Un compás de espera | Lobo Velar en Beta Sur

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Una serie de elementos recurrentes asoman en cada una de las pinturas de Lobo Velar, los mismos temas que lo acompañan desde sus comienzos como fotógrafo, cuando registraba su entorno inmediato con cámaras sencillas, point and shoot, como tomando apuntes del tiempo que le tocaba vivir.

Con esas fotografías Lobo fue componiendo un archivo personal de su cotidianidad, y de ese archivo se alimentó para reconstruir, con dedicación de artesano, collages que articulaban vivencias, sensaciones, miradas que se posaban en forma recurrente sobre ciertos elementos que pasaron a integrar su obra, conjugados en composiciones de inestable belleza. Estos collages fueron puramente fotográficos al principio, derivaciones construidas con superposiciones de tomas directas en distorsiones que remitían a un improbable fenómeno óptico.

En los últimos años, estas composiciones se fueron despojando de aquel origen fotográfico y comenzaron a tornarse pictóricas, cuadros construidos con pedacitos de fotografías minuciosamente recortadas que pasaban a integrar una imagen con pocos vínculos con aquellas fotos de cuya materialidad se apropiaban.

Este proceso de pictorialización se profundizó, y en sus obras más actuales apenas subsisten, como vestigios, pequeños recortes de viejas fotos. Perduran allí sus elementos iniciales, articulados en una poética de lo cotidiano: la mesa -tema central en toda su obra-, sus floreros -una serie extraordinaria- y vistas interiores de su propia casa, con un mar que vuelve como un sueño intermitente. Allí están también los afectos, insinuados en cada composición, testigos de ese caos aparente que sostiene cada una de sus obras.

La obra de Lobo Velar es bella, luminosa, con aire de verano. Sus títulos construyen, asimismo, un relato cifrado que nos ayuda a entender su sentido poético:

amigos quemando recuerdos / como si todavía no existiese el pasado
cosas prohibidas / el hombre que decía no querer nada
el inconsciente fluir de los días / ensayo para otra mesa roja:
la buena época
la potencia de su propia belleza, invisible y desconocida:
recuerdos que uno no puede borrar
solo verano
un compás de espera.

Facundo de Zuviría
31/ X / 2019



Inauguración domingo 10 de noviembre de 2019 desde las 14 hs Beta Sur (Caboto 725 - CABA)

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