Fieles compañeros

Pensé que juntos era mejor. Juan Nördlinger en CC Borges desde el jueves 6 de junio de 2019 hasta el lunes 17 de junio de 2019.
¿Si te digo “sillón” en qué pensás? Yo, en algo cómodo; apto para días de lluvia, si es con una manta calentita, mejor; charlas, mate y risas; lectura y medias.

Los sillones son entes indispensables en cualquier hogar ya sea que estén rotos, viejos o nuevos, suelen estar siempre por ahí, dispuestos a sostenernos. Es así que Juan Nördlinger los revaloriza, les da su espacio en Pensé que juntos era mejor, expuesta en el Centro Cultural Borges hasta el 17 de junio.



Con una mirada intimista, el artista nos pone frente a objetos vivientes, que muchas veces pasan desapercibidos pero con los que interactuamos cotidianamente. “Los sillones son o somos”, confiesa Nördlinger. Y nos hace parar a pensar.

En una primera instancia, la muestra puede en sí misma, pasar inadvertida para un caminante apurado o un visitante que vaya mirando para abajo, para el celular en sus manos. Ya que se encuentra en la sala 11 del complejo, sala que no está enmarcada entre paredes sino que comparte el espacio con el mostrador de ingreso al centro cultural, con escaleras y locales. Es así que la muestra nos interpela por su ubicación. Grabados, pinturas y una instalación donde las texturas brillan y los títulos tienen un rol primordial. Estos nos completan lo que vemos, nos hacen reír, reflexionar y hasta por momentos nos inducen a la nostalgia. Tal es el caso de Ausencia, un pequeño cuadro en comparación al resto (30 x 20 cm), pero que al estar dentro de una vitrina, junto con otros tres más llama la atención. También llama la atención que el objeto central es una silla no sillón. La nostalgia con rasgos de tristeza surge al instante de verlo. Una silla y un gato. Una silla vacía y una mancha negra que nos observa y espera. Un desequilibrio que nos habla. La composición del cuadro engaña y hace pensar al espectador que la silla en cualquier momento será ocupada y podremos volver a respirar con normalidad. Pero la combinación del rojo brilloso, con su fuerza, cercanía y sufrimiento se contrasta con el resto de la paleta en colores fríos y nos deja con ecos de tristeza, soledad y calma, cuyos personajes nos reafirman. Anticipando que no llegará ese final feliz que esperamos.



“Muebles que son urdimbres y nos interpelan con su presencia demandante, intensa, poética” dice el texto curatorial a cargo de Pelusa Borthwick. Estas 25 obras nos muestran sillones en distintos colores y posiciones, con accesorios y trazados interesantes. Siendo estos únicos en cada obra, invitándonos a distintas sensaciones, atrayéndonos o alejándonos con rasgos de mediocridad, contándonos historias en susurros. El artista nos muestra su preocupación en la creación de los trazados ya que nos pone en frente a una serie de 8 litografías acuareladas De fríos y cálidos, donde nos muestra la construcción de estas texturas particulares.

Las creaciones de Nördlinger, cada una con su aporte, nos van produciendo distintas sensaciones. Logradas, principalmente, por la construcción del ambiente, los sillones en sí y las direcciones en que se encuentran colocados en los fondos borrosos, dejados desprolijos por alguien que acaba de levantarse. Pero ¿quién es ese alguien? ¿Por qué se levantó? ¿Volverá? Y los títulos como, Soñar en blanco; Su vestido se estampa y florecía; Era de imaginarse. ¿Estás de acuerdo?; Cada rombo es como un relato tejido; De este lado, me sentaría, se acercan a eso que creemos que los sillones, como fieles compañeros nos dicen despacito, cuando estamos por quedarnos dormidos.





Hasta el lunes 17 de junio de 2019 en CCBorges Viamonte esquina San Martin - CABA

Entradas$ 250.- / $ 200.- para estudiantes y jubilados



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