Tres inauguraciones en ENE ENE (La Plata)

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Sala 1

El descanso de los animales
Juan Pablo Rosset 
Curaduria: Marcela Cabutti

Cerró los ojos. 
La absoluta oscuridad de la noche templó el sueño. Soñó, tal vez, con el último atardecer. Con el cielo color naranja, el aroma de la tierra húmeda, el ruido constante de la lluvia cayendo como un murmullo. Lejos vio el fuego que dejaba derramado en el pasto su sombra etérea. 
Nunca vio, en la noche, las espinas que se clavaron en la carne ni sintió el derrotero de sangre que
formaba su vientre en la estepa: Un cauce eterno que espesó el viento. 
Nunca vio las espinas de las rosas ni vio la sombra del fuego ni escuchó el silencio que le sacaba la
vida.

Caminó hacia el árbol, dejó caer el cuerpo sobre la hojarasca, empezó a cerrar los ojos y vio el fuego. Su refugio fue no saber que significaba la muerte. Despertar en el umbral sombrío del desierto sin saber que no volvería a sangrar. Sin saber que su otro cuerpo quedaba en el nicho del silencio, perdido bajo un árbol silencioso que otorgaba en la más indómita sombra la mejor sepultura.

La humanidad seguramente tomó de los animales sus primeras ideas acerca de la construcción de
refugios y viviendas. La idea inicial fue la de protegerse de las inclemencias del tiempo. Los
materiales que usaron eran los que yacían a su alrededor; troncos, ramas, piedras, tierra, hojas y
generalmente para economizar energía y tiempo se asociaron a un semejante para construirlas.
En este caso de modo similar, Juan Pablo, trabajó a cielo abierto, en un espacio distante de este
lugar subterráneo de exhibición.
Durante el armado seguramente un par de estaciones pasaron y la variación de la luz del sol fue
cambiando cíclicamente desde siempre.
Como un aprendiz de la naturaleza, miró las plantas, la tierra y la lluvia. Y así nos lo enseña, como
extensión del propio dominio de su vida, de su casa, de su cuerpo, siempre bajo el sol y las
nubes.
El campo de su entorno, se volvió obra, como el verdadero campo de conocimiento desde
donde aprende y aprehende.
Como todo espacio para habitar necesita de la construcción, y convertido en arquitecto, nos
plantea una viga de cañas que al colgarlas se arquean y pierden parte de la rigidez original. Este
material natural se trabaja, se ordena, se tensa y se ajusta según el plan del hacer.
Las vigas desde su invención fueron los pilares de las edificaciones. Pero, que sucede cuando la viga creada para sostener no sostiene y es colgada horizontalmente de modo que pareciera levitar. ¿Puede cada segmento de caña contener el aire suficiente , para flotar en la atmósfera, hasta sostener su propio peso ¿ Pareciera que se preguntara Rosset .
Incluso, las ataduras, como si fueran raíces retorcidas, se dirigen opuestamente hacia el cielo, según una extraña capacidad motriz inversa, justamente en este año, donde los astros nos regalan eclipses de modo inusual.

En la sala existen otras piezas de inspiración animal que parecieran excluidas del paisaje de la
muestra. Por un lado, dentro de una serie de ventanas que podrían sugerir un invernáculo, una
foto de un ser que esta anclado sobre la tierra, pisa y se afirma para contrarrestar cualquier fuerza
de movimiento. Y por otro, la performance de Leo Basanta, donde bajo la luz otro ser se mueve, se
protege y se desprotege para recomenzar cada noche y cada mañana de modo interrumpido.
El descanso de los animales, finalmente es donde Juan Pablo mira para sobrevivir, vivir en y a
través de la vida de otros, que también han sabido construir e inventar.

Parte1: Gabriel Rodríguez Molina
Parte2: Marcela Cabutti


Sala 2
Sofi Finkel
Idealizhaditas
curaduria Delfina Bustamante

Sala 3
Maruki Nowacki

Inauguración Sabado 3 de agosto de 2019 a las 20 hs en
ENE ENE (Calle 49 N719 - La Plata)

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