Boca con pastilla verde | Alejandro Kuropatwa

Tras un período de formación en los Estados Unidos y Europa, Alejandro Kuropatwa ingresó en la bohemia porteña de mediados de 1980. Con una energía inagotable, su cámara registró el circuito del rock, los personajes de la noche, el mundo del espectáculo y la euforia de un país que acababa de regresar a la democracia tras un largo período de censuras, persecuciones y represión (1). Pero cuando se enteró de que era portador del virus de inmunodeficiencia adquirida, su obra cobró un carácter más personal e intimista.




En 1996 presentó la exposición Cóctel en la galería Ruth Benzacar. En ella se exhibió por primera vez Boca con pastilla verde que, junto con otras fotografías, se centraba en los medicamentos del cóctel antiviral, descubierto recientemente, que había logrado frenar el avance del sida en las personas infectadas. Sobre esta exposición y sobre su autor, Edgardo Giménez señaló: “Cóctel fue de una honestidad brutal. Abrumadora. Mientras la gente se escondía, él se abría” (2).

Las obras de esta muestra exhibían las pastillas de la combinación medicamentosa, retratadas con el brillo y el glamour con el que Kuropatwa solía fotografiar los productos cosméticos de la fábrica de su padre. La belleza de las imágenes encontraba eco en una ironía mordaz, en un comentario ácido y desgarrado a la vez sobre los objetos de los que dependía la vida y la muerte de muchas personas. Detrás de su carácter elegante y a veces festivo, se vislumbraba el drama que los reflejos luminosos, las superficies lustrosas y los colores saturados pretendían ocultar.

En Boca con pastilla verde, una píldora ocupa el primer plano de la imagen, reduciendo la figura del receptor –el propio artista– a su boca abierta. De esta forma, aquel se vuelve una presencia anónima, al igual que las miles de personas que día a día repiten la ingesta sanadora, desplazando el conflicto personal al terreno social. Siendo un trabajo de tono autobiográfico, posee, no obstante, un fuerte sentido histórico, en la medida en que retrata un acontecimiento con connotaciones temporales precisas.
Desde el punto de vista artístico, la pieza se inscribe en el terreno de la fotografía conceptual. Más allá de los valores técnicos de la toma, su sentido se proyecta hacia el contexto, excede los límites de la copia para construir una visión subyacente sobre el tema que aborda, una observación reflexiva que busca la complicidad de un espectador atento, dispuesto a trascender la inmediatez de la imagen. Pero a diferencia de gran parte de la fotografía conceptual o neoconceptual, Kuropatwa no persigue el desapego emocional o la neutralidad en la exposición del tema. Por el contrario, este posee una potencia tan abrumadora que es capaz de investir a cada imagen con una alícuota de esa intensidad.

Boca con pastilla verde transmite esa fuerza desde su contundente singularidad. Considerada contextualmente, es una de las obras más representativas no solo de la carrera del artista, sino también de un momento sociohistórico próximo, todavía actual, preocupante y global. A pesar de su composición simple y austera, la pieza pone de manifiesto la elocuencia de la imagen fotográfica a la hora de plasmar sucesos que repercuten en la memoria personal y colectiva, sucesos que pueden abrirse camino desde una imagen concreta con una eficacia que no deja de sorprender.

por Rodrigo Alonso

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Bibliografía
Archivo - Museo Nacional de Bellas Artes bellasartesargentina
Donación, Kuropatwa, Alejandro. 2000

2005. DUPRAT, Andrés, Kuropatwa en technicolor, cat. exp. Buenos Aires, Malba- Colección Costantini.


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