Belén Romero Gunset | Torta de datos

Como casi todo lo que he llegado a conocer (arte y literatura, pero todo el conocimiento que poseo en general), ha sido fruto de la curiosidad y el azar, y así fue como una tarde me encontré en el taller de esta artista tucumana en Chacarita charlando sobre Torta de datos y de lo que hacía ella y de lo que quería hacer en el futuro. Podría decirse que en un principio nos unió una amistad en común y luego su arte. Me interesó lo que había en él: una mezcla entre filosofía y autoayuda, la alta y la baja cultura sin ambages. Frases de filósofos, como de Baruch Spinoza (“Y el hecho es que nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede un cuerpo”), y a la vez frases como de autoayuda al interior de sus cuadros. En suma el arte de Romero Gunset había algo que quería cuestionar a nivel de pensamiento, de ahí que uniera acciones de arte y pintura.

Ya Alejo Ponce de León había dicho algo de esto: “A través de su arte, Belén Romero Gunset pareciera preguntarse cómo sustituir la imagen psíquica que ese poder [cita acá a Michel Foucault y el poder del deseo] imprimió sobre nuestras conciencias por otro tipo de imagen, una más abstracta, autónoma, liberadora”. Y agregaba que el cuerpo, desde los inicios de esta artista en el dúo performático que tuvo con Soledad Alastuey, “siempre fue la puerta de acceso a la imagen psíquica”. Encarado así Torta de datos no sería algo despegado de lo que venía haciendo, sino más bien un desarrollo, quizá la continuación lógica de una propuesta artística que se ve cruzada por las humanidades.

Se sabe que la sociología es una ciencia que estudia los fenómenos sociales dentro del contexto histórico-cultural en el que surgen, pero además una vez que estudia esos fenómenos es capaz de ejercer control sobre éstos y preverlos. Por ejemplo, puede estudiar las consecuencias de una manifestación puntual por el alza del boleto del subte, pero también evitar que la situación se desmadre y siga hacia una crisis política o institucional incontrolable, como la que sucedió y está pasando en Chile en días pasados. Emily Durkheim introdujo en sociología el concepto de anomia, o falta o ruptura de las normas, y sucede cuando hay una brecha entre las teorías ideológicas y la práctica diaria, entre lo que debería pasar y lo que pasa.

Torta de datos es una forma estadística, o más bien una forma que adquiere una muestra estadística, disciplina de la cual se vale mucho la sociología, pero también alude a esta acción de arte donde se busca trabajar con una anomia, esto es la de ser torta o lesbiana en una sociedad latinoamericana como la argentina.

Torta de datos (la acción de arte) mintenta poner en evidencia la anomia de la realidad de las lesbianas. Entre las preguntas que se hizo en distintos puntos de la ciudad de Rosario durante tres días estuvo: “¿Cuántas lesbianas conoces?”, “¿Cómo sos como lesbiana?” y “Si usted fuera lesbiana, ¿a quién se lo contaría primero?”. Para decirlo más claramente se trata de construir un discurso o mirada, que en definitiva sea una puerta de acceso a una imagen. A la imagen de ser lesbiana no sólo como sujeto social, sino como sujeto artístico dentro del circuito del arte.

Entonces nuevamente Romero Gunset vuelve a trabajar con la imagen al modo que señaló Ponce de León: “abstracta, autónoma, liberadora”. El hecho de que se valga de la estadística la hace aún más abstracta, porque las encuestas sistematizan los resultados, y esos resultados son aproximaciones a una imagen. En este caso no sólo apela a la imagen psíquica sino también a la del cuerpo en el sentido que habla Paul B. Preciado en las crónicas de Un apartamento en Urano. Allí el intelectual español señala en una de estas crónicas que es una ingenuidad pensar que “nuestro cuerpo nos pertenece”.



Esa ingenuidad que Preciado denuncia sería una especie de ficción, una imagen que se ha construido. En el caso de las mujeres, por ejemplo, el útero ha sido expropiado política y económicamente: “El útero no es un órgano privado, sino un espacio biopolítico de excepción, al que no se le aplican las mismas reglas que al resto de nuestras cavidades anatómicas”. En el fondo el cuerpo de la mujer es una especie de dominio público, donde varones heterosexuales y también homosexuales deciden qué tiene que hacer una mujer con él. La jurisdicción de este cuerpo “se la disputan no sólo los poderes religiosos y políticos, sino también las industrias médicas, farmacéuticas y agroalimentarias”. Ante este escenario de colonización del cuerpo, Belén Romero Gunset no sólo se pregunta, sino que pregunta a la gente cuál es el rol de una lesbiana en la sociedad argentina.

Hace más de cuatro siglos Eleno o Elena de Céspedes hizo una pregunta similar al Tribunal de la Inquisición. Elena, ante el temor de ser descubierta viviendo con una mujer, pasó a comportarse como un varón en vestimenta, apariencia y nombre. Si ella vivía su amor como mujer con María del Caño en el pueblo de Campozuelos, corría el riesgo de ser acusada de sodomía, que era un delito mortal contemplado por el derecho canónico, y que se definía como cualquier acto sexual no destinado a la procreación. Pero el amor entre Elena de Céspedes y María del Caño había no sólo transgredido la reglas de la época sino que había sido un caso de anomia, ya que ambas mujeres se habían casado por la Iglesia, lo que convertía a esta institución como cómplice del delito. Esto fue lo que hizo, a la larga, que Elena salvara su vida.

El relato de Elena aparece en las actas inquisitoriales de Toledo, en España, y su caso fue rescatado por los historiadores Richard L. Kagan y Abigail Dyer en Vidas infames. En su testimonio, María dijo que se había casado virgen y que era inexperta, y agregó que tenía relaciones con su marido –porque Elena siguió el juego de ser Eleno hasta el final, ya que sabía que de no hacerlo podía ser condenada a muerte–, pero que nunca había visto su pene. Podría decirse que la vida sexual de la pareja era, en apariencia, como la de cualquier pareja heterosexual, como la de cualquier matrimonio de ese pueblo, pero un día el alcalde de Campozuelos recordó haberlo visto a Eleno vestido de mujer en la guerra de Granada y le escribió al corregidor contándole que se decía que era macho y hembra. La defensa de Elena fue que era hermafrodita, pero eso sólo constituyó una estrategia para evitar la acusación de sodomía.

Desde el Medioevo en adelante, las diferentes opciones sexuales se han presentado como anomias. La intervención de Belén Romero Gunset trata de poner en evidencia que, pese a que la sociedad ha ido avanzando en derechos para todes, la anomia sigue existiendo. En junio de este año Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso por resistirse a la autoridad luego de que la policía la detuviera a ella después de besar a su esposa, Rocío Girat en la estación Constitución.

En el caso del beso de Mariana y Rocío la anomia queda al descubierto cuando observamos dos famosas fotografías. La primera sucedió en 1945 y se titula V-J Day in Times Square y es de Alfred Eisenstaedt; en ella aparece un marino besando a una enfermera el día de la victoria de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. La otra es de 1950 y se titula Le baiser de l’hôtel de ville y es de Robert Doisneau; en ella otra vez sale una joven pareja heterosexual besándose frente al ayuntamiento de París como símbolo del renacer de Francia de las cenizas de la guerra. También se podría agregar la de John Lennon y Yoko Ono que tomó Annie Leibovitz, la pareja de la intelectual norteamericana Susan Sontag. Si como escribió esta última, “el fotógrafo saquea y preserva, denuncia y consagra a la vez”, ¿qué fue lo que estos fotógrafos saquearon, preservaron, denunciaron y consagraron? Ciertamente no una anomia, sino un orden.

Por oposición, si la intervención de Romero Gunset fuera una fotografía, ¿qué estaría denunciando? Y pregunto sólo por uno de los aspectos señalados por Sontag, porque precisamente me parece que esta, a riesgo de equivocarme, es la intención. Veamos, los voluntarios de Torta de datos estuvieron en el Cine El Cairo, en la Maternidad Martin y en el Monumento a la Bandera, tres lugares que representan tres lugares simbólicos de la vida: el cine (arte o creación), maternidad (creación de una vida), bandera (patria, independencia, o creación de un Estado). Belén Romero Gunset recolectó sus datos desde tres lugares simbólicos de la creación, y por esa razón, entre otras, es una intervención artística y se sitúa en el plano del arte.

En este punto me gustaría citar la obra del artista danés Olafur Eliasson y su acción de arte Green River, que consistía en teñir los ríos de verde. La idea era involucrar a la gente, el entorno, y ver la reacción que tenía al ver un río repentinamente verde. Al igual que Romero Gunset se inspira en la filosofía y se nutre de la pluralidad de significados aportados por el espectador; se trata, como han dicho algunos críticos, de una experiencia de creación de cultura a través del arte, es decir su arte excede los límites y se sitúa en la creación de una cultura que pone en el centro la mirada. Romero Gunset, desde su lugar, hace algo similar que Eliasson, y esta Torta de datos es una muestra de esto. Porque sus resultados nos mostrarán cómo mira una determinada realidad una porción representativa de los habitantes de una ciudad como Rosario.

Dicho de otro modo, esta no es una mera encuesta ni una acción de arte, sino la construcción de una mirada a través del arte, y en este sentido apela a la cultura de ser artista lesbiana y a cómo desarrollar un arte que tenga ese contenido, ya no como experiencia personal. Belén Romero Gunset interroga, no responde, y eso es lo que hace el arte: interrogar a la sociedad. Por último y a mi modesto entender, los resultados de Torta de datos hablan más de la sociedad que de la propuesta artística, por lo que la acción de arte habría que situarla en el terreno de la realización de la encuesta y no la sistematización de los resultados de ella.



TORTA DE DATOS
Obra realizada en el marco de la II Quincena del Arte de Rosario, 2019. Por Belén Romero Gunset. El presente archivo presenta los resultados de una encuesta realizada en la ciudad de Rosario en octubre de 2019.




Belén Romero Gunset
Licenciada en Artes Plásticas. U.N.T. Tucumán, 2010.
Programa de Arte Contemporáneo PAC, CABA. 2012.
Agente en CIA (Centro de Investigaciones Artísticas), CABA, 2011.
Programa de Artistas Universidad Torcuato Di Tella, gracias al apoyo de la Fundación YPF, CABA, 2010.
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por Gonzalo León, 28 de Octubre de 2019
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