Nos caemos. Se tambalea el cuerpo, se diluye la realidad y vuelan paraguas

Malos tiempos. Eduardo Medici en Rubbers (Alvear) - Galeria de Arte desde el jueves 1 de agosto de 2019 hasta el viernes 30 de agosto de 2019.

La galería Rubbers Internacional aloja la obra de Eduardo Médici. Un jazz melancólico sonando de fondo acompaña nuestra visita por Malos tiempos. Una exposición que sorprende con lo variado de los cuadros expuestos. Como compuesta por dos partes, el visitante va descubriendo al artista.



En la primera, el espectador se encuentra entre escenas irreales, paradójicamente muy reales. Las siente en la propia piel. Mundo de colores con personas chiquititas que se protegen con paraguas. No vemos la lluvia, pero la sentimos. Sentimos la fuerza de una naturaleza poderosa contra las débiles figuras. Las corre del centro y las desparrama por los aires. Figurines que esconden algo. Paraguas negros volando.

Paragua como símbolo. Símbolo de protección y de nuestra frágil existencia. “Cuando la lluvia y el viento arrecian como si quisieran limpiar toda la maldad de la tierra, los paraguas ya no alcanzan. Ya no hay donde cobijarse”, dice el texto de la muestra. Pero más que la fuerza natural, Médici nos posiciona frente a nuestra propia fuerza. Esa que no siempre se ejerce de la mejor manera. A medida que avanzamos entre sus trazos espontáneos de colores planos, encontramos el equilibrio necesario para atravesar la tormenta. Hasta que una idea molesta aparece y se queda dando vueltas. “De los otros males, los causados por el hombre mismo, ¿cómo nos protegemos?”

De ahí que volvemos al título de la exposición Malos tiempos, los que nos ofrece el mundo, tal vez, con sus lluvias en azules y los que nosotros nos creamos en nuestra cotidianeidad.



La sensación de caída no nos abandona al pasar a la segunda sección de la muestra. Obras que en su principio nos resultan disonantes con la atmósfera anterior, pero que luego se amalgaman en la dosis justa de lo irreal. “Es una obra ecléctica la del artista”, nos dice la persona encargada de la galería ante nuestro asombro.

Los azules eléctricos o colores pastel, ceden su protagonismo al pasado y la intertextualidad. El rasgo distintivo en esta segunda parte son las reminiscencias a otros artistas y momentos de la historia del arte. Siendo Diego Velazquez y algunas obras renacentistas el centro. En Extravío de la mirada, vemos la reinterpretación de Médici de Las meninas de Velázquez. Atrae su forma de ver el cuadro, su forma de pintarlo y su título. La violencia que transmite la escena representada tensiona y combina con la lámpara blanca del cuadro, que alguna vez Pablo Picasso pintó en el Guernica.



Volvemos a encontrarnos con Velázquez en La mirada suspendida. Las figuras en negro de la Venus y el Cupido eclipsan y esta vez son acompañadas por colores llamativos en el fondo. “Siempre es un diálogo con la historia del arte, no hay obra que no tenga una especie de reminiscencia de otra obra. Cuando uno pinta no es uno, es muchos”, dijo el artista en una entrevista con la Revista Virtualia en 2010. Es así que el visitante encontrará también guiños a los nenúfares de Monet y a las múltiples obras que han representado el motivo, Leda y el cisne, de la mitología griega. Y de la misma manera, algunos títulos remiten a obras literarias.

Cuadros surrealistas que nos exponen frente a distintas realidades de forma sutil. Para el que quiera ver, Médici nos revela esa extraña realidad que se oculta en el día a día pero que está latente, esperándonos. Como podemos apreciar en el diálogo interno entre Trastienda y Kaosmos. A simple viste la foto de una tienda de antigüedades y un dibujo que la copia. Si ahondamos un poco más, circunstancias oscuras van apareciendo de la mano de la carbonilla.




Hasta fin de agosto 2019 en Rubbers ( Avenida Alvear 1640, PB - CABA)

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