Zonas reflejas de Mónica Girón en Barro

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Zonas reflejas

Para que la obra de arte sea un agente transformador, tiene que existir la capacidad de análisis e interpretación. En esta exhibición, Mónica Giron formaliza las diversas metodologías que aplica para afinar la percepción y adquirir conocimiento, tanto en su vida, como en la producción de su obra y en su práctica en el campo de la formación de artistas. Hay una confianza/desconfianza en los objetos que está presente en su pensamiento, como también una convicción en que la sensibilidad artística, vehiculizada por dichos objetos, señala y potencialmente acomoda aquello que necesita un cambio. Esa confianza/desconfianza y esa convicción hicieron que en su práctica artística se fuesen cruzando tradiciones que elaboran herramientas de diagnóstico, utilizadas para adquirir conocimiento acerca de aquello generalmente intangible, ya sea en relación a uno mismo o al entorno. Combina, de esta forma, la astrología, el Tai Chi, la homeopatía, el Feng Shui y un sistema de análisis para obras de arte en distintos niveles, que fue precisando a lo largo del tiempo. Estos cruces propuestos por Giron incitan a pensar en las palabras cada vez que hablamos, y a pensar en nuestras metodologías personales cada vez que volvemos a ver una obra.

En la exposición se presentan dos tipos de proyectos. Por un lado, la objetualización de herramientas que potencialmente podrían amplificar la percepción y el discernimiento de obras y contextos -la Cadena de sentidos y los UIOE. Por el otro lado, proyectos que señalan, diagnostican y acomodan una necesidad tanto social como cultural del país, una escala que supera el ámbito de la galería o de la escena artística - los Umbrales de la Academia Nacional de Bellas Artes y del Museo de Arte Decorativo y El corredor de nado.

La cadena de sentidos es una pieza de cobre; un conductor que expande aquellos sentidos que conocemos y que pueden utilizarse y combinarse de diferentes formas. Es un listado producido colectivamente, con posibilidades de ser continuado y manipulado. Está en la intersección entre pieza y método, con la potencialidad de tomar diferentes formas (la primera vez fue realizada en papel). Los UIOE (útil de interpretación, observación y entendimiento) presentes en la muestra son cuatro. El primero es una pequeña edición que contiene la totalidad de los sentidos de la cadena y materiales que Giron utiliza y combina en sus instancias educativas: siete niveles de entendimiento, plano de Feng Shui (el ciclo creativo y el ciclo destructivo), meridianos y un ejercicio de la edad de bronce. Los otros son tres escaleras de distintas alturas que permiten otro acercamiento a las piezas, distancia, visión panorámica del espacio y acceso a material de escritura y análisis. Son objetos que pueden desplazarse en la galería: transitarlos es interpretar.

Los Umbrales exponen la problemática que atraviesa espacialmente la Academia Nacional de Bellas Artes que comparte un mismo edificio junto al Museo de Arte Decorativo y otras Academias. Los ingresos son estructuralmente desproporcionados. Giron, luego de hacer el análisis del Feng Shui del edificio y de ambas entradas contrapuestas, propuso primero visibilizar el problema y proponer una modificación de la fuente que está en la intersección de ambas instituciones reemplazándola por un laberinto, movilizador de energía.
El Corredor de nado se inicia en el Delta de Tigre (Museo de Arte Tigre sobre el Río Luján) y finaliza en la Ciudad de Buenos Aires (Parque de la Memoria). El proyecto traza una línea que une un espacio que trabaja sobre la memoria de los cuerpos y el Río de la Plata y su Delta: diagnóstico/tratamiento. La serie de pinturas de Nadadores y El ciervo de los pantanos surgen de este proyecto. El primero traza una analogía entre los meridianos del cuerpo y los ríos dentro de un territorio, mientras que el segundo es una escultura de metal en color azul-turqueza que representa la cuenca del Río de la Plata y hace referencia a un animal que vive en esta zona. La observación cruza diversas escalas: corporal, institucional, animal (la naturaleza en general) y panorámica o satelital. Y el diagnóstico/ tratamiento recae en el señalamiento del problema a partir del cruce de estos diversos niveles.

La obra es un estadio anterior a que algo suceda, o aquello que en potencia empuja a que las cosas puedan pensarse de otro modo. Si los proyectos de Giron tienen un dejo de imposible, es porque lo imposible, en una obra, es transformador. La disposición espacial de ese “imposible” es la que puede cambiar el rumbo de las cosas, de ahí la confianza/desconfianza.

Curadores Javier Villa y Santiago Villanueva



Inauguración Sábado 27 de octubre de 2018 a las 17 hs en
Barro - Arte Contemporáneo (Caboto 531 - CABA)
Instagram barro_cc



Mónica Giron (San Carlos de Bariloche, 1959). La experiencia del descomunal horizonte patagónico –cuyos contextos humanos y geopolíticos están en acelerada transformación– constituyen los fundamentos de su trabajo. A través de la presentación del paisaje y del mundo como un campo de metáforas para realizar preguntas inesperadas de carácter sensible, abierto, ético y moral, Giron conforma un cuerpo de obras y acciones que despliega en sus exposiciones y seminarios. Observa inquieta el paisaje, la arquitectura o el arte, atenta a la capacidad que tienen las formas –y en consecuencia los humanos– de concentrar o perder información, energía, conocimiento y poder de expresión. Con recurrencia su trabajo se vuelca en instalaciones, objetos y análisis de formas, dibujos, acuarelas y proyectos site specific. Actualmente reside en la ciudad de Buenos Aires. Entre sus últimas exposiciones individuales se encuentran Ejercicios con el modelo terrestre (Centro Cultural Recoleta, 2015), Fronterizo y Traslación, (Galería Zabaleta Lab, 2013) y Neocriollo (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, 2007).


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