Nereidas Nacionales

Sirenas argentinas. Xil Buffone en CC de la Cooperación Floreal Gorini desde el jueves 26 de septiembre de 2019 hasta el jueves 21 de noviembre de 2019.
Por homs
Sirenas argentinas, Xil Buffone en el C.C. de la Cooperación desde el jueves 26 de septiembre de 2019

por Homs

Minucioso mapa, diagrama que funda el linaje de sirenas argentinas ondulantes con el horizonte, pisciformes y polifemas, puras en la acepción más radical de sus cuerpos carnales o transparentes según el estado del agua que las cobije.
Agua helada, dulce, salina, lunar.
Rojas, barnizadas por el África que desde el Amazonas llueve, las sirenas pomba son las médiums idóneas para que el arcoíris fluya en la ebullición bendecida por la Garganta del Diablo.
Río abajo, a esa hora en la que el sol es puesto nuevamente a funcionar, dos sirenas asoman sus ojos mientras el espacio retrocede al alba poseída de lapachos, para que el cielo, de un celeste casi jacarandá, se una con la sirena marrón apenas un cuadro después.
El tiempo existe pero no es lineal.
Tiznadas de celeste, dos sirenas del salitral. Al lado de la que mira de frente hay una pareja de flamencos pintada de tal modo que podría ser un pájaro de dos cabezas. Efecto óptico para una realidad paralela. La salina, voraz al corroer, a sus criaturas las dota de una radiante plenitud que encandila a los pájaros en vuelo.
En la cordillera moran las ninfas mapuches, sirenas de montaña ornadas con alhajas de plata que reduplican la luminosidad cuando a la tierra cae en forma de atardecer el color de la profundidad de los lagos.
Grises espirituales entrelazados en la desnudez de un reflejo plateado.
Anochece entre el nimbo y la masa corporal.
Sirenas al Sur de todas las aguas, las Mellizas Malvinas en el medio de la noche, cuando la espuma, la luna y sus ojos parecen ser entes compuestos de la misma sustancia.
Sirena en un punto indefinido del instante, recostada en la península Antártica, besada su piel, a fuerza de una luminosidad solar no del todo eficiente, por el Mar de Weddell dos grados antes de entrar en su fase de congelación.
A excepción de un faro y ciertas madreperlas refulgentes en la confusión de ser luceros o joyas, no hay vestigios culturales menoscabando a nuestras sirenas. Ellas, náyades de óleo, lejos de atributos que no necesitan, transcurren en santuarios cromáticos dónde el aire es bienhadado por la falta total de moraleja.
Estudio de la luz y de la imaginación acuática.
El esquema pictórico, ante el empírico existir de estas anónimas heroínas, se convierte en poesía visual.



Sirenas Argentinas, Xil Buffone, hasta el 30 de noviembre en el CC de la Cooperación Floreal Gorini, Sala Abraham Vigo (PB), Av. Corrientes 1543, CABA.

Lunes – Viernes: 11.00 – 22.00
Sábado: 14.00 – 23.00
Domingo: 14.00 – 21.00

compartir