Natacha Voliakovsky y Julha Franz performers conectadas a través de una “identidad latinoamericana”

NATACHA VOLIAKOVSKY: performer, casi 10,000 seguidores en Instagram, piel muy blanca, ojos verdes y cabello rubio claro.

JULHA FRANZ: performer, pelirroja y blanca, radicada en "Brooklyn, Nueva York" como se menciona en sus redes sociales.



Estas jóvenes artistas están cursando el programa Emergenyc en el Hemispheric Institute of Performance and Politics (New York University). Sus apellidos, ruso por un lado y alemán por el otro, podrían ser evidencia de nacionalidad europea. Incorrecto. Natacha nació en Argentina y Julha en Brasil. Ambas están conectadas a través de una “identidad latinoamericana”, oculta tras sus avatares creados digitalmente pero reales al mismo tiempo.

AC Institute presenta Layers of Erasure, una exposición que hace foco en los procesos individuales de Natacha Voliakovsky y Julha Franz, ahora en colaboración. La génesis de sus trabajos se encuentra en el potencial que poseen los cuerpos de vehiculizar un discurso político. Las performances concebidas para esta exhibición surgen del concepto de negación del fenotipo (o de una intención de transformación), en el que la identidad de raza o género no se considera biológicamente innata o auténtica, sino algo que puede crearse representando comportamientos.



Las obras anteriores de Voliakovsky exploran una deshumanización apenas morbosa del cuerpo, ya que la materia es considerada excreción, mercancía, comida o fetichismo, como se sugiere en los actos de beber su propia sangre y ofrecerla al público (Algo de mí vuelve a mí, 2019), intercambiar su ropa interior con una trabajadora sexual (Todas somos putas, 2018) y varias cirugías estéticas realizadas a lo largo de los años (Procedimientos, 2015-2019).

Tanto Natacha como Julha van más allá de la cuestión de la imagen y colocan su cuerpo como elemento que participa activamente en causas políticas, concentrándose al mismo tiempo en el exterior visible y su simbología social.



La presencia de Julha es un arma de guerra. Su obra se origina a partir de la estética drag: trajes exagerados, maquillaje en exceso y lip-sync de música pop; todo sugiere libertad. Sin embargo, su investigación gira en torno a las capas ocultas de identidad. Partiendo de una investigación psicológica y corporal, la obra de Julha se ocupa tanto de cuestiones relacionadas con la cultura queer y los cuerpos descolonizados como de políticas feministas.

La represión significa borrar ésta cuando castiga y derrota al yo.
El disfraz significa borrar cuando éste niega la esencia humana interna.

Layers of Erasure habla simultáneamente sobre lo que puede ocultarse y sobre acciones cuyos efectos son permanentes, borrando sin jerarquía alguna las perspectivas de sobreexposición y auto-obsesión. Julha Franz revela su proceso efímero de transformación hombre-mujer en un pacto voyeurista con el público. Natacha Voliakovsky realiza un tratamiento cosmético no quirúrgico en vivo para corregir permanentemente sus "imperfecciones" físicas. Las artistas declaran: “Nos interesa reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la sociedad, sobre la obligación de la belleza; ambas proponemos la posibilidad de modificar ‘el cuerpo sagrado’ pero desde diferentes perspectivas". Esta forma de abordar la performance y la política habla de una resistencia intrínseca, de un estado emancipador relativo a lo que significa ser una artista mujer-latina-queer en el vacilante mundo actual. Borrar puede ser una acción activa y empoderadora.





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Julha Franz




por Henrique Menezes (Porto Alegre - Brasil) , 11 de Julio de 2019
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