Instantes | Nacho Marciano en Azur

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Adentrarse en la obra de Nacho Marciano es inmiscuirse en la tarea de un arquitecto del tiempo perdido, que no trabaja la nostalgia sino un estilo muy personal de invocación. Un trazo sin correcciones, directo, decidido y con una paleta encendida donde prevalece la experiencia de lo cotidiano frente a la trascendencia de lo histórico.

Sus pinturas bordean el labio del hedonismo, retratan cierto tipo de individualidad en su universo afectivo, expresan más a través de los pigmentos y las posturas que de la línea, ubicándolo dentro de un post fovismo pop.

Como en las cavernas, se impone la llamada en forma de conjuro. Lo desafía la necesidad de una nueva satisfacción, en donde los objetos poseen por momento más trascendencia que la acción de los personajes. Cafeteras, arena negra, libros, micrófonos, sombrillas, vajillas y flores.

En “Psicopatología de la vida cotidiana”, Freud se refiere a ciertos actos no conscientes del sujeto como son los recuerdos encubridores. O sea que no sólo se olvidan tramos sino que se recuerda erróneamente. Las obras de Nacho estarían para subsanar esos clústers equívocos, es decir para invocar necesita intermitentemente recordar y es que todos tenemos un pasado… o una guitarra.

Apartando las series del rock, sus personajes no gritan ni alardean, se piensan. Comen, componen, descansan mientras un fino halo de placidez los habita. Quizás sea el instante de silencio en que caen frente a lo bello, cuando los invade toda contemplación.

Hernán Chinaski.
Buenos Aires, Junio 2019.


Inauguración miércoles 19 de junio de 2019 a las 19 hs en Azur (Arenales 867 / CABA)

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