El big- bang de un expansivo universo

Cosmogonías. Florencia Rothschild en CC Borges desde el jueves 20 de diciembre de 2018 hasta el jueves 28 de febrero de 2019.

Más allá de la inmediata empatía, o incertidumbre, que el espectador pueda experimentar frente a la obra de Florencia Rothschild, la noción de cosmogonía que pregona la artista se impone con naturalidad, como reflejo de un eficaz desarrollo temático-metafórico y, a la vez, de una concreta modalidad operativa. A la intrigante situación de vernos enfrentados a los sucesos proteicos de un peculiar mundo de formas y fisonomías volubles, se suma la evidencia de que, para Rothschild, el big- bang de su expansivo universo es el resultado del dinámico encuentro de la tinta y el color con la burbuja acuosa y su instantáneo correlato de la mancha; una mancha que, como camaleónico espejo líquido, adquiere, asombrosamente, personificación y carácter.




El efecto es pregnante, misterioso, como si de algún modo la iconografía que persigue la artista – o que la persigue a ella - se extrajera de la búsqueda, en escala menor y artificialmente, de una fenomenología de fuerzas, magnitudes y proporciones que, en el choque o combinatoria de sus cualidades físicas, se comportan como fantásticos planetas de ambigüedad y locura, a mitad de camino entre criaturas de sueño, máscaras desquiciadas, cuerpos de desmembrada sensualidad y apariciones espectrales de hechizada sugestión.




En sistemática confluencia, los rostros, los gestos, las poses y las antropomórficas figuras corporales dialogan, se estremecen y distorsionan en turgentes células globulares, que a veces tienen la deliberada simpleza de una expresividad rústica, primaria, o bien semejan estilizadas versiones de arcaicas anatomías. Según parece insinuarlo la estrategia de todo el planteo, Rothschild pudo haber ideado inicialmente un bizarro catálogo tipológico sólo para proceder enseguida a diluirlo, desmintiendo la singularidad de cada caso en una serie retratística diseminada, de indiscriminada multiplicación. Allí, lo que se detecta no es tanto la variación de filiaciones sino la irrupción a medias festiva, a medias macabra, de una incesante metamorfosis; una galería falsamente taxonómica con remedos de humanidad retórica, presa de muecas y posturas de inescrutable derrotero y con un adn igualmente indescifrable.

Eduardo Stupia





La muestra se puede visitar hasta el 20 de febrero de 2019 en CC Borges (Viamonte esq. San Martín - CABA)
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