Gabriel Chaile y Lido Iacopetti en Barro

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Genealogía de la forma
Gabriel Chaile
Curaduría Andrea Fernández

Genealogía de la forma
Creo en el poder
en el poder que depositamos en las cosas
y en el que nos otorgamos a nosotros.
No somos más que la fuerza de lo que quieren otros
y no somos menos que la fuerza que tenemos nosotros mismos.

Hay poder1
Persigo canciones en el paisaje.
Cada vez tengo que ir más lejos.
Entro a espacios que no puedo nombrar
porque los nombres
de repente
son palabras irreconocibles.
Camino por el barrio en el que vivo
me detengo en algunas formas
las recorro silenciosamente.
Desde aquí no se puede ver el río
aunque los mapas dicen que está muy cerca.
Subo hasta el último piso
y después subo la escalera hasta mi cama
hay una ventana redonda que deja ver lejos
pero no se ve el río.
Avanzo centímetros
dibujando mis huellas con carbón.
Pago el alquiler con discursos.
Mi nombre se va transformando
como también mi peinado
mi reflejo y mi forma de moverme.
Rezo memorias de Villa Muñecas
de perros pequeños mirándome
manteles floreados con migas
hermanos que van y vienen
siestas de meditación en el piso
charlas con mi madre que amasa
el ciber del barrio
la cumbia en cueros y los cantos de la iglesia
saliendo a la calle
tomando las calles.
Apenas ayer he comenzado a recordar una cosa
que de hecho
nunca supe definir.
Quiero construir un poema
con barro madera metal.
Con un mangrullo
un plano dorado a la hoja
un silo que no guarde nada
un rostro feroz
una antena improvisada

una máquina que no produzca
un piano abierto que no suene nunca.
Persigo la visibilidad
como si fuese la luz de un reflector en movimiento.
Ahora
que me están mirando
siento que debería decir algo que no se trate de mí
pero la verdad es que
todo tiene que ver conmigo
y a la vez
creo que no.
¿Y si lo autobiográfico no es más que
la historia de los otros
atravesándonos?
Mi trabajo es atizar el fuego
calentar el agua
mirar a los animales a los ojos
ser los ojos de un animal.
“Una acción de concentración y de fe”
como dice nuestra canción.
Soy como mi padre
que salía a protestar sin llevar carteles
solo marchando con sus herramientas en alto.
Soy también como ese trapiche quieto que no muele
que ya nadie empuja.
Soy la rueda de un juguete en una vitrina.
¿Cómo armar el personaje que represento ahora
con estos restos de memorias
que tengo coleccionados?
Cruzo la puerta de un Museo
para estudiar las formas sobrevivientes
las traducciones de las incisiones que se fueron borrando.
Otorgo forma a esas sensaciones que tengo
de lo que representa mi mundo
y el modo en el que se articulan las cosas allí.
Les exijo a los materiales un comportamiento milagroso.
Mi manifiesto es una sobrevida de formas.
¿A quién representan los retratos que construyo?
Imagino una historia de la debilidad
que no es una historia de luchas sino del poder.
Mi piel lleva inscriptas historias de injusticias románticas
que no son mías
que hago mías.
Mis ojos se llenaron de lágrimas
pensando en algo grande como el mar
en olas que pasan encima mío
en el cielo que cae a mi corazón.
Me acuerdo todavía de cuando me despertaba
sin pasado.
Mi territorio no tiene superficie.

Me hablan de la oscuridad pero yo estoy encandilado.
¿Estaré siendo una sombra?
Mi madre es un tótem ardiente.
Construyo mi comunidad
por correspondencias formales
por similitudes en los gestos y rasgos.
He cargado una bolsa de maíz en la espalda.
Sé lo que es soportar.
Sé lo que es soportar.
El arte me permite ser lo que no fui.



Imaginate popular
lido Iacopetti
Curaduría Ángeles Ascúa
Editor Martín Legón y Jimena Ferreiro

Propuesta a dos salas
CO-PRODUCIDA CON
ALDO DE SOUSA GALERÍA

Inauguración sábado 1 de junio de 2019 a las 18 hs en Barro (Caboto 531 - CABA)

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