Lo incomunicable de Andrés Blasina . Lihuel González en Walter. Casa para Artistas

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“Trato continuamente de comunicar lo incomunicable”
Franz Kafka

Dice Andrés Blasina: “Desconfío del lenguaje. Estoy sujeto a él. Con este problema intento hacer obra”.



En el trabajo que presenta Blasina el lenguaje se vuelve incomprensible. Parece un pastiche en el que uno cree percibir restos de voces germánicas o eslavas, o viejos dialectos olvidados tal vez provenientes de ese lugar donde una vez, hace miles de años, un dios colérico confundió los lenguajes de los hombres que construían la estructura más grande que pudiera imaginarse.

Allí nacieron todas las lenguas y las cosas dejaron de tener sólo un nombre y la mesa fue table, tisch, tawila, pöytä. La torre desmesurada quedó inconclusa, y el contrato entre las palabras y el mundo roto para siempre.

La protagonista en el video de Blasina -titulado “No puede ser un lenguaje”- recibe una información que ya está rota, fragmentada, de manera que el mensaje que intenta transmitir no encontrará un receptor que pueda descifrarla, no hay una clave que nos permita traducir, no hay piedra Rosetta, ni puede haberla. El mismo artista ha perdido el mensaje original, ya no hay forma de reconstruirlo.
En ese ruido del lenguaje, en esa incomunicabilidad originaria, anida un silencio irreversible. La
esencia del mundo, de las cosas -si la hubiere- es intraducible.

Lihuel González cuenta que una vez asistió a una charla con traducción simultánea en la que una de las traductoras, tal vez por nervios o por poca experiencia, hacía muy mal su trabajo, se atropellaba, y era prácticamente imposible comprender el sentido de lo que decía. Esa experiencia está en el origen de su trabajo “Las personas no van juntas” y luego de “Decir casi lo mismo”, obra que presentamos en esta muestra y cuyo título, por otra parte, remite a un conocido texto de Umberto Eco sobre la traducción.

Si según algunas teorías, toda traducción es, ante todo, una interpretación, la operación que plantea Lihuel difícilmente puede ajustarse a algún tipo de traducción; se trata más bien de una pura interpretación, un intraducible, porque la artista complica la operación de transmisión: la bailarina que debe interpretar/traducir el código del emisor -en este caso, un director de orquesta (régisseur)- no sólo no comparte dicho código sino que en ese código falta un elemento: la música. La transmisión es completamente silenciosa y los movimientos que ejecuta la bailarina, de una total arbitrariedad.

Entonces, ¿es el título del video - “Decir casi lo mismo”- una ironía? Tal vez, o bien un
señalamiento de que, en ese “casi”, se abre un abismo insalvable.

Lihuel González parece decirnos que en el fondo todo es silencio, que en toda comunicación hay un punto ciego, indescifrable, y que detrás de las palabras no hay más que vacío.
Entre el silencio de Lihuel González y los balbuceos casi onomatopéyicos de Andrés Blasina
parece habitar ese intento kafkiano de comunicar lo incomunicable. O tal vez, de hacerse cargo
de esa imposibilidad.

Marcelo Pelissier
Mayo de 2019

Lo incomunicable
Andrés Blasina y Lihuel González
Curador Marcelo Pelissier



Inauguración jueves 23 de mayo de 2019 a las 18 hs en Walter . Casa para Artistas Honduras 4861 PB 5 - CABA


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