El inicio del movimiento comporta la imagen del origen de la organización de los cuerpos

El inicio del movimiento. Eugenia Calvo en Diego Obligado Galería desde el viernes 16 de noviembre de 2018 hasta el viernes 1 de marzo de 2019.

Y siendo la vida un movimiento de miembros […] ¿Qué es en realidad el corazón sino un resorte;
y los nervios qué son, sino diversas fibras; y las articulaciones sino varias ruedas que dan
movimiento al cuerpo entero.

Hobbes, Leviatán, 1650 1






En S/T, un instructivo para transeúnte que oficia como una suerte de guía visual para la activación de luces de seguridad de los frentes de las casas, Eugenia Calvo propone paradigmas de pensamiento sujetos a una acción tan simple como deambular. La ansiedad nos llevaría a la percepción del sujeto solitario de la modernidad. Ese que deambulaba circunscripto a un cuerpo social –la masa- experimentando una vida de contradicciones ante el dominio de nuevas organizaciones burocráticas tendientes a controlar e, inclusive, a destruir. Más allá del realismo de esta premonición, la pieza nos ofrece algunas pistas para conocer el mundo (Código lumínico), sus incógnitas sociales (No son de la revolución, son de la conquista), pero también convicciones y/o sensaciones de época como las que señalan los otros títulos que componen la serie: La cultura confunde, Hay que recordar el sueño, Aquel privilegio se debe a la riqueza del padre, Terminaron las escenas.




La paradoja latente en sus partituras es que El inicio del movimiento comporta la imagen del origen de la organización de los cuerpos. Y, consecuentemente, la concepción de Michel Foucault sobre el proceso de disciplinamiento del cuerpo como una de las condiciones para el desarrollo capitalista. 2
En este plano, darle entidad revolucionaria a los objetos es poner en foco simultáneamente aquello que en los comienzos de la industria impedía la normalización y racionalización del proceso de trabajo. Y también, la historia de la lucha por erradicarlo.

La magia mata a la industria, señaló Francis Bacon. Y con ello, arrojó las claves para pensar en ciertos modos de empoderamiento asumidos a partir de prácticas que indican una concepción animista de la naturaleza, consintiendo el vínculo histórico y fortuito entre magia y erudición (la forma mágica era inherente a la manera de conocer). 3
Ahora bien, ¿qué implica hoy una revolución de los objetos? Mesas, roperos, lámparas y ventanas que, bajo una partitura, que también opera como una instrucción solapada, pueden ser sacudidos, ctivados. Hablar en el presente de la posibilidad de un motín es también admitir la viabilidad de un cambio de paradigma en las estructuras socio-culturales. Una transformación que habilite la regresión a lo oculto, lo secreto, lo que debe descifrarse para abrirse como emblema de un imaginario rebelde ante lo que se nos aparece ahora mismo como decadente y temerario.




Eugenia Calvo diseña tácticas específicas para salvar los secretos de los objetos, de la arquitectura efímera que los contiene. Lo hace torciendo sus poderes y también ficcionándolos.
En El inicio del movimiento —su pieza más reciente– invoca la casa en la que vivió el arquitecto Hilarión Hernández Larguía. Se trata de un estudio y vivienda que él mismo proyectó en 1929 y que a través de un poema ha quedado fetichizado a la suerte de su abertura. Este poema es a la vez un mandato contenedor de las claves para que las puertas y ventanas de esta morada sean llamadas a un nuevo movimiento. Al teatro de su apertura, donde el aire será capaz de activarla provocando, quizás, su reafirmación en la ciudad. Es evidente que el deseo aquí se centra en reunir el gran adentro y el gran afuera de esta residencia (ahora amenazada), y por qué no, en volver a imaginar el destino de un próximo motín.

Nancy Rojas



Desde el Viernes 16 de noviembre en Diego Obligado Galería (Güemes 2255 - Rosario)
diegoobligadogaleriaarte




1 Citado por Silvia Federici en: “La lucha contra el cuerpo rebelde”, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, Buenos Aires, Tinta Limón, 2015, p. 211.
2 Ibídem.
3 Michel Foucault, “La prosa del mundo”, Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias
humanas, Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2002, p. 41.


compartir