Si no conoces tu voluntad, vivirás sometido al karma de tus ancestros

7. Beto Álvarez en Piedras Espacio desde el sábado 11 de agosto de 2018 hasta el sábado 22 de septiembre de 2018.

La alquimia es una antigua práctica técnica y filosófica que trabaja los metales y las sustancias en
búsqueda de la piedra filosofal o la perfección en su máxima expresión. Concibe a la astrología como
una herramienta espiritual en donde cada uno de los siete planetas antiguos representa un metal
diferente (oro, plata, hierro, mercurio, cobre, plomo y estaño). Entonces la carta natal es la
combinación de esos desbalances metálicos que crean la materia impura: nosotros mismos. A lo
largo de la vida debemos trabajar para purificar esa materia, balanceando y transformándonos. Beto
es el herrero que trabaja, pule y limpia el metal para construir los cimientos del templo. Dice que el
barro es la destrucción y que la única forma de salir de allí es transformarlo en oro. El oro místico es
lo que se produce por las almas liberadas. Las siete máscaras son esos siete fantasmas que
atormentan y tironean en vida.




En Acuario el pasado es desprendido para vivir el presente, librado de deberes y consumaciones
sociales. El tiempo es arrebatado por la constante posibilidad de lo impredecible: el futuro. Beto tiene
en su destino la perseverante sorpresa del Ascendente en Acuario y por eso le llega una lápida con
su nombre dentro de un flete junto con otras cosas. En los sueños las lápidas simbolizan el fin de un
ciclo, una conexión dolorosa con el pasado que necesita ser olvidada y enterrada, pero se acentúa el
hecho de aferrarse al presente. ¿Se habrá gestado el fin forzoso de una forma de ser?




En el mito creacional gnóstico, los siete planetas antiguos son los carceleros que regulan el plano de
la materia: los humanos. Nos mantienen encerrados en el universo material o el infierno. Son
demonios que rompen sus propios límites y atraviesan al reino humano con envidia. Así nos atan a
los eternos ciclos de los tiempos. Conocer a los demonios entonces, es conocer los límites que nos
permiten ser dueños de nuestra propia sombra, aquel lugar donde los ojos ya no son funcionales. El
11 de agosto de 2018 la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra en grados exactos, ocultando la luz
en un silencio que dará paso al inicio de un nuevo ciclo. El Eclipse parcial del Sol en Leo ocurre en
oposición a la Luna Natal de Beto, el detonante y liberador de las almas encarceladas. Para él será
un nuevo comienzo en relación a cómo sentir, cómo dar afecto acompañado de sus demonios pero
librado de ellos. Ahora hay una Luna que sonríe y nutre incondicionalmente desde lo alto. Las siete
máscaras son los demonios que él exorcizó de su cuerpo en un acto alquímico de transmutación de
la materia: mármol, resina y bronce. La resignificación de la muerte en la vida. Son los fantasmas del
pasado que lo acompañan vomitando geometrías metálicas que hacen que su voluntad tome cuerpo:
anhelos, deseos, amores idealizados.




El día del Eclipse también habrá una cuadratura entre Marte retrógrado y Urano en Tauro. Este
aspecto del cielo jugará simbólicamente en nosotros lo que Beto estará alquimizando en su cuerpo.
Marte retrógrado en Acuario agota una forma de actuar y replantea un deseo de libertad mientras que
Urano es el golpe que quiebra la lápida, cambia la sentencia y libera los demonios. Marte y el Eclipse
son los detonantes de la experiencia individual, son violentos porque sacuden lugares de deseo y los
queman con su fuego. Un amor mal construido se derrumbará instantáneamente dejando lo que es
auténtico al descubierto: el esqueleto metálico que atrae los demonios a la tierra. Una extraña serie
de acontecimientos a nuestro alrededor nos revelarán información casi inentendible pero vital para el
futuro, quizás la preciada habilidad de soltar. ¿Cómo se desea libremente?

Si la sustancia que constituye a Escorpio es el agua pantanosa, que de tan estancada se pudre, el
fuego marciano se autoinmola porque no logra circular en la consciencia. Así es que el cuerpo se
estanca en el infierno terrenal. En la carta natal de Beto está la pulsión guerrera del inframundo: la
conjunción de Marte Plutón en Escorpio. La posibilidad de cambio y transformación es entonces la
única opción de salvación. Adentrarse en el pantano es comprender que cuanto más se pudre el
agua, mas vida puede brotar de ella. El barro se transforma en oro.




No podremos saber qué vendrá luego del Eclipse, solo sabemos que el Ascendente de Beto y el de 7
son impredecibles, intermitentes, sorpresivos. El trabajo está en resignificar la energía acuariana: el
cambio, la libertad, el desapego. Resignificar el destino del Ascendente y la carencia afectiva lunar.
Romper con las creencias, soltar la sustancia de la que estamos hechos para reafirmarnos en la
dirección de la vida. Finalmente la pulsión no es muerte, es transmutación. Hoy se encuentran los
siete planetas que accionan sobre nuestra voluntad, los siete metales que nos componen, los siete
carceleros que nos regulan, las siete figuras familiares que han atormentado a Beto por tanto tiempo.
Hoy celebramos ciegamente el inicio de un ciclo liberador y repleto de aventuras.

Agus Leal






Hasta el sábado 22 de septiembre de 2018 en Piedras Espacio (Av Rivadavia 2625 piso 4 - CABA) @PiedrasGaleria
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