Que aparezca Maresca (2017) – Nina Kovensky

Podría haber sido así. Fiesta de cumpleaños número 22 de Nina, sonrisas, música, tragos, una innegable nostalgia; de pronto se apagan las luces, silencio en la sala, viene llegando la torta, y con
la torta, encima de la torta, las velitas, 22 velitas encendidas iluminando precariamente la sala, la sala en penumbras; en ese contexto alguien le dice a Nina, Nina, pedí tres deseos, y Nina, casi sin pensar, pide: Que aparezca Maresca Que aparezca Maresca Que aparezca Maresca. Pero Maresca no aparece, ni va a aparecer, porque Maresca no puede aparecer, y no puede aparecer porque Maresca se murió, Maresca está muerta, muerta desde 1994, un año después de que Nina naciera.
Fue algo así: nace Nina y muere Maresca, muere en medio de la orgía menemista. Pero Maresca se
ha encargado de dejar un legado, una herencia. Ha dejado decenas de obras, y entre esas obras, como una obra, ha formado una pareja. Sí. Del dos, uno, y del uno, otro, otra, Nina. La pareja en cuestión, claro, son los padres de Nina. Y Nina quiere saber. Quiere saber cómo llegó hasta acá.
Pero también le da miedo, le da miedo saber. Porque si supiera la cantidad de acontecimientos azarosos implicados en la concreción de la pareja, y por lo tanto, en su propia concreción, en su propio ser, el ser de Nina, el ser Nina, es decir, en su advenir al mundo, se aterraría. Por eso a veces es mejor no saber. Sin embargo, Nina quiere saber, quiere entrevistar a los actores, ir en busca de testimonios de primera mano, convocar a los partícipes necesarios del hecho. El inconveniente es que a mano, o a la mano, sólo tiene a dos, Laura y Martín, sus padres. Y ella, obviamente, intuye que no es suficiente. Intuye que no va a poder, que no se puede, pero, a pesar de los hechos, lo intenta. Y en ese intento fantasea con Maresca, con que Maresca aparezca, con que aparezca Maresca y le tire, como quien dice, y de una buena vez, la posta: fue así y asá, ellos, vos. Pero no, no va a poder escuchar lo que ella quiere escuchar, ni saber lo que quiere saber, y de esa hendidura abierta en las entrañas de su deseo, de esa impotencia naturalmente humana, o demasiado humana, crecerá, como si creciera un yuyo en el desierto ambiguo de la creación, su arte.

Nina, entonces, con la materia bruta de una ausencia, compone una película atemporal.
Intemporal. Paratemporal. En una palabra, anacrónica. Nina misma es anacrónica, ella mantiene, sin inmutarse, la mirada atenta, fija frente al devenir del mundo (el tiempo), y consigue ver, como si no viera, una visible oscuridad. Nina ve la ausencia de luz. Ve la falta. Ve lo que le falta. Ve lo que nos falta. Ve lo que falta. Y aquello que ve, sin ver, son los que no están. Los desaparecidos. Los ve sin verlos, y les pide que vuelvan. Les pide, por favor, que aparezcan. Que aparezca Maresca. Que aparezcan los desaparecidos, y lo pide con pudor, con cierta reticencia. Que aparezcan y cuenten.
Que aparezcan y le cuenten, que aparezcan y nos cuenten, que cuenten cómo fue posible, cómo pudo haber sido posible.

Nina cree que si uno ve bien puede ver cualquier cosa. Puede ver desde nidos hasta desaparecidos. Si uno ve bien, sospecha Nina, es capaz de detectar en lo cotidiano un destello mínimo, un destello de lo mínimo, un fulgor irreductible, lo irreductible del fulgor. Nina sospecha y actúa, pone el cuerpo, pone su cuerpo, cámara en mano y filma, o se filma, y al filmar capta círculos concéntricos en bailarines subterráneos y eternos retornos en sillas de oficina. Nina capta y en ese captar captura, descubre, toma conciencia de que en Argentina todo vuelve, vuelve la inflación, vuelve el desempleo, vuelven la pobreza y la represión, vuelve la deuda y el default, pero también vuelven las luchas, la rebeldía, la organización, todo vuelve en Argentina salvo, lamentablemente, Maresca, Maresca y los desaparecidos.

Ocupada en el saber del no saber, en el saber de lo no sabido, Nina incorpora la poesía. Elije la
poesía para narrar lo inenarrable, para pronunciar el nombre de lo impronunciable; poesía, la fragilidad latente de la incomunicación, la latencia de una fisura por venir. Poesía, refugio último de una lengua en peligro, de una lengua peligrosa. Poesía, imagen que no representa nada, o que representa la nada, la nada y el peso específico de su propia materialidad. La materialidad del verso como espacio disponible entre las palabras. Una materialidad siempre en fuga, una representación fugada gracias a imágenes superpuestas, inconexas, fragmentadas; imágenes y música, imágenes y ruidos, imágenes y palabras, imágenes y olvido, imágenes del olvido, imágenes de la memoria, y por fin imágenes del amor, del inconcebible azar llamado amor, acontecimiento único e irrepetible impulsado por Maresca, la Maresca que no aparece, ella, la celestina Maresca, incitando a dos jóvenes cualquiera, pero justamente a esos dos, Laura y Martín, Martín y Laura, a encontrarse, a que suceda lo inesperado, y lo inesperado, increíblemente, sucede, lo improbable acontece, la contingencia se desata: el amor, y con el amor, el trabajo del amor, y con el trabajo del amor, el arte, y en el arte o con el arte, Nina. Y Nina ahora anida o yace en el mito, en la poesía, en el fuego vivo de una posible redención sin redención posible. Nina habita un paraíso perdido. El mismo paraíso perdido que habita Maresca. La Maresca. Y quizás sea allí, en la pérdida, en lo perdido, en el inminente crepúsculo, cuando los cuerpos invisibles se congregan para oír las historias de lo que nunca se tuvo ni se tendrá, que de repente Maresca aparece, poliédrica y ancestral, y aparece Maresca portando un mensaje destinado, creerá Nina, solo a Nina.

Por Manuel Quaranta





Que aparezca Maresca - Documental (2017)
Dirigido por Nina Kovensky

"Durante el 2017 me avoqué a conocer a la mujer que presentó a mis padres. Encontré en ella un ejemplo de mujer, artista, persona. Me acerqué a varias de las personas que la conocieron para mapear las huellas de su pasar por cerca de mi mundo, y realicé un corte de 30 minutos filmado con mi celular a partir de ejercicios de citas explicitas e implicitas a la obra de Liliana Maresca". NK

por Manuel Quaranta, 13 de Junio de 2019
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