Trayectorias mudables

Todo gris. Andrés Labaké en El Taller desde el miércoles 16 de mayo de 2018 hasta el lunes 16 de julio de 2018.

En Todo gris, significativa propuesta de Labaké, encontramos elementos que considerados individualmente-, son capaces de vehiculizar múltiples referencias. Vistos en conjunto, ofrecen la posibilidad de generar diversos vínculos y concatenaciones entre ellos.




Él es el agente de este universo, porque selecciona y plantea un diálogo entre las imágenes y objetos que presenta. Pero esto sólo constituye la primera parte de la trayectoria de estos componentes. Pensar en sus recorridos implica considerarlos desde una perspectiva animista, analizar su biografía histórico-cultural a través de la cual cambian y modifican su sentido. La disposición variable de los elementos en cada entramado es un aspecto que pasa desapercibido, pero el orden de estas disposiciones es el núcleo de las identificaciones y los significados. Por eso, la alusión a “trayectorias mudables” se refiere tanto a la historia ligada a las representaciones, como a las asociaciones mutables que evocan en su calidad de objeto o imagen y a las miradas que se articulan sobre ellas.




Andrés Labaké eligió reunir un conjunto de piezas entre las que se encuentran dos pinturas, una instalación, una intervención en una de las paredes del espacio a través de la cual propone y a la vez condiciona/acota una mirada, diversos objetos-maquetas, una serie de dibujos de carácter cientificista y un retoño de palta.

Me resulta sugestiva la pintura expuesta en primer lugar. Esta imagen se estructura a partir de capas sucesivas que velan lo inmediatamente anterior. En un espacio profundo y sobre el vacío de una pileta, capullos, mantos y otros elementos conforman estratos que generan un diálogo con objetos presentes en la exposición.

La instalación donde se presenta un escenario, que es un espacio de representación de la realidad, problematiza las ideas de presentación y representación. Lo real no es lo representado, la representación alude a la ausencia de lo real. La realidad es tan abstracta e inabordable como la roca que aparece en escena. Hay una voluntad consciente de reflexionar sobre la representación, aquello que tiene de transparente u opaco, lo que deja ver y simultáneamente oculta.

La otra pintura presenta una cuadrícula de píxeles que permite ver su proceso de construcción. Los píxeles pueden suscitar diversas lecturas dependiendo de su contexto de articulación ¿se trata de la evidencia de la baja definición de una imagen? Aquí no hay una respuesta.
¿Tendría que haber sólo un significado en relación con un significante? Insistamos en la existencia de un espacio de indefinición, un gris.
Lo gris también puede asociarse a lo uniforme, a lo que no busca destacar particularmente.
Un elemento en común entre estas representaciones examinadas individualmente, es su presencia inadvertida. Su carácter es ambiguo, aparenta ser inofensivo, pueden estar allí sin un sentido aparente.

Los dibujos en lápiz, por el tipo de estrategia de representación, parecen revelar algunos aspectos de la realidad de forma objetiva. Suponemos que los artefactos representados son verdaderos, es decir, que remiten a un original real. En concomitancia con esto se pueden señalar dos concepciones enlazadas. La primera, que aparenta contradecir lo anterior, es que no es necesario rastrear lo que precede a las imágenes, su posible contexto de origen, sino entenderlas en el marco en que se construye la obra. La segunda idea está en relación con la noción de artefacto (Del lat. arte factum "hecho con arte"). Desde una perspectiva antropológica el artefacto se refiere a elementos cuyas formas podemos describir con exactitud, pero su función se desconoce o no es evidente. Por lo tanto, se asocia a una finalidad simbólica y muchas veces se define su sentido en relación con otros elementos.




De modo que, en el caso de los dibujos en lápiz, no necesitamos saber exactamente qué son estos elementos, sino preguntarnos cuál es su agencia en el contexto en el que se presentan.

No hay nada intrínseco en estas imágenes y objetos que los haga objetos de arte, están ahí para ofrecernos su presencia. Labaké los saca de su invisibilidad y genera vínculos entre ellos. Interviene los imaginarios y genera relaciones causales, nos hace pensar en estos objetos relacionalmente. Simultáneamente las asociaciones producen un diverso número de evocaciones porque los objetos e imágenes no pueden ser reducidos al lenguaje, no pueden ser codificados de una sola manera.

Existe una irrupción final en ese diálogo de grises. Su presencia funciona tal vez como símbolo de resistencia. Nos recuerda que los dispositivos y las estructuras de sujeción, condicionamiento y/o forzamiento de conductas son artilugios inventados por el ser humano para intentar moldear según sus criterios y estándares a todas las especies, aunque en ocasiones un brote inesperado se oponga a su deseo de ser omnipresente. El retoño de palta se sirve de un artefacto para crecer, pero escapa de las reglas del mundo tecnocrático porque está más allá de él.

Alejandra Crescentino - Madrid, mayo 2018 - .
Mgtr. en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura (Universidad Autónoma de Madrid).



La muestra inauguró el 16 de mayo de 2018 en El Taller Galería de Arte (Santa Fé 240, 4000 - San Miguel de Tucumán)


compartir