El salón de los caprichos. La pintura como protagonista

El salón de los caprichos. Max Gómez Canle en Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) desde el jueves 7 de marzo de 2019 hasta el domingo 11 de agosto de 2019.

El salón de los caprichos reúne veinte años de producción artística de Gómez Canle, con trabajos realizados entre 1999 y 2019.



En el marco de la muestra el sábado 29 de junio a las 18 hs
Lecturas y performance + cierre musical

Participan: Rafael Cippolini, Mario Scorzelli, Micaela Piñero y Guadalupe Creche.

El crìtico, ensayista y curador Rafael Cippolini comentará sobre el método del artista para realizar sus piezas. Mario Scorzelli, artista y crìtico, presentará un ensayo inédito sobre la importancia del revés de la pintura. Una lectura especial de la poeta Micaela Piñero repondrá el profundo vínculo que la obra de Gómez Canle establece con la literatura. Por último, intervención de la curadora Guadalupe Crece discurrirá sobre los salones ilustrados, el formato elegido por el artista para presentar su exposición.

Entrada libre y gratuita. Sala “El Salón de los caprichos”





La obra de este artista tiene como protagonista a la pintura, y desde allí ha desarrollado un método de trabajo e investigación sobre la historia del arte y de las imágenes que despliega en diversas experimentaciones materiales. Con una destreza técnica singular, su pintura investiga el potencial valor anacrónico de las imágenes y, en este sentido, la exhibición propone un recorrido lineal, aunque no
cronológico, por la sala.




En El salón de los caprichos, nuevas imágenes de todos los tiempos giran alrededor del espacio y el recorrido aviva el encuentro entre la fuerza de la tradición pictórica occidental y la voracidad contemporánea. Paisajes clásicos de la pintura, en especial los flamencos, se combinan con estilos y técnicas diversas que incluyen expresiones geométricas argentinas hasta elementos de la cultura digital.




El renacimiento, el romanticismo, el barroco y el surrealismo metafísico son parte de una galería inagotable de imágenes que el artista recolecta a través de libros, catálogos e Internet. Esa galería se convierte en la fuente de la que extrae paisajes, temas y técnicas para revisar, copiar y pintar, e incluso para hacer diferentes versiones de sus obras. Ruinas, horizontes tormentosos, montañas, animales y personajes fantásticos son parte de su repertorio, que construye en una negociación permanente con el pasado. La muestra está integrada por obras de diversas series así como trabajos inéditos: desde sus primeras obras como Pampas (1999), unas pequeñas aguatintas que evocan la metafísica llanura argentina; Túnel (2007), donde el paisaje asoma a través de figuras geométricas vinculadas a la obra del artista concreto Raúl Lozza o Primera montaña (2001), en la que incorpora la cultura digital en personajes pixelados, hasta las torres que aparecen de manera recurrente en los más variados escenarios, celestiales y terrestres, que citan la obra de Roberto Aizenberg y que resuenan, de lejos, con la visión del arquitecto Francisco Salamone. También se incluyen piezas del proyecto “Amigos del siglo XX”, que desde los comienzos del 2000 comparte con María Guerrieri. Se trata de una colección realizada para la intimidad del hogar, obras de las vanguardias históricas que ambos copiaron a partir de reproducciones de catálogos de Lucio Fontana, Carlo Carrà y Félix Valloton, entre otros artistas. Algunas de estas piezas de la exposición, se amalgaman naturalmente con el resto de las obras, de modo que la condición de copia queda ligeramente velada.




De sus exploraciones materiales y espaciales, El salón de los caprichos comprende tanto sus obras en cobre, madera y bronce —con las que el artista refuerza la dimensión objetual de la pintura— sus trabajos en los que desarrolla superficies ornamentales como molduras, estantes y estructuras, lo que aporta al espacio características escenográficas. En este sentido, en sus obras más
recientes, el artista entra en diálogo con la arquitectura apropiándose del volumen de las paredes para inventar nuevos planos, perforando o amplificando espacios, como en Esperando a Hitchcock (2018) y en otras donde sugiere leves superficies fantasmales, como en los cinco óleos sobre pared titulados Los fósiles (2019), presente en la antesala de la exposición.




La sala está atravesada por Capricho sudamericano, la instalación central realizada específicamente para esta ocasión: un gran panorama con un ecosistema fantástico donde conviven el día y la noche, las palmeras y los pinos, el desierto y la laguna.

“Así como un paisaje puede ser el telón de fondo para una ciudad y sus habitantes, esta exposición de Max Gómez Canle es el medio ambiente natural donde se cristaliza su deseo de conquistar el espacio y la forma a partir de una secuencia de encuentros afortunados”, sostiene la curadora Carla Barbero.







Inauguró el jueves 7 de marzo de 2019 en Museo de Arte Moderno en (Avenida San 350 - CABA)

Entrada general: $50 - Miércoles gratis


Max Gómez Canle Nació en 1972 en Buenos Aires. A mediados de los años 90 estudió pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Sus obras fueron premiadas en el concurso “50ª Aniversario del Fondo Nacional de las Artes”; en el “LXI Salón Nacional de Rosario”; recibió el 2º Premio en el certamen “10 años de Bola de Nieve” y el premio “Ignacio Pirovano” al artista joven del año 2007 otorgado por la AACA/AAICA; ganó el Premio Andreani en 2013 y el de la Fundación Federico Klemm en 2014. En 2009 fue seleccionado para exhibir en “Ventana” cubriendo la fachada del Edificio Del Plata sobre la avenida 9 de Julio en Buenos Aires. Obtuvo la beca arteBA-FLORA para viajar a Colombia. Entre sus numerosas exposiciones, se destacan Condición y cabeza (Fundación Klemm, Buenos Aires, 2016), Invasiones mutuas (Ruth Benzacar Galería de Arte, Buenos Aires, 2014), Fisonomía del tiempo (Flora ars+natura, Bogotá, 2014), y El devenir de una memoria (Galería Casa Triángulo, San Pablo, 2013).


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