Metáforas para recuperar la identidad

Bajo la instrucción de sacarse los zapatos antes de entrar y un brindis con sake al finalizar la muestra, Douzo Rocamora invitó a pensar en otras alternativas de consumo del arte, realizando muestras de corta duración con charlas, workshops y guías con la intención de hacer un seguimiento minucioso de las obras expuestas, explorar la diversidad de prácticas y fomentar los lazos con artistas internacionales. Para esto el artista Ignacio Chico, director del espacio, configuró dos programas de intercambio que brindan co-producciones, apoyo y gestión de exposiciones realizadas en el mismo. Uno, sobre el cruce entre el arte y la tecnología, mientras que el otro, consiste en la visibilización de las producciones asiáticas de arte contemporáneo, principalmente de la escena del arte japonés.




Este formato experimental surgió tras la residencia que realizó Chico en Tokyo. A partir de su vuelta comenzó a pensar en “un intercambio entre Argentina y Japón, construir un puente que permita traer y llevar las producciones de artistas japoneses y argentinos”, comentó el artista, con el transcurso de los meses la idea se fue desarrollando hasta que finalmente presentó Douzo Rocamora, un espacio que no solo se encuentra abierto a la llegada de artistas asiáticos al país, sino también a proyectos relacionados con las artes multimediales.

Como propuesta inicial para su apertura, este lugar de fachada industrial en el barrio de Villa Crespo, inauguró el 26 de mayo con Recursión de Yasunori Kawamatsu y Nobuyuki Yamamoto, contando con la colaboración de la intérprete Gabriela Occhionero, directora de la empresa de turismo en Japón Ciudadanos del mundo, e invitados especiales como Gabriela Yoshihara, miembro del Jardín japonés de Buenos Aires y el Club de Negocios Argentino-Japonés, Sole Uchima, escritora y bloguera en el instagram @gachimaya sobre cultura japonesa, y la filósofa e investigadora de la estética japonesa Mami Goda.




Los artistas fueron convocados gracias a la conexión entre Chico y la curadora Naoko Nabon, fundadora del emprendimiento curatorial Wagon en Escocia, para llevar a cabo la primera exposición de Douzo Rocamora. La misma consistió en “el recuerdo, poder recordar aquellas experiencias vividas”, comentó Kawamatsu. Este último investigó sobre la desaparición de hijos de inmigrantes japoneses en Argentina durante la dictadura del ’76 al ‘83, generando una intertextualidad con la situación social de Corea del Norte en la misma época en la cual también hubo víctimas de persecución política. En ese sentido, instauró las siguientes preguntas: “¿qué pasa en el momento en el que desaparece alguien? ¿Se pierde la identidad?”, como respuesta inmediata, con las piezas pertenecientes a la serie Jilguero, buscó en la memoria de sus familiares con el intento de recuperar esas identidades perdidas, mediante la búsqueda de un otro y la configuración de un objeto en el cual se pueda emplazar la identidad que se perdió.

En la instalación audiovisual Entrevista hizo uso de la imagen del jilguero como parte de su construcción simbólica. “En la entrevista que le realicé al hermano de uno de los desaparecidos, encontré la existencia de un episodio que habilitaba a la producción y reflexión desde la práctica artística”, explicó el artista haciendo alusión a la caza de estos pájaros amarillos. Con Bandera de la mano en forma de pájaro presentó esta última acción en sí misma, la captación, enjaulando en un frasco de vidrio la bandera de Argentina intervenida con manos que suponen representar el vuelo de dicho animal, junto a una pantalla amarilla. Al frente se encontraba Episodio de liberación de los pájaros, la tercera instancia del relato, en la cual se buscó liberar las producciones de su propia carga, deconstruirlas y resignificarlas. Para esto exhibió una serie de fotografías pixeladas de obras emblemáticas expuestas en el Museo de Bellas Artes y colocó debajo de las mismas una selección de palabras provenientes de sus títulos.




Si el Jilguero funcionó como punto de partida en la producción de las obras de Yasunori, el proceso como obra en sí misma y la idea de un otro fueron los conceptos que atravesaron las piezas que conforman la serie Évoquer (“Evocar”) de Yamamoto. De hecho, para éstas tomó El otro de Jorge Luis Borges para reflexionar sobre el cómo le interpela a uno determinada situación que le pasó a otro y qué pasa en el momento de representarlo, por ejemplo, con el dibujo o la pintura. En la primera obra del recorrido propuesto desarrolló la práctica que suele definir su estilo particular, la cual consiste en levantar la superficie de la pintura desde la base separándola del soporte. Este proceso encarna el gesto de la obra, en cuanto a una búsqueda estética y conceptual mediante la acción como finalidad en sí misma y, por otro lado, instalar la idea de un resto de lo que fue y ya no es. Mientras que en la pared del frente, dicha pieza se veía reflejada por un espejo que intenta dar cuenta del encuentro con un otro, con esa porción constituyente que solo existe en lo evocado, en la memoria. Junto al mismo, se montaron dos fotografías cuyos pigmentos estaban intervenidos por el artista con la intención de modificar a los personajes presentes en las obras. “Son retratos de desconocidos, los encontré en un mercado de San Telmo. Estos me invitaron a reflexionar sobre lo que pasa con este objeto que opera como recuerdo y lo que genera aún tratándose de personas ajenas a uno”, contó Nobuyuki sobre su experiencia previa con dichas piezas y agregó “esto es lo que significa para mí la práctica del dibujo”. Por último, presentó una piedra, originalmente de la Cueva de las Manos, afianzando el desarrollo de estas relaciones puestas en juego entre el impacto producido por un otro y la descontextualización de fragmentos del pasado con la intención de traerlos al presente.

La doble temporalidad que se observó a lo largo del recorrido planteado por los artistas, articula dos partes fundamentales de Recursión. Por un lado, la exposición de las experiencias vividas en el pasado y, por otro, el repensar dicho pasado, es decir, el recuerdo funcionando como una acción del presente. La muestra además funcionó como una aproximación no solo a la propuesta del espacio, sino también a las producciones artísticas de la escena contemporáneas de Japón y, por consiguiente, las relaciones bilaterales entre ambos países al igual que la posibilidad de un intercambio cultural y profesional con otros territorios.




Espacio Douzo Rocamora
Muestra "Recursión" de Yasunori Kawanatsu y Nobuyuki Yamamoto

Inauguró el 26 de mayo y cerró el 29 de mayo de 2018

por Camila Stehling, 22 de Junio de 2018
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