La Favorita de Jazmín Giordano en Selva Negra

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¿UNIVERSO JAZ?

Se puede decir que en la producción de Jazmín Giordano lo que se construye es un universo mujer (¿se puede decir?).

Tal vez no.
Empezando porque “universo” sería un término erróneo: seguramente lo que se construye en la producción de Giordano se puede pensar más bien con un concepto como el de Morin: multiverso (aunque también se podría decir “pluriverso”). Multiplicidad que se asocia por algunas contigüidades (metonímicas) y no como una totalidad (mucho menos cerrada sobre sí misma como un “universo”).

Desde el vamos.
Esa construcción no tiene fecha de terminación, no tiene tiempo de caducidad (salvo que su autora decida en algún momento y por razones que podrían ser totalmente contingentes, terminarla), incluso si una “obra” se termina en un momento, seguramente algo de ella (o sus restos) será encontrado y reciclado (restos materiales o conceptuales) en la siguiente.

Por otro lado.
La “obra” de Jazmín es fácilmente identificable.
Lo cual podría parecer contradictorio con lo que venía diciendo (postulando).

Sin embargo.
Lo identificable en su producción son algunos (varios y diversos) modos de hacer, varios (bastantes) tipos diferentes de huella, en suma, la diseminación de los lenguajes y los medios artísticos deviene en una especie de marca de autor (de autora) que se disemina en el momento mismo de reconocerse como tal.

(Se podría pensar el multiverso jazminiano producido por un equipo técnico con diversos expertises convocados para cada etapa y cada articulación de la producción. Lo que ocurre es que ese equipo técnico es ella misma (si se puede sostener la noción de “sí misma” en este caso –y en muchos, muchísimos otros pertenecientes a lo que se suele denominar arte contemporáneo.)

Tampoco se puede sostener que ese multiverso sea “mujer”.
No en un sentido estricto y convencional: porque lo que nos encontramos es un espacio (no sólo en sentido literal. Unos espacios sería tal vez más correcto) de diseminación de los arquetipos tradicionales de esa noción de “mujer” y de los lugares comunes que atraviesan la cultura “occidental y cristiana” en relación a ese pensamiento “mujer” para hacerlo recorrer espacios que no hubiera transitado y que definen una posición anómala y –a la vez– abierta y plural de esa espera: en Giordano no sólo la mujer sería mujer sino que las ovejas lo son y los tigres son tigras y el avestruz deviene mujer por el contacto (vuelvo a lo metonímico de su propuesta) con lo que lo (la) rodea y cada objeto que se suma multiplica las posibilidades de lo que sería o podría devenir “ser mujer” para transformarlas en un “estar mujer” sin que eso marque una fijeza de género sino lugares a ser ocupados.

Por otro lado.
Otro género atraviesa esa producción: la pintura.
Atraviesa desde una labilidad conceptual y material que no hubiera sido posible en tiempos en que la pintura era un discurso hegemónico (discurso de los límites genéricos y disciplinares).
La contemporaneidad nos ha dado la posibilidad de pensar la pintura desde su propia muerte (que habría acontecido unas cuantas veces, desde Hegel –aunque en Hegel era todo el arte el que estaba condenado a muerte– a las vanguardias sesentistas) para saber que (de algún modo) vuelve y que si no se acepta esa vuelta ocurre de todos modos como el “retorno de lo reprimido” freudiano.
En Jazmín Giordano la pintura vuelve (en los objetos, en los videos, en las imágenes digitales, en los seudo-dioramas que crea, en la pintura) sin culpa, desde un saber el anacronismo que la libera y la sitúa (espacial y metonímicamente, una vez más) en relación a lenguajes y técnicas que se considerarían “contemporáneas” generando una situación de lectura que resignifica a esas mismas prácticas desde la mirada de “zombie” de la pintura.

Jazmín Giordano plantea (según ella misma declara) significantes vinculados estrechamente a los sucesos (políticos, sociales, de género) contemporáneos a esa producción pero, creo (y esto sería una hipótesis de trabajo), a la vez (y como una especie de ensayo), la situación de esa misma producción en su contexto de emergencia.

Roberto Echen
Rosario, 13 de setiembre de 2018



Inauguración sábado 6 de octubre de 2018 a las 19 hs en Selva Negra (Gurruchaga 301 - CABA)


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