Una silla, dos casas, dos ciudades / Itinerarios y encuentros en la modernidad de provincias

Una silla, dos casas, dos ciudades / Itinerarios y encuentros en la modernidad de provincias es una muestra atípica, de cultura material, que se podrá ver hasta mediados de Agosto, en el Espacio Vidriera del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Petorutti, (Av 51 entre 5 y 6 - La Plata)

La muestra consta de una silla original de 1944 (la silla W de César Jannello) y un ensayo visual que, traccionado por esta pieza histórica, traza los nexos entre personas, obras y sucesos del pasado moderno, en un año en el que se cumplen varios aniversarios redondos a nivel internacional y local.

A partir de una investigación narrativa de Carolina Muzi, la artista e investigadora Guillermina Mongan realizó un ensayo visual ad hoc, previo a su partida al Museo Reina Sofía de Madrid, donde integrará el Area Curatorial.




Ahora bien ¿qué sentido tiene exponer una silla que cumple 75 años?



El diseño permite apreciar una pieza totalmente vigente en su función y también en su estética;
De hecho, desde 2011 se han vuelto a producir de la mano de la nieta su autor: María Jannello.

La ergonomía de su placa laminada con curvatura en el asiento, una estructura escultural de hierro -que en su curvado continuo escribe una letra W- y un respaldo de madera que encastra a la perfeccción en la estructura, son parte de su ADN moderno.

También, es posible apreciar a esta silla desde su marca en la historia, porque escribe un curioso diálogo entre dos casas, dos ciudades y el itinerario de una frondosa saga de proyectistas locales y extranjeros: César Jannello la diseñó con una viga para el hormigón de la Casa del Puente, de Amancio Williams y Delfina Gálvez, en 1944. Y la fue modificando en los años sucesivos desde Mendoza, adonde se había mudado con Colette Boccara. En 1951, Amancio Williams eligió la silla de su amigo César para equipar la Casa Curutchet.

Esta muestra recupera las conexiones ocultas entre las distintas huestes del movimiento moderno en un año en el que se superponen varios de sus aniversarios redondos, tanto en la ciudad de La Plata, como en el país y en el mundo:

100 años la Bauhaus alemana, primera escuela de diseño en la historia, que puso a andar estas disciplinas y también las cruzó a América.

90 años de la primera y única visita de Le Corbusier al país y a la ciudad de La Plata.

80 años de un edificio moderno que también dio a luz la silla que es el kilómetro 0 del diseño argentino: la BKF, de Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy para los Atelieres de Suipacha y Paraguay, que proyectó el Grupo Austral en Buenos Aires

75 años de la silla W, de César Jannello, iniciada con una viga de obra de la Casa del Puente,

70 años del comienzo de obra de la Casa Curutchet, único proyecto de Le Corbusier en Latinoamérica

40 años de la muerte de Victoria Ocampo, animadora cultural y fundadora de la mítica revista SUR quien, entre tantas de las personalidades que invitó al país, una fue precisamente Le Corbusier

30 años de la muerte de Amancio Williams, autor con Delfina Gálvez de la Casa del Puente de Mar del Plata y director de obra de la Casa Curutchet, Patrimonio Mundial de la Humanidad UNESCO

Casi como una novela, todos estos sucesos, aparecen conectados en una fascinante trama de personajes, obras, proyectos construídos o inconclusos, vaivenes, amistades y tensiones.

En este caso, la pieza que tracciona esa superposición de núcleos de información y asociaciones es, justamente, la silla W de César Jannello que, se podría decir, “nació de una costilla de la Casa del Puente” y se convirtió en mobiliario de la Casa Curutchet cuando la habitó la familia del célebre cirujano diseñador.

Dos casas que son dos de las grandes obras de la arquitectura moderna internacional, ambas en suelo bonaerense: una en Mar del Plata, la otra en La Plata conectadas por un línea de curvas más o menos cerradas, casi como es la historia.





El equipo de trabajo de la muestra agradece a María Jannello y Wustavo Quiroga, Jannello Editora y Fundación IDA

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