Lorenzo Amengual, Cartas a Goya. Correspondencia ilustrada, 2019.

Homonimia y polisemia: el fenómeno de la palabra “ilustración” como creación de imágenes vinculadas con un texto y como proceso-proyecto de educación racional y universal, característico del siglo XVIII europeo y americano. El caso de Goya y el movimiento ilustrado: la paradoja del aguafuerte “Los sueños de la razón producen monstruos”. ¿Apego tenaz a la razón o claudicación? Amengual se ubica sobre esa separación y termina por demostrar que, en la crítica goyesca, el programa racional de las Luces está siempre presente porque, entre otros efectos de estos textos y estos grabados del propio Lolo, la suya es una crítica estética y social que desnuda y disipa las opacidades oscurecedoras del núcleo duro de lo real. De ahí que el trabajo de Lolo resulte capital para la historiografía y la hermenéutica racional del fenómeno de Goya artista. Hay que empezar por un agradecimiento, entonces, qua historiador.



El punto de partida del análisis que propongo es una primera pregunta acerca del género literario: ¿cuál es nuestro recuerdo de algo semejante, de un conjunto de cartas dirigidas a un muerto o a varios muertos admirados? La sorpresa fue mayúscula al hurgar en la memoria y toparme con una figura que, a priori, habría estado en los antípodas espirituales de Lolo. Me refiero al piadoso y algo pomposo de Francesco Petrarca, un agustiniano tenaz (tal vez, el encontrarnos con Dante y su mal talante político no nos habría extrañado tanto, pues las malas pulgas del Alighieri se parecen mucho a las de Amengual). Lo cierto es que, en el libro XXIV de sus Epístolas Familiares, a partir de la carta número III, Petrarca escribe dos veces a Cicerón, una a Séneca, de quien elogia su filosofía y critica su adulación a Nerón con acentos que nos recuerdan los comentarios corrosivos de Lolo acerca de los poderosos de hoy, una epístola a Horacio epicúreo, otra al historiador Tito Livio, una tercera a Homero y la última a Sócrates. Cito un pasaje de ésta para que se aprecie la resonancia con la prosa de Amengual. “He aquí, Sócrates, aquello que querías: la colección de mis pobres cartas, escritas con tanta diversidad de estilo y sobre asuntos tan diferentes que, en buena ley, los ingenios delicados quizás sientan repugnancia por ellas: aunque podría ocurrir por ventura que, según la índole mutable, inconstante y caprichosa de los hombres, ese variar continuo del tema provocase que, amén de no ser nuestras epístolas dignas de aprecio por sí mismas, se las viese más bien como candidatas a ser rechazadas por completo.” (Carta XIII).

Claro que no conozco hasta ahora que, a ese género de cartas dirigidas a muertos ilustres se le sumase el envío de imágenes que comentan, despliegan, adaptan al presente del arte sus formas y significados. Cuando recordé la bellísima Carta al Greco que Nikos Kazantzakis escribió en 1957, hacia el final de su vida, pegué un respingo. Pero no, hay allí unas écfrasis deslumbrantes, no hay dibujos ni grabados. De manera que me animaría a decir que la aventura de Lolo es prácticamente única, asentada en una erudición aplastante sobre la vida y los aguafuertes de Francisco de Goya y una re-edición inesperada de la subtilitas applicandi que puede hacernos sonrojar a los historiadores o críticos de arte. Me explico. La hermenéutica sistemática del barroco europeo distinguía tres tipos de “sutilezas” que confluían en la elucidación del sentido de una obra escrita o pintada (el ejemplo de Emmanuele Tesauro es el más atractivo, sin duda): 1) la subtilitas intelligendi, volcada a la comprensión lisa y llana de los contenidos del texto o las figuras; 2) la subtilitas explicandi, dedicada a la interpretación simbólica o alegórica de esos objetos estéticos; 3) la subtilitas applicandi, el ejercicio que proyecta la lectura o visión de las obras más allá del conocimiento de su mensaje y proyecta este saber sobre la acción moral y política. Demás está decir que los críticos y los historiadores del siglo XX hemos condenado al ostracismo a la sutileza de las aplicaciones éticas y existenciales. No me imagino un proceso de evaluación de trabajos de nuestras disciplinas en el CONICET donde se ausculte qué proyecciones hacia la conducta y la moral del investigador implican los informes de avance que hemos presentado puntualmente durante largos años.

Y bien, Lolo no deja de pensar, de principio a fin, cómo se desprende de los Caprichos de Goya una lección, una lectura formativa y educadora acerca de las violencias, los absurdos, la maldad, las pesadillas, los abusos, las humillaciones, los dolores de la mente y del cuerpo que los poderosos del mundo –jueces, militares, clérigos, proxenetas, intelectuales orgánicos de la Iglesia o el Estado- infligen a las criaturas reales y fantásticas de aquellos grabados. Claro que Amengual responde y multiplica la lectio con sus propios caprichos y monstruos engendrados por los desvaríos de la razón. Lo hace mediante el despliegue de las figuras, las ideas y las exteriorizaciones emocionales de su propio mundo íntimo, herido por las realidades del horizonte visible y tangible de su experiencia cotidiana. Exploré, una a una, las cartas de Lolo y sus ilustraciones, desplegué los vínculos que las unen al pasado y a la actualidad de las letras y las artes. Una enfermedad inoportuna no me ha dejado explayarme como hubiese debido. Por lo que he de limitarme a desarrollar un índice futuro, a la manera de lo que hacía Warburg o de lo que nos propuso Ernesto de Martino en su monumental La fine del mondo.

Hasta la muerte // Esto sí que es vida : mondo alla rovescia, inversión de palabras mas no de imágenes, que de Goya a Lolo son igualmente horribles y grotescas.

¿No hay quien nos desate? // Cortar por lo sano: angustias del eros e iluminaciones del psicoanálisis.

Duendecitos // ¡Qué tristeza!: una larga prosapia anticlerical desde Boccaccio y el Bosco hasta Francisco y Lorenzo .

¡Y aún no se van! // Berlín: esfuerzos inútiles, ilusiones y paradojas de la libertad; la crisis e inutilidad de la esperanza (cf. Spinoza).

Los Chinchillas // ¡A través de tu ombligo sólo verás tus límites!: ignorancia, ceguera y pornografía.

A caza de dientes // Degollados del 4 de febrero: necrofilia y crueldad.

¡Qué pico de oro! // ¡A ganarse los garbanzos!
: oratoria sagrada y el Elogio de la Locura.

Chitón // Chatea: proxenetismo de la Celestina y proxenetismo del teléfono celular.

¿De qué mal morirá? // En caso de médico, consulta a tu duda: asinidad y medicina,
desde el Contra Medicum de Petrarca hasta el Asno cilénico de Giordano Bruno.

Están calientes // ¡A tostar castañas!: el modelo de Guadalupe Posada y los abusos del clero.

Ni más ni menos // ¡Con la lengua lo sostiene!: asinidad extendida y otras animalidades;
una simpatía irrefrenable hacia las bestias.

Volaverunt // Volaverunt: inanidad de la belleza y de la fantasía.

Es tiempo de holgar // ¡A trabajar, gandul!: la historia continúa y la holganza se convierte en quiebra y fraude.

El sí pronuncian y la mano alargan al primero que llega // ídem: hipertrofia y multiplicación de los símbolos del engaño: máscaras, cara monstruosa por detrás.

¿Por qué esconderlos? // ¡Lo que importa es la salud: apoteosis de la subtilitas applicandi y sistema médico contemporáneo.

Unos a otros // Unos y otros: Rabelais y el combate de las andouilles (Libro IV, capítulo 42) Nephleseth, reina de las andouilles, en la figura del centro de la multitud??

Las rinde el sueño // Igual producen: el temple de los Disparates; representación de la nada oscura, fusilamientos, premoniciones.

Tú que no puedes // ¿Podremos?: nuevamente la asinidad y la animalidad; la presencia del elefante y el Disparate de bestia.

Los sueños de la razón producen monstruos // Los sueños de la TV producen gordos: melancolía renacentista y melancolía porteña.

Aún aprendo // Mientras siga la milonga: ancianidad del artista y estilo tardío según Edward Said; introspección radical, libertad estética y emoción con pretensiones (tantas veces cumplidas –don Paco y don Lolo son buenos ejemplos) de universalidad. La conmoción de la muerte y su paradójica resolución en la luminosidad del viejo con bastón.

J.E.B., La Nube, Ciudad de Buenos Aires, 28 de junio de 2019.



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