Siete días -y sus noches- de arte como acción poética

La semana pasada, Hito Steyerl inició su discurso de inauguración en Serpentine Sackler Gallery de Londres refiriéndose al elefante que estaba en la sala y del cual nadie se animaba a hablar. El elefante se llama Sackler y la vinculación de este apellido líder en la industria farmacéutica en el financiamiento de instituciones artísticas es el tema candente en el mundo del arte hoy. Algunas instituciones se han visto obligadas a rechazar las grandes contribuciones que recibían a través de la Fundación Sackler a partir de la presión del público en solidaridad con las denuncias de artistas como Nan Goldin -víctima de Oxycontin producido por dicho laboratorio- y algunas ONG.

Por estas latitudes, y ante el despliegue que ha tenido la Semana del Arte en el contexto de una situación económica en crisis, podríamos hablar de más de un elefante en la escena porteña. Pero debiéramos de saber que aún hay un problema mayor que los elefantes, y ese es la falta de legislación y la carencia de un sistema impositivo que comprometa -a artistas, galeristas y coleccionistas- a un justo funcionamiento del llamado mercado del arte.

Es sabido, que la mayoría de los artistas trabajan con sus propios recursos y a veces hasta contribuyendo en parte con los gastos de la gestión y comercialización de sus obras. Esto nos permite afirmar que existe un verdadero amor al arte en el ejercicio de esta profesión. Amor que podemos encontrar como eje temático de obras en forma más o menos explícita, pero que subyace sin duda en todas las selecciones que les comparto a continuación.

Faena Festival me falló en el inicio de la Semana del Arte ya que la anunciada proyección de A logo for America de Alfredo Jaar no se pudo ver a la hora señalada, ni a la siguiente, ni a la siguiente (juro que estuve en la Plaza de la República por varias horas esperando verla). Sin embargo, le dí una segunda oportunidad a su programación y seguí las instrucciones para participar de la performance duracional Cuando hablamos de amor. La conversación -vía chat- llevaba a que se establezcan ciertas apreciaciones acerca del amor y de ese modo se avanzaba en las opciones: se podía asistir a un desayuno, un almuerzo, una siesta, una cena, una fiesta e infinidad de situaciones que tuvieron lugar a lo largo de la semana y específicamente en dos habitaciones del Faena Hotel.
En mi caso, la cita fue para el desayuno y la consigna fue llevar un regalo. El cual debía tener un significado especial, de modo que al verlo en el futuro le permitiese acordarse de mi. Entre que recibí la propuesta y la hora de la cita, busqué en mi casa qué objeto podría cumplir la función requerida, y opté por una pequeña caja de música en madera que compré en Tokio. Pero como las grandes historias de amor, esta también tuvo un trágico final -más mundano que en las novelas de Jane Austen- ya que en realidad una combinación entre los taxistas manifestando contra Uber, los grupos sociales acampando frente al Ministerio de Desarrollo y algunos aditivos en la zona de Comodoro Py, impidió concretar mi llegada al Faena.



Lo que sí se ha concretado y con gran talento de por medio ha sido la renovación del Museo Nacional de Bellas Artes. Desde el punto de vista arquitectónico, su director Andrés Duprat ha detallado con entusiasmo algunos de los hallazgos que surgieron al derribar paredes y encontrar un sentido más adecuado al recorrido de la colección. En las dos nuevas salas se exhibirán en forma permanente cerca de 400 piezas prehispánicas, realizadas por las culturas del Noroeste Argentino entre los siglos V a.C. y XV de esta era, y obras de arte colonial.
En lo personal, debo confesar que hay un solo aspecto que me entristeció: se trata de la nueva ubicación de las obras Sin pan y sin trabajo y La vuelta del malón, ya que pasaron a una sala más chica y en consecuencia cuentan con una distancia menor para poder apreciarlas.

Esta reapertura está acompañada por tres muestras temporarias sólidas y de gran calidad, donde la investigación y el rigor histórico se enlazan con el arte contemporáneo.

Mientras la Biblioteca Nacional lleva adelante un Simposio Internacional sobre el historiador Aby Warburg (Alemania 1866-1929); en el Museo, José Emilio Burucúa -junto a un equipo de investigadores- presentan una propuesta integrada por obras del patrimonio argentino que busca ilustrar las principales ideas del historiador quien reconocía al renacimiento como el umbral del mundo moderno marcado por la vuelta a la vida del paganismo antiguo.
Una observación muy interesante sobre los descubrimientos de Aby Warburg -el historiador del arte a quien se homenajea en la exhibición Ninfas, Serpientes, Constelaciones- es la que realizada el pasado domingo Pablo Gianera en La Nación. En referencia a que lo moderno consiste siempre en recordar algo antiguo olvidado, el autor se pregunta ¿será posible que la ilusión de novedad continua de nuestra época posmoderna esté fundada en el imperativo de una amnesia que pasa por memoria?
Pintura y Memoria es el título bajo el cual se reúnen pinturas de Carlos Alonso -algunas de las cuales hemos visto en la exhibición de la Colección Fortabat, pero en este caso con una curaduría que no presenta dudas sobre el registro histórico del artista y dejan un espacio de reflexión entre unas y otras gracias a una distribución en el diseño de montaje adecuada y respetuosa del contenido pictórico.
La tercera de las exhibiciones presenta a Diana Dowek y sus Paisajes Insumisos con las pinturas que la artista realizó en la década del setenta. Su curadora, Mariana Marchesi señala que las series Los alambrados y los retrovisores insinúan el escape de cuerpos ausentes que dan cuenta de lo que sucedía más allá del espacio de representación.



Paisaje cotidiano III del año 1977 de Dowek captó toda mi atención. El motivo es la perfecta coincidencia con la imagen de una de las escenas del documental de Gorvachov realizado por Werner Herzog -proyectado en el BAFICI en tres únicas funciones-. En ella, el ex presidente de Hungría relata que confiaba en el criterio del entonces Jefe de Estado de la URSS y fue por ello que tomó la decisión de cortar los alambrados que hacían las veces de de fronteras entre ellos en una actitud que quizás otros hubiesen entendido como insubordinación. Paradójicamente, hoy es el pueblo húngaro quien instala los alambrados para evitar que los refugiados sirios puedan ingresar en su país.
Meeting Gorbachov no habla sólo de política, sino que presenta al hombre que conoció en su juventud a quien sería su esposa, madre de su única hija, compañera en la militancia y primera dama: Raisha fue todo. Ante la pregunta de Herzog sobre cómo se sentía luego de su fallecimiento, Gorbachov respondió: con ella se fue mi vida.
Cuesta imaginar a un político enamorado al punto de quebrarse frente a una cámara cuando le preguntan sobre el amor. Gorbachov pese a sus 87 años y su delicado estado de salud, lucía los ojos más brillantes que un hombre enamorado podría tener.




Las formas que toma el amor a través del tiempo y las distancias son infinitas. En el arte, hasta los más escépticos terminan rindiéndose cautivados por aquello que es casi imposible de descifrar. Recorriendo arteBA algunas de sus formas asoman en el horizonte.
Angel Gabriel tiene una imagen en la cual ha trabajado los últimos años y que hoy lo encuentra con nuevo soporte -cerámica- que le permite concretar una figura más estilizada. La obra, presentada en la Fundación El Mirador contrastó con el resto de las piezas remarcando su individualidad en el tratamiento del tema.



Dicen que los pintores no pueden dejar de hablar de pintura y en este caso dos generaciones parecen correr los límites de la edad, la experiencia y la trayectoria en un encuentro donde el amor al oficio los hermana. Se trata de Agustín González Goytía quien presentó dos obras en Pasto con un particular montaje y tratamiento textil que llamaron la atención de Guillermo Roux quien pidió conocerlo para preguntarle sobre el modo en que preparaba los colores para sus telas.



Mientras tanto, en la Galería Revolver la obra en mármol y bronce de Elena Damiani sobresalía por su precisión y respeto a la nobleza de los materiales.

En Casa Triángulo imperdible el dibujo de Eduardo Berliner Os bichos -a quién había visto previamente este año en Arco- y que la galería trajo afortunadamente a Buenos Aires.



Otra galería, otro dibujo, esta vez en lápiz muy sutil sobre la pintura intervenida con dorado a la hoja corresponde a Susanne S. D. Themlitz quien llega por primera vez a nuestro país de la mano de la galerista Ángeles Baños de Badajoz. Themlitz se destaca por una precisión en el detalle figurativo tratado de forma académica sin por ello privarse de goteos ligados a la pintura de acción y hasta manchas de color.



Donde hubo que detenerse por largo rato fue en Alejandro Faggione Estudio de Arte quien realizó una selección de dibujos muy particulares: desde un cuadríptico de Manuel Espinosa, dos dibujos de Roberto Aizenberg y un exquisito Lajos Szalay.
Las serigrafías de León Ferrari llegaron desde Barcelona de la mano de Polígrafa Obra Gráfica la galería de José Aloy. Coincidentemente con la noticia del fallo a favor de los herederos del artista plástico que obliga al periodista y marchand Gabriel Levinas a pagar el costo de once dibujos valuados en 88 mil dólares, las ventas de las serigrafías no se hicieron esperar. Por su parte, el Museo Castagnino que exhibe en este momento el emblemático Jesús crucificado en un bombardero norteamericano, trajo a arteBa Las noches de los días, intervención site specific realizada por Mariana Tellería en 2014.
En la galería Carmen Araujo, Deborah Castillo presentó el video Masa y Poder -on going project- donde se la ve lamer las páginas de un libro con un gesto adusto y seleccionando cuáles serán las las líneas a absorber en una acción que mantiene en vilo al espectador.

Dejando arteBA, pero no la temática de las mujeres y su lucha, llegamos a la conversación de Judith Butler con integrantes de Ni una menos en el Espacio de UNTREF -lo más destacado en la programación de la Semana del Arte por lejos-. Como era de esperar, rápidamente se cubrió la capacidad de la sala. Para quienes no pudieron estar allí, les sugiero ir al link habilitado por la Universidad y no perderse las reflexiones de la filósofa referente de los feminismos contemporáneos, la teoría queer y la filosofía política.

En MAPA Julia Baitala una gestora cultural que lleva adelante el proyecto Quintana, se presentó junto a los artistas Cristina Portela y Daniel Romano en una demostración de confianza al camino que la pintura ha trazado en el último tiempo en resistencia a las nuevas tecnologías.



El MALBA realizó el tan esperado anuncio del nombramiento de su nueva Directora Artística: Gabriela Rangel. Como dato curioso, puedo compartir mi recuerdo sobre la entrevista que Rangel le realizó a Marta Minujin en el contexto de la programación VIP de Frieze New York en 2016. Allí, Minujín a pedido de Estrellita Brodsky -coleccionista y dueña de la performance- llevó adelante Arte Agrícola en Acción 1977/2016. Y sucedió algo totalmente inesperado para mi: Minujín respondió las preguntas de Rangel sobre su participación en Documenta -algo de lo que en Buenos Aires nadie hablaba en absoluto- tomando muy en serio la visión de la artista sobre el significativo aporte que el Partenón de los libros llevaría a Kassel.
Para quienes nos vieron aquella fría tarde en New York salir con toronjas a la calle bajo la orden de una mujer con un balde amarillo en la cabeza, de seguro nuestra intención de hacer una línea infinita de toronjas en la vereda de Chelsea resultó incomprensible. Se olvidan de la brillante definición que Umberto Eco le diera al arte contemporáneo como reflexión de su mismo problema, reconociendo la relevancia de la idea por sobre el objeto formado.

Más allá de los titulares grandilocuentes, la enigmática venta de la obra de Jorge de la Vega en una suma inédita para el arte argentino de esa generación y los excéntricos personajes que circularon por La Rural, son pocos los señalamientos artísticos que podemos hacer. Hay mucho trabajo que no se ve, muchos artistas que tienen propuestas que en otros países ningún galerista o gestor cultural dudaría ni por un minuto en presentar, pero que aquí no estuvieron visibilidad.


“Sin título”, de Jorge de la Vega en MCMC, Cardinal Site, de arteBA
Obra vendida a un coleccionista anónimo 1.350.000 dólares


Quizás haga falta en Buenos Aires la audacia de la genial galerista Helga de Alvear quien en la última edición de ARCO apostó a Julian Rosefeldt proyectando un video de 16 minutos en loop.

O el coraje que demostró Hito Steyerl al señalar al elefante, nombrarlo y luego quitarle su identidad en la obra que inauguró en Serpentine donde justamente borra el apellido Sackler del edificio a través de una app de realidad aumentada que el público puede descargar en forma gratuita.

Con seguridad no es suficiente tener audacia y coraje, si uno no puede reconocer además, que en el arte como en la vida, la cuestión es enamorarse perdidamente y que no importe nada más.



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por Cecilia Medina, 17 de Abril de 2019
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