El video y la historieta enlazando sus maneras particulares de vincular las imágenes con la narración

La epopeya de la crisálida. Flavia Da Rin en Ruth Benzacar desde el miércoles 25 de septiembre de 2019 hasta el sábado 9 de noviembre de 2019.

La obra evoca el relato hipnótico de un ser inmerso en un duermevela lisérgico, cuyo sueño errante se disgrega en personalidades que encarnan desde programas infantiles siniestros hasta embarazos post-apocalípticos y espíritus que nacen de la espuma del mar, entre muchos otros.



Con esta instalación de grandes dimensiones la artista vuelve a preguntarse sobre la multiplicidad y la mutabilidad de las identidades, al mismo tiempo que produce un ensayo sobre la vastedad experiencial y la conexión entre seres aparentemente aislados.



Una instalación inmersiva donde confluyen los géneros del video y la historieta, enlazando sus maneras particulares de vincular las imágenes con la narración.




Prometí hace una eternidad dejar de ser una pupa, una ninfa, una bolsa de órganos,

cuando las condiciones se volvieran favorables para mi maduración.

Acabo de hacer explotar una cantera, parir un hijo, morder las patas de un caballo,

lamer un plato, remendar un saco, encerrar a una mujer, ponerme un ojo, vomitar ectoplasma, abandonar a mi familia, masacrar a mis enemigos, ser aplastada por algo enorme…

Ahora estoy entregada a la espesura intangible de las emociones.

Y este sopor es un estado de permanente atardecer. Voy viajando en un gradiente, pasando de una tonalidad a otra impulsada por una voluntad que no me pertenece, que es compartida, como la música en una fiesta, o una catástrofe.

Tumbada boca arriba en un cauce tan ancho como los sentidos, que por momentos me mece y por momentos me arrastra, veo regadas luminiscencias coloridas, columnas blandas, espirales y manchas. Debajo de la corriente, su refracción es espectral.

Estoy inmersa en esta danza, con sus olas, sus pozos y sus rizaduras. Cada suceso reverbera en mis ojos y en mis vísceras.

Dando bocanadas brutales me extravío en el vaporoso flujo sentimental.

Si pudiera tener control de esta porción limitada de materia que me alberga, ¿sería menos permeable a estos afectos?








Hasta el 9 de noviembre de 2019 en Velasco 1287 - CABA

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