Pinturas y textos | Valeria López Muñoz

Elegimos un período de producción de un artista, poeta, músico ... y le pedimos a otrx que escriba sobre su obra.






Todavía conservo aquella pintura que realizamos en sexto grado, unas manchas sugieren un árbol con una gama de monocromías azules. La consigna era imitar a los grandes impresionistas, recuerdo haber buscado en la biblioteca de mi escuela un libro de Cézanne. Al abrir el libro me encontré con varias páginas cuyo contenido encriptaba pinturas de personas borrosas haciendo un picnic, naturaleza muerta y unas pinceladas que me sugerían bosques perfectos que nunca había visto. Fotocopié todas esas pinturas para un trabajo práctico, elegí las que creía más interesantes y las pegué en varias hojas marca Rivadavia rayadas. El nombre del trabajo práctico se tituló ‘’Los impresionistas’’. Ese pequeño momento de comunión con la pintura me transporta a las obras de Valeria López Muñoz. Un conjunto de pinceladas me sugiere un paisaje o figuras humanas vistas en situaciones cotidianas. El color de sus pinturas me recuerda a los veranos en mi pileta pelopincho, en los que intenté abrir los ojos sin antiparras debajo del agua. Las gamas son tenues y la pintura parece parpadear a cada instante. La primera vez que vi las obras de Cézanne en la biblioteca, se abrió un nuevo mundo y una bitácora de imágenes que retengo en mi memoria desde que tengo aproximadamente diez años. Las imágenes quedan cristalizadas, pero los sentimientos que se experimentan al encontrarse con las primeras pinturas, nunca vuelven. Esa ansiedad y fascinación por un mundo completo de imágenes nuevas es lo que siento al ver las pinturas de Valeria. Vuelven hacia mí las primeras sensaciones, los primeros colores. La ansiedad de lo nuevo me conquista y trato de ver pero las pinturas se blurean. Me quedo con las ganas de completar la cara de aquello que parece ser una figura humana, quiero ver sus gestos. Luego pienso que aquella idea de dejar que el cerebro complete la imagen, es similar al proceso de escribir. Vale también escribe en sus pinturas y yo trato de imaginar los rostros de imaginar sus gestos. Observé por varias horas, una pintura que tenía una figura humana sentada en una silla e imaginé un relato. Inventé en mi mente el relato de una mujer sentada en una sala de espera.

Arlén Paolillo, octubre 2018





"Si tu comportamiento es consecuente serás como el modelo de un mundo en donde la virtud eterna triunfa... y vuelve a un pasado infinito" Lao-Tsé

Ser pintora no es simple, de la mímesis como blasfema de Aristóteles (ya que los que enseñan no entienden que quiso implicar, pero ya está hecho) al llanto de la virgen. Caravaggio tiene que tocar la herida y bañar de luz a Cristo. Las telas de los maestros, la obsesión de los flamencos por los pliegues. El canvas de los canvas. La luz de las vanguardias, esa luz y sus focos. Hacer al hoy en la pintura, la poco cotidiana pregunta por el origen y el destino de las imágenes.

Primero la obra de Valeria la continúa: es reverencialmente elegante en términos del cortesano, su materia cobra pesos en en el remix intelectual que puja, pero sobre todo su anti-sacra melancolía que reencuentra la pregunta por el origen y denota destino.

Qué se hace con estas imágenes?

Se las quema, porque son peligrosas, dado como bien decía Schiaffino les Artistx construye el gusto, nunca las Instituciones. Las cuales generalmente no entienden nada y en dicha perversión susciten. Cada pincelada de Valeria es un recorte estético en la historia de la pintura, del maestro a la luz, del litoral al propio devenir.

El umbral que cruza Valeria va más allá que ir a un deseo pasado y denotar lo lejano, sería una trampa no entender la pintura de ella como del hoy. Es pintora, viene a continuar el lazo, sale airosa de una operatoria que deja, deja, deja...

Plantea el duelo, señala horizonte y sucede el reencuentro... No hay nada que llorar, solo pintar.

Paola Mattos, OCT. 2018






Valeria López Muñoz. Nací en Santiago de Chile en el año 1990. Estudié Realización de Arte en la Escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca y Licenciatura y Profesorado en Artes Plásticas en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. En 2015 comencé a cursar la Licenciatura en Filosofía de la UNLP. Realicé cursos y talleres de poesía, cine, pintura, collage, dibujo, cerámica y escultura. Participé en varias muestras colectivas y en ciclos de poesía y música. En 2017 hice mi primera muestra individual de pintura que se llamó La extensión gris (Espacio Saliva). Publiqué los poemarios Navidad de otros fuegos (2015) y Bordes Juveniles (2017). Actualmente vivo en Buenos Aires, donde realizo el Programa de Agentes del Centro de Investigaciones Artísticas, co-dirijo el ciclo Videopoema (proyecciones de cortos de video poesía), escribo, pinto y toco el teclado.
Valeria López Muñoz

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