Franco Fasoli y Leo Ocello en Quimera

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Trampa de Franco Fasoli
Curaduría Diana Aisenberg en colaboración con Elian Chali

La ciudad, la calle, la casa, la cama, espacios parlantes.

La invocación y el deseo conviven con la crítica y los símbolos patrios. La calle se privatiza y pagamos peaje. Que se haya instalado el no lugar no significa que no busquemos un lugar.
La soledad nos arrastra a la calle, ya no hay ira ni rebeldía. Salimos en busca de otra mirada y no siempre la encontramos. La calle no es la misma y nosotros tampoco. Decir público o privado me confunde. Las puertas se hicieron para abrir y cerrar, y luego volverse a abrir. Sin bisagra no hay puerta. Lo mismo puedo decir de las ventanas, tienen ritmos para respirar.

Gota a gota, como un péndulo o un metrónomo, tiqui tiqui, la decepción convive con el optimismo. Destiñe y tiñe. El agua decolora.

Aquí una puesta en escena. Un altar o estupa, un espacio privado que abre sus puertas al público, un espacio público que invita a la introspección, a la palabra íntima o la oración. Los símbolos pueden ser religiosos, decorativos, conmemorativos, festivos, amuletos, y compañeros, lo mismo da.

Ni mármol ni bronce ni cerámica. Cartapesta con guirlandas. La república y sus faustos después del cumpleaños. El arte y el trabajo sin custodias ni palmas de la victoria. La referencia a una estatua que mira al río en la parte de atrás de la casa de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Emplazada en el medio de la sala rodeada de cadenas.

El dije es un collage que junta fragmentos. Vuelve a armar las partes que quedaron desintegradas; así como a principios del siglo XX un toro nacía de las partes de una bicicleta.

No son rastros de paloma, son colores derramados sobre el blanco del papel, sobre la superficie de la pared, sobre el monumento central. Una puesta a punto del abismo, un libro para colorear.

Supo haber un underground pochoclero y un espacio institucional. Se perdió el sentido de lo contra cultural. El tótem está de fiesta: hay celebración. En la fiesta comparten el que tiene calle y el que no la tiene.

Somos todos outsiders.


ESPACIO QUBO³
Homenaje a Lichtenstein de Leo Ocello
Texto de Carolina Jozami y Lucas Zambrano

¨Roy Lichtenstein cristalizó la pincelada expresionista en sus esculturas, en sus brushstrokes hechos de aluminio y pintura de grandes dimensiones. Condensó en esos cuerpos sólidos la potencia y expresividad del gesto que algunos años atrás otros artistas habían inaugurado. Leo Ocello retoma la cita de Lichtenstein y la homenajea con su propia interpretación de las posibilidades que ofrece la materia. En sus obras más recientes, Ocello trabaja la luz como pintura a partir de sus geometrías lumínicas, siempre bajo una lógica de economía de la forma.
En Homenaje a Lichtenstein la re-interpretación del brochazo aparece como una pincelada sobre el gran lienzo que es la pared. El gesto de la pincelada que había quedado materializado en las esculturas de Lichtenstein, aquí se ilumina.¨


Inauguración Viernes 15 de junio de 2018 a las 19 hs en Quimera (Güemes 4474 - CABA) @QuimeradelArte

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