Cerca de una certeza de Hernán Salvo

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EURITMIA

Una marquesina anuncia “Invasores del espacio exterior”, la entrada al cine es tan resplandeciente y solitaria que parece ser la fachada de un portal hacia otra dimensión salido de una historia de Stephen King. De hecho, la imagen es otra clase de portal, pero más cotidiano, es la bienvenida al dominio de Hernán Salvo en internet, un diorama que realizó hace una década. Por entonces, su obra se componía de dibujos, pinturas y relieves que tenían como objeto argumental al espectáculo cinematográfico.
El cine era representado por Salvo en dos sentidos simultáneos; uno, el núcleo arquitectónico con sus telones pesados que trasuntan terciopelo, pantallas gigantes y butacas generalmente vacías; el otro, las películas en si, en gran parte terror y cienciaficción clase B. Sin humanos a la vista, los fragmentos fílmicos capturaban escenas de bosques, mares embravecidos, vistas nocturnas de ciudades o la superficie lunar.

Durante los años siguientes, Salvo se dirigió hacia otro dispositivo: cajas – maquetas que contienen en su interior una escena visible a través de una mirilla. El cine comenzó a ser sugerido por un elemento específico: la escenografía. Los pasillos de Blue Velvet o The Shining fueron recreados por él de manera delicada y precisa, como mundos encerrados en una caja-lámpara de Aladino. Si muchos de sus dibujos, pinturas y dioramas tenían por tema al espacio exterior en clave carrera espacial o alunizaje; también dicho asunto aparece en las cajas, pero la mirada ya no es narrativa, los puntos luminosos - estrellas en el éter hablan de un mapa cósmico dispuesto para ser observado. La geometría de las cajas no es un elemento azaroso, por el contrario es el pilar que busca integrar procedimientos matemáticos con exploraciones metafísicas.

En la obra de Salvo aparecen relaciones evidentes con artistas como Sebastián Gordín, Julio Le Parc o Gyula Kosice; también una afinidad filosófica lo vincula a los abstractos de las primeras vanguardias del siglo XX, aquellos que perseguían la unión del arte con el mundo suprasensible o espiritual. En Cerca de una certeza, las piezas lumínicas son un punto de inflexión casi minimalista sobre la representación. Para los trabajos que conforman esta exhibición, la representación tiene una doble raíz, por un lado aparece como puesta en escena en escala de lo infinito e inaprensible; también se relaciona con los procesos mentales-sensitivos que alumbran teorías y especulaciones sobre el
misterio. Aquí los colores son percepciones enlazadas a vibraciones energéticas y la geometría es una gramática universal, que a través de patrones fractales ordena las correspondencias entre todo lo existente, desde la forma de una piedra hasta el vuelo de los estorninos.

Florencia Qualina
Buenos Aires 2018



Inauguración miércoles 20 de febrero de 2019 en Miranda Bosch (Montevideo 1723 - CABA) - Instagram @miranda.bosch.gallery



Hernán Salvo Vive y trabaja en Buenos Aires (1976). Artista visual. Estudió Profesorado de Escultura en la Universidad Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina. Participó del curso de Dibujo en la Universidad Torcuato Di Tella dictado por Eduardo Stupía. Realizó clínica de obra con Eduardo Stupía, Ana Gallardo y Rafael Cipollini. Recientemente, realizó una residencia artística en RAP Tentacles, Bangkok, Tailandia. Su obra ha merecido menciones en la V Bienal de Pintura Rafaela (2013), en el Salón Nacional categoría Dibujo (2011), en el Salón Municipal Manuel Belgrano (2011) y en la Fundación Williams (2010). Ha recibido una beca Creación del Fondo Nacional de las Artes (2017) y una beca Creación del Fondo Cultura BA (2006). Entre sus exhibiciones individuales, se destacan: “Ensayo General #18” (2018); “Ilusión sostenida”, Fundación Osde (2017); “Mirar no es suficiente”, Centro Cultural Recoleta (2016); y “Lugares comunes”, Galería Schlifka-Molina (2014). Su obra es parte de colecciones privadas de Argentina y el exterior.


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