.

Todos estos trabajos si bien nos muestran lo raro o deshabitual, también nos dejan ver los poderes de la fantasía que se dirigen en contra del realismo capitalista en el que vivimos en la contemporaneidad. ¿Qué nos pasa cuando dejamos que la fantasía rompa un poco nuestra rutina patriarcal, adultocentrista, individualista, cisheteronormativa y vemos otras posibilidades? Y si eso que vemos lo llevamos a nuestra vida cotidiana e intentamos revolucionarla al menos en un aspecto, ¿cuál será el resultado? Seguro un mundo menos aterrador que éste en donde la conquista del poder está por encima del placer. Tal vez, si nos animamos a creer en lo fantástico y a aceptarlo como una categoría más de la realidad nos encontremos con un universo en el que nos gustaría vivir.

Larisa Zmud, febrero 2020.


Participan: Valentina Liernur, Jazmín Berakha, Aimée Zito Lema, Ariel Cusnir, Osias Yanov y Victoria Colmengna



Sábado 7 de marzo a partir de las 15hs en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Av. del Libertador 8151 - CABA

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