También fotógrafo de Jacobo Fiterman en Cecilia Caballero - arte contemporáneo

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Si algo permite definir la infatigable personalidad de Jacobo ”Fito” Fiterman, es su deseo y su capacidad para enfrentar desafíos.

Por el camino de una larga y brillante trayectoria, fue llegando a la creación de arteBA y, posteriormente, a la Fundación Alon para las Artes. Actualmente, próximo a cumplir 89 años, nos
presenta esta nueva inquietud y esta nueva realización, También fotógrafo, que está prefigurada en
un íntimo libro con el que se adentró, a través de la cámara, en sus lugares y temas preferidos.
Fito nos permite entender su entusiasmo y su empuje cuando nos recuerda el impulso de sus
padres, humilde pareja que emigró a la Argentina en 1923. Y, como él mismo lo dice, como tantos,
habían depositado en él un sueño como el que Florencio Sánchez escribe en M’hijo el Dotor. Pero,
añadamos, que ese sueño solo puede realizarse a través de la determinación de una persona como
él.

Una de las mejores muestras de su empeño y capacidad de organización ha sido, desde los inicios,
arteBA. Todos sabemos de la importancia que esa feria ha adquirido para la Argentina (este año, en
su edición número 27) y, a través de la Fundación arteBA, internacionalizó su acción y sumó la
edición de una excelente revista.

Yo quiero destacar, sin embargo, la creación de la Fundación Alon. La publicación de sus libros y
catálogos de exposiciones, me parece impresionante. Creo que no exagero: más de veinte
contribuciones que abarcan desde entrañables presentaciones de Carlos Alonso, a la emocionante
“presencia” de Gela Sekastajn y el gueto de Varsovia, pasando por notables catálogos las obras de
Bonevardi, Marín, Policastro, Victorica, Batlle Planas, entre otros. Sin olvidar los textos e
ilustraciones de Mujica Láinez, o las de Alonso para La divina comedia, o El matadero, o las de
Iglesias Brickles para Los siete locos.

Fito piensa, como menciona en su presentación, que no es fotógrafo, porque no lo es a tiempo
completo. Sin embargo, yo pienso que sí, pues él está en el arte a tiempo completo. Y, aunque
pueda parecer un ejemplo aislado, quiero recordar que su edificio de Av. Del Libertador y Blanco
Encalada, en Belgrano, es uno de los primeros (o de los pocos) que en los últimos años incorporaron
una escultura bien visible en su frente-jardín para los paseantes.

Por otra parte, las fotos de esta exposición nos muestran cabalmente su deseo de compartir “el arte”,
ese que nos abarca a todos. Con los retratos de personajes cotidianos que lo impactaron y, por lo
tanto, nos impactan a nosotros también, o los lugares que le son caros. Brighton Beach, por ejemplo,
un verdadero enclave ruso en Brooklyn. Revelados con su mirada y recibidos con la nuestra, hace
que esos mundos se singularicen y se hagan diversos al propio tiempo.

En esa dirección, la serie de las puertas, además de su sentido estético clásico y de testimoniar su
amor por Nueva York en muchas de ellas, nos sumerge en las incógnitas de las vidas que por allí
entran y salen, de lo que pasa del fárrago de las calles al interior íntimo, o de lo que emerge del
mundo privado y se pasa a mostrar en las calles y entre las gentes.

Quisiera, finalmente agregar un comentario personal: además de todas esas cosas, Fito es un gran y
generoso amigo.

Dr. César Merea


Inauguración miércoles 12 de diciembre de 2018 en Cecilia Caballero ( Montevideo 1720 - CABA)


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