Textura #6 | ciclo de música experimental y lecturas

lasede-nov19.png

"La condición de los sonidos en la vida es distinta de la condición de los sonidos en la música. Compárense: estaciones de subte, tetera hirviendo, manifestaciones en el congreso, torcazas paradas en un árbol o un cable mecidas por el viento; con: Concierto Brandemburgués #6, hits radiales, sonatas para piano, cantautores. A veces los segundos adquieren la condición de los primeros: vivir al lado de una escuela, oír todas las mañanas la oración a la bandera. Es más raro que los primeros adquieran la condición de los segundos, pero pasa: la musique concrete y grabar sonidos del ambiente para componer.

Ninguno de los dos casos (una música para el cotidiano ni una música de lo cotidiano) es el de Alvin Lucier, este compositor norteamericano nacido en 1931, sucesor de una “tradición” de compositores que tiene por padre a John Cage pero que además tiene más antecesores. La música de Lucier podría ser parte de un realismo pragmático como camino de la música de vanguardia en el siglo XX (allí donde podrían encontrarse algo así como una música contemporánea -nombre más europeo- y una experimental -nombre más norteamericano). Este tipo de realismo sonoro abogaría por expandir los límites de la música para hacer entrar todo lo que suena. Pero Lucier no está tan interesado en ir a buscar los sonidos cotidianos para meterlos en el continuo de lo musical, sino en encontrar en la vida del sonido (en los objetos, en sus comportamientos, en sus posibilidades de sonar) aquello que puede entenderse como música.

En Chambers, despliega una gran lista de sustantivos, lugares y objetos que caen en la categoría “cámaras”, por compartir la cualidad de resonantes (desde estaciones de subte hasta caracolas), y otra lista de verbos para hacerlos resonar. Luego esos espacios, “traídos a la vida” en sonido por los verbos, son transportados a la performance por medios de registro o simplemente llevando unos dentro de otros. Más allá de esta última parte pragmática de la música de Lucier, otra realidad del sonido se descubre en su forma de concebir el objeto sonoro: el sonido, ahora, es una propiedad de la cosa, es inherente al objeto, ocurra o no como onda que se propaga en el espacio. La interpretación que hicimos se monta en la dificultad de pensar un sonido como propiedad, es decir, sin evento independiente del objeto que suena. Por eso esta realización atraviesa todo el concierto de forma silenciosa, a través de citas e imágenes que piensan la pieza desde “afuera”.

Por otro lado, el eje “atravesado” estaría conformado por las demás piezas del concierto. Lo pienso en el camino y Las piezas elogio, de Emiliano y mías respectivamente, son piezas de cámara: músicas en pequeño formato, en el sentido de la cantidad de músicos, del espacio interpersonal que plantean entre los intérpretes, pero también por el lugar en que se ejecutan (no grandes espacios, sino pequeños, cuidados y algo íntimos). In memoriam Jon Higgins, la otra pieza de Lucier, es también una exploración sobre el objeto acústico, pero esta vez de otra índole. Higgins era un profesor y músico especializado en música del sur de la India, que enseñó a Lucier y otros compositores de su generación mucho sobre esa otra percepción auditiva que habilitaba la música carnática. Las dos ondas que ocurren durante la pieza (la del parlante, continua, y la del clarinete, iterada) generan ondas subsidiarias o diferenciales al encontrarse, que se escuchan como un “tercer sonido” o batido.

Se me ocurre ahora que pensamos en estas músicas para pensar en el espacio. Pero no en cómo lo ocupa el sonido, sino en cómo lo ocupa la música, una idea que supone un excedente: la música no existe únicamente in situ, ella continúa en nuestra memoria y en nuestras vidas en tiempos que exceden al ahora del fenómeno sonoro. La esperanza es que este concierto pose positivamente algo para pensar esta práctica que nos antecede y nos deje algo para el futuro de nuestras escuchas."

tomás cabado

por luciano vitale (flauta), santiago pedernera (clarinete), víctor cuevas (electrónica), emiliano salvatore y tomás cabado (guitarras).

Viernes 13 de diciembre de 2019 a las 23 hs.
La Sede - (Acevedo 1182 - CABA) entrada: $150

compartir