Valentina Ansaldi y Federico Roldán Vukonich en Quimera

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Última dimensión de Valentina Ansaldi
Curaduría Gabriel Baggio

Un asunto monumental

La monumentalidad soviética apelaba a la grandeza de los edificios por su escala, a los criterios clásicos de composición y simetría, así como a una alusión temática del ideario de Estado. En este orden de cosas, la importancia concedida al tratamiento de los espacios públicos fue -a diferencia del dado en la Alemania nazi- un modo de compartir con el pueblo el esplendor del régimen. Pensemos en el Metro de Moscú que, con sus pinturas, relieves, cerámicas, esculturas y diseño integral de los espacios, glorificaba la figura de los líderes del estado gobernante y la misma revolución proletaria. De esta manera se hacía palpable el lujo de aquellos palacios que debían pertenecer al pueblo en lugar de a una élite privilegiada.

Por otro lado, y pensando en los grandes edificios públicos, la obsesión con la escala apabullante, la simetría y una iconografía descaradamente literal podría hacernos pensar en que el tamaño era más importante que la manera en que los detalles de un edificio o su disposición podían significar un Estado. Voluntad de representación ligada literalmente a la ilustración del poder.

Los tiempos actuales intentan desplazarnos hacia el refugio interior, alejarnos del espacio físico de intercambio y encontrar en nuestras casas el filtro empañado a través del cual ver la realidad. Al fin allí adentro, solos, encontrar la senda para fugarnos definitivamente por el túnel digital.

¿Cómo reconstruir una ciudad posible? ¿Cómo mirar el legado edilicio monumentalista sin asustarnos, sin acabar adentro de nuestros hogares para evadirnos en una fantasía individual? ¿Cómo re-habitar y repensar nuestro estar urbano hoy?

Por Gabriel Baggio


Devenir arquitecto menor

Valentina Ansaldi pinta de la misma manera el exterior de Slovak -estación de radio de Checoslovaquia-, una vista interior de su cuarto y una instantánea del barrio porteño de La Paternal, al momento en que el proyecto urbano colapsa y hay que comenzar a emparchar. ¿Cómo habitamos estos espacios históricos atemporales en el mismo instante? ¿Es nuestro cuarto tan calmo, acogedor y cálido? ¿Es la mole de hormigón tan amenazante y aterradora? Podemos encontrar una posible respuesta en la pieza Perú 957. El hall de entrada del edificio de la casa de la artista es por excelencia un lugar de tránsito, nexo entre adentro y afuera: si entramos ya sentimos el refugio de casa, pero si salimos comenzamos a escuchar los ruidos del acecho exterior. También pintado de la misma manera. Colores saturados vibrantes, planimétricos, con poco rastro gestual y de realización impersonal; un sistema de flotación ensoñado que permite construir una estructura para resistir la angustia.

El problema de adentro y el problema de afuera. El mismo problema. Mirar con los mismos colores la cama deshecha y el barrio en sus dos versiones: nostalgia por casas que resisten en pie y los bestiales cambios en el devenir de la lógica corrupta del desarrollo inmobiliario. Estado anímico intuitivo que busca en el refugio pictórico una posibilidad de pensar los espacios en nuestra contemporaneidad, en medio de la sordidez reinante y en cómo trascenderla para encontrarnos de nuevo entre nosotros.

Gabriel Baggio, 2019.
Sobre historia de la arquitectura soviética me he permitido citar con admiración y literalidad a Jorge Cárdenas



Pobre duende de Federico Roldán Vukonich

Pobre duende es una instalación activada por el viento y por la luz en un espacio donde estos casi no existen en su cualidad primaria.
Finge ser camp entre cuatro paredes blancas de un subsuelo en el centro de Palermo.
Se suspende en una especie de patio interno entre piedras perfectamente homogéneas y el cielo enmarcado por una vidriera.
Pensándolo apenas un poco podría ser un colmo, un chiste muy insulso.
Un paisaje de figuras naúfragas y extrañas.

Entre la forma y el estímulo, el nombre funciona como un ancla, una burbuja que reúne ideas que aparentan estar desprendidas y las transforma en un conjunto direccionado.
El camino hacia una historia con una serie de pistas con posibilidades de deducirse a través de un espectador poco atento.

Imagino un duende confundido, aburrido y solo esperando con fervor el viento que haga funcionar el paisaje a su alrededor.

Instalación. Móviles de ramas erosionadas, hierros, acero y cascabeles; dibujos sobre muro, y plásticos tornasolados e irisdiscentes.



Inauguración viernes 3 de Mayo de 2019 a las 19hs en Quimera (Güemes 4474 - CABA) @QuimeradelArte
Instagram quimeragaleria


Valentina Ansaldi (Buenos Aires,1994) En el 2012 comienza sus estudios en la Licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes. Desde el 2009 hasta el 2016 asiste al taller de Gabriel Baggio y en el 2017 a la clínica de obra. Ese mismo año asiste también al taller de investigación de obra de Pablo Siquier en el marco de la cátedra Bissolino. En el 2018 recibe la Beca Creación por parte del Fondo Nacional de las Artes y el Primer Premio Estímulo de Pintura Banco Central. Participa de varias exposiciones colectivas entre las que se destacan: ‘Universos Cercanos’ Concurso de Artes Visuales del FNA, XI Premio Nacional de Pintura Banco Central, XI Premio de Pintura Banco de Córdoba, año 2018; X Premio Nacional de Pintura Banco Central, FAUNA en el CCGSM, Bienal de Arte Joven Buenos Aires, Premio Proyecto-A año 2017; Premio Prilidiano Pueyrredón, Eros y táctica en el CCGSM año 2016; Premio Proyecto-A año 2015; Premio Prilidiano Pueyrredón, Ansaldi / Kampel / Steimborchel – Pinturas. Espacio Patrón año 2014; 2do Salón de Pintura ALBA en Central Newbery 2013, Premio Proyecto-A Arte año 2012 y año 2010 mención especial del jurado.



Federico Roldán Vukonich Nací en Paraná, Entre Ríos, en 1993. Cursé la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Visual en la Universidad Nacional del Litoral hasta 2013. En 2014 me mudé a Buenos Aires para comenzar mis estudios en la Universidad Nacional de las artes. Paralelamente realice varios talleres con artistas y clínica de obra con Tomas Espina y Florencia Rodríguez Giles, en la marco del programa Artistas por Artistas en 2018. He mostrado mi trabajo de manera colectiva en la Universidad Nacional del Litoral (2014-2016), el Salón Nacional Palais de Glace, la Usina del Arte, Centro Cultural Recolecta, Centro Cultural San Martín, Galería Proyecto A (2017), Museo Provincial de Entre Ríos (2012-2018), Museo de la Cárcova (2018), entre otros; y de forma individual en la galería Fundación El Mirador (2018). Desde el año 2015 asisto a la artista Carola Zech en sus proyectos. Vivo y estudio en Buenos Aires y trabajo entre dicha ciudad y Paraná.


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