Maratón de tapas: los secretos detrás de la estética y el diseño editorial

Infobae Cultura dialogó con diseñadores y editores de las más diversos sellos para conocer los puntos esenciales al momento de crear la tapa de una publicación. Tendencias y hallazgos en la Feria del Libro de Buenos Aires



Mientras en tiempos virtuales se sigue discutiendo cuánto y cómo los viejos paradigmas de la industria del libro tambalean, el rol de los diseñadores gráficos vuelve a ganar peso en la factura del artefacto más querido de la cultura. Si un mandato en tinta limón impone que el diseño de un libro se evapore en el momento de lectura permitiendo una relación limpia y natural entre la obra y el lector, en la portada los diseñadores concentran el máximo afán conquistador. Y en la feria, donde los libros estuvieron de levante a granel, ese aullido visual se verifica, sobre todo, en las editoriales independientes y en las autogestivas.

En la variante de las tapas tipográficas, se mantiene en alto la disrupción de color y tamaño de letras que provocó hace ya casi… veinte años la colección Narrativas con que Adriana Hidalgo inauguró su sello. Diseñada por Eduardo Stupía, con plenos de color y el nombre de los autores cruzando en diagonal por la mano izquierda, esta serie de literatura traducida lleva 72 títulos publicados. "El diseño se destaca por la sencillez y la contundencia. Tanto libreros como lectores la reconocen como 'un libro para detenerse'", señala Andrea López, directora de comunicación de AH.

Otra en este modo: bien diferenciada con su fondo inmaculado y brillante, el impacto de las dos Bodoni Poster gigantes de colores, enlazadas por dos placas con autor y título, resulta elegante y comprometido con la colección Lector&s, diseñada por el estudio Tholön Khunst para Ampersand. En esta serie, de ensayos que buscan recoger experiencias modernas y variadas de una práctica tan antigua como leer, alista el Libro del año con que el Premio de la Crítica distinguió a José Emilia Burucúa por Excsesos lectores, ascetismos iconográficos, autobiografía lectora de una vida apasionada por el conocimiento. Ana Hevia, una de las directoras del estudio, observa cómo y cuánto las editoriales medianas y pequeñas "redescubren el rol del diseño como generador de valor frente a los grandes actores del sector que, con su política de abarcarlo todo, continúan viendo al diseño como un commodity. Para Lector&s trabajamos las letras como imágenes y el color como diferenciador: llevamos al límite el elemento básico de la escritura, es decir la letra. Qué mejor solución, para una colección centrada en la pasión por la lectura", dice Hevia.




En una variante de la abstracción visual por demás seductora, se ubica entre preferidas de lectores, diseñadores y libreros la colección Futuros Próximos, de la editorial Caja Negra, donde la diseñadora Consuelo Parga integró con alto éxito un lenguaje visual propio de las tecnologías y las materialidades virtuales en un formato completamente análogo como son los libros. "El diseño está en el centro de las preocupaciones de la editorial, porque asumimos que es parte de la relación del texto como experiencia física. La propuesta de diseño es muy consistente: de colección en evolución, con la idea de esas figuras geométricas abstractas que se presentan como figuras extrañas e irreconocibles, que parecieran venir del futuro, como si el mundo digital hubiera encarnado en esas tapas", cuenta el editor Ezequiel Fanego.




Frente al núcleo de Los 7 logos, emana vitalidad el stand Todo libro es político, donde anidan Milena Caserola (luce allí, ya clásica su tapa de Vías Argentinas / Ensayos sobre el Ferrocarril -con un boleto de tren verdadero de souvenir-; o la de Procedimiento, memoria de La Perla y La Ribera, de Susana Romano Sued, por su tapa que se triza y tiene otra abajo, diseño premiado de Miguel de Lorenzi); Cuenco de Plata (con muchas tipográficas entre las que destaca nueva, sobria y exquisita De parte de las cosas, proemios de Francis Ponge), Tinta Limón y Heckt. Allí mismo Tren en Movimiento ostenta la tapa más grande de la feria: Diario de un loco, 35 x 50, obra monumental de Christian Montenegro, adaptación a historieta del cuento homónimo de Nikolai Gogol. "Me costó mucho la tapa: decidí transmitir a través de la caligrafía (en la historieta tiene una función expresiva además de medio portante del discurso) el clima y la tensión del relato de Gogol", explica el riesgo asumido con su plano gigante de color, título y un pequeño dibujo para despejar dudas.




Laura Varsky, socia en vida y obra de Montenegro, también estrena tapa: Nidos que arrullan. Nanas, cantos y arrullos de América latina con selección de Cintia Roberts, que obviamente trae un CD. "Tiene ese detalle decorativo y barroco que, a su vez, apela a la idea del nido que envuelve y acuna. Ayudada por una tipografía hermosa como la Proprietor, belleza de diseño argentino", indica. Para Varsky, una buena tapa es aquella que sabe ser fiel a su contenido y al mismo tiempo desplegar todo su poder de seducción. "Si seduce pero no acompaña lo que contiene, estamos en problemas. Si es representativa pero no atrae, también".

¿Qué les llamó la atención gráfica en la feria? "Popova!, porque tiene eso: concepto pertinente + belleza", dice Varsky. "Liubov Popova hubiese estado orgullosa de ilustrar esos libros. ¡Es una reactualización muy interesante! Popova siempre vanguardia!", enfatiza Montenegro. No es para menos: la colección a la que refieren es, de veras, un bombón arty. Se trata de una serie de fanzines feministas editados por Pixel, el sello enfocado en género y disidencias dentro del colectivo Malisia de editoriales platenses. Explica Pablo Amodeo, su mentor conceptual y gráfico: "Se cumplieron los 100 años de la revolución rusa y en la mayoría de las efemérides ni aparecieron las mujeres. El año pasado en México, viendo una muestra de diseños textiles de Bárbara Stepanova se me ocurrió el rescate de Popova para una deuda: la de una colección que discutiera sobre género, sobre todo en una ciudad tan activa como La Plata pero donde, sin embargo, circulan materiales informales (fotocopias, etc). Así que decidimos poner en ciculación esos debates. El formato de fanzine, también es un homenaje a estas luchas", explica sobre los contenidos que van de Heidi Hartman y Judith Butler a una voz local que discute la realidad TGLBQ fuera de lo teórico: valeria flores, en minúsculas por opción.




Epi: Serie Pictorales arquitectónicas de la suprematista rusa Liubov Popova

También en Malisia, se destacan las portadas a cara y ceca de Club Hem, dos autores por volumen y unas tapas que, a la larga, terminarán recomponiendo un mural de Rodrigo Acra. "Así, pensados como un todo visual que, a razón de 8 tapas por año, funcionan como un rompecabezas a escala", explica el editor Leonel Arance.

El mismo colectivo, esta vez en la editorial EME / Estructura Mental a las Estrellas presenta la que muy posiblemente sea la tapa más curiosa de entre todas las novedades. A primera vista, no tiene nada, ni siquiera información. Un rectángulo gris acero que sólo funciona de cerca: al centro, un cuadrado de laca sectorizada también gris, que a su vez encierra la palabra Magdalufi, como escrita a punta de dedo infantil sobre un vidrio empañado. Y en todo eso, también encierra fielmente la preciosa primera novela de Vero Sánchez Viamonte, narración en recortes concentrados de una infancia sin los padres, donde nunca jamás aparece la palabra desaparecidos. Vero, que es arquitecta y plástica, trabajó a la par de la diseñadora Leti Barbeito esta opción gráfica tan jugada, donde todo está compactado al centro, hasta la caja de texto: "La potencia del silencio, de lo que no se dice, que a veces resulta súper violento, tiene que ver con la austeridad. Así es el libro", anuncia la autora.







En donde más feroz se manifiesta la competencia entre diseños de tapas no es tanto en los dos templos centrales de los mega multisellos, amurallados por pilas de libros que, como micro ciudades de papel con terrazas de portadas, siempre tendrán algunos excelentes diseños -como los del premiado Juan Pablo Cambariere para una edición de A Sangre Fría, de Truman Capote o su Lobo estepario con orejas (ambos de Lumen)-, sino en stands como el de La Paragráfica, meca de libros de arte y diseño nacionales e importados. A cual más linda, las tapas hacen que el público se quede embelesado acariciándolas. Para Alan Irastorza, vendedor, la que más pulen es la del Scrapbook de Cartier Bresson en edición Thames & Hudson, un portfolio símil cuero donde las fotografías del maestro quitan la respiración. Si la tendencia general es al libro objeto, las ediciones de la editorial japonesa PIE sobre los mejores diseños de libros en distintos temas, son favoritas. Y las clásicas de la editorial española Gustavo Gili / GG, de contenidos temáticos teóricos, siempre maduras y atractivas.




Muestra de calidad holística local, la tapa de Diarios de Piglia ilustrada por Eduardo Stupía con diseño de Manuela López Anaya y edición de Jorge Mara para el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se recorta elegante en una vidriera del stand de Walduther.

"Se pensó como un objeto casi literal de aquellas libretas o cuadernos que se encuadernaban con papel marmolado, tela y se etiquetaban manualmente. Stupía en su gesto gráfico podía dialogar con la caligrafía de Piglia", explica la diseñadora. Con una apuesta retro pero sumándole el imput visual del paso del tiempo, en el stand de Bolivia luce, como una alhaja antigua el facsímil del Diario de German Busch, presidente boliviano entre 1937-39, que firmó la paz con Paraguay, creó el código del trabajo, nacionalizó las minas y se suicidó muy joven. Allí mismo, las tapas de la editorial 3600.




En tanto, la mejor noticia de los vecinos de enfrente, es decir Brasil, llegó con poesía doblemente unida a locales: entre las invitadas oficiales, la poeta Angélica Freitas vino a presentar Un útero es del tamaño de un puño, traducido por su amigo porteño Cristian De Nápoli quien, a su vez, presentó Antes de fundar un club, potentes cosechas poéticas, ambas editadas por una editorial de tapas a cual más cromática: es que en Zindo & Gafuri desfilan los collages y las obras plásticas intervenidas. Su curador, Patricio Grinberg, explica que por alguna razón incomprensible, las portadas de poesía siguen tendiendo a un exceso de sobriedad". Por eso en un género que es de búsqueda, transformación y transgresión, las tapas de Z&G responden ad hoc con collages de artistas como el italiano Claudio Parentela u otros que utilizan técnicas mixtas no convencionales como Tamar Cohen, Hollis Brown Thorton o Robin Cracknell.




Entre las editoriales universitarias se recortan por la cohesión familiar lograda entre títulos, dos colecciones: la de UNIPE (Universidad Pedagójica) diseñada por el estudio ZkySky con el fabuloso timing visual que sus diseñadoras, Julieta Ulanovsky y Valeria Dulitzky manejan entre tradición y contemporaneidad. Y otra que ofrece la paleta y la riqueza cultural de su denominación de origen: El país del sauce, valioso proyecto conjunto de las universidades de Entre Ríos (UNER) y del Litoral (UNL), que atraviesa la cultura en torno al horizonte fluvial del Paraná y lo planta en tapas con la paleta cromática de este paisaje. Su diseñador, Manuel Siri, recuerda que el aspecto económico de la colección no es un detalle menor: "A la búsqueda de la mejor calidad en la factura editorial se le suma el hecho de que el libro, finalmente, tenga un precio razonable. La decisión de la laca sectorizada en las ilustraciones es un toque sutil pero efectivo".




Saltamos al área donde las portadas gritan los recursos más zarpados de artistas y dibujante: las mejores publicaciones de comics e historietas moran en Espacio Moebius. Su anfitrión, Martín Ramón, identifica como tendencia de este rubro la desaparición de los logos de las editoriales en la tapa. "De a poco se van jugando más, por caso Wai cómics va a sacar un libro de dibujos e historietas de Jo Murúa y la tapa es una foto", advierte. Allí hay una, sobre todo, que brilla por el punch sincronizado entre contundencia de las letras y la ilustración ponderosa, con juego de mates y brillantes: Black is Beltza, del rocker vasco Fermin Muguruza ilustrada por el Dr. Alderete resulta impactante y distinguible como las tapas recientes de Alderete para las dos novelas de Florencia Werchovsky (Penguin Random): El telo de papá y Las bailarinas no hablan, que estará llegando al Teatro Colón próximamante, con dirección de esta moderna escritora y clásica dancer, quien acierta una reflexión en torno a las tapas. Dice Werchowsky: "Cuando no sabía leer agarraba los libros de la colección Robin Hood y me imaginaba las historias completas, mirando solamente la tapa. Tenían ilustraciones con los protagonistas, activos, metidos en la aventura. Me volví dependiente de esa promesa de la imagen: cuando supiera leer, esos personajes cumplirían con lo que me habían anticipado. Ahora, que leo más en formato digital que libros impresos, las portadas me parecen un lujo en extinción. El arraigo entre la imagen y el título es la idea del libro que sobrevive en mi memoria; el pobre digital es una especie de indocumentado, no tiene identidad ni particularidad, se ve como todos, vive dentro de un aparato".




También en Moebius, llama una tapa celeste nacional: es Dónde está Perón, cover justicialista de Dónde está Wally, de Ione Scheines con dibujos de Antolín Olgiatti, por Galería Editorial. Imperdible. Entre las portadas para niños: Pípala, el vector kids de AH, no puede más de inclusivo en ilustradores y abunda en hermosas tapas. En el segmento, otro sello prestigioso y albergue cálido de ilustradores es Pequeño Editor, conducido por el inefable Diego Bianki, que este año presentó Cuentos Cansados con dibujos propios y los textos que cada noche el escritor uruguayo Mario Levrero le leía a sus hijos.

Paula Fernández, vendedora del grupo que nuclea a las independientes y conectadas Interzona, La Marca y Marea (con respectivos Fuertes en literatura y ensayo, teoría y visualidades y no ficción) observa que estas editoriales atraen a un público culto y lector que tiene relación con el contenido y también aprecia los esfuerzos puestos en tapas.

Guido Indij, director de Interzona, cree que "una tapa sirve para comunicar del mismo modo en que uno entra a un hospital y se guía por la señalética". Y destaca elementos de seducción de las portadas que no necesariamente tienen que ser visuales: "táctiles o de acabado, como decirte texturas o laminados", que se ven en títulos de narrativa como los Cuentos de terror de Laiseca o las Confabulaciones de John Berger (con elástico tipo Moleskine, además). Aplausos por la ubicación de identidad con el logo del sello a lo ancho y al pie. Entre las portadas "fuera de serie" de Interzona, está la de El gran espejo del amor entre hombres, de Iharu Saikaku, diseñada por un as de tapas: Alejandro Ros. Además de la trama japónica del fondo y la ilustración sutil superpuesta en tinta plateada, desde el lomo avanza sobre la tapa la presión de un shibari o atadura nipona. Exquisito. "Una buena tapa de libro es una adivinanza que llega con respuesta, que se juega tanto en el futuro, a la manera de una apuesta, como en el pasado, en la identificación de pertenencia a sello o colecciones que podría darnos pistas lectoras", dice el escritor Esteban López Brusa, antes de alertar contra el tiempo que se les dedique "no sea cosa que por ese embeleso nos quedemos sin entrar en la literatura".




Como su nombre lo indica, La Sensación también lo es en el arte y en las portadas de los cuatro sellos indies que reunió en la feria: Mansalva, Blatt & Ríos, Iván Rosado y Caballo Negro, todos cool. El artista Javier Barilaro, proyectista del espacio y artífice de estos celebrados microcuadros de mano que son sus tapas para Mansalva dice: "siempre las visualicé como una pequeña obra de arte en el sentido de libertad total. Con los años apareció un estilo, nos han dicho 'quiero sumergirme en la experiencia Mansalva', y representa lo que soñamos para la literatura, algunos lo verán desconcertante. Con el tiempo las tapas se han vuelto más tranquilas y menos vociferantes. La marca de Mansalva es el uso de la tipografía".

Barilaro destaca la de uno nuevo: Once Sur, de Cecilia Pavón, diario de vida de una mujer que vive al borde de su propia existencia: acaba de tener un hijo y acaba de enamorarse de un hombre que no es el padre. Ingresa la voz del poeta y cantante Francisco Garamona, asimismo editor de la casa: "Una tapa en el mejor de los casos siempre tendría que ser una ventana a una realidad diferente y el cuerpo, que es lo más común que tenemos, cuando se muestra, es lo más alien. Un libro siempre tiene que tener tapa y la tapa debe tapar; pero y si destapamos ¿qué pasa?"




por Carolina Muzi , 24 de Mayo de 2018
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