Inventario de Paola Vega en Prisma

prisma_Ab18.jpg

Los espacios virtuales que ocupa en las redes Paola Vega están cargados de imágenes de pinturas y de pintores rodeados de ellas. Fotos -digitalizaciones- , recogidas a lo largo de desvíos infinitos, virtuales también, por los que la lleva una investigación guiada por su vocación de historiadora, su intuición y la pasión y admiración por esta figura tan real como romántica que es la del artista pintor. En los espacios físicos que ocupa Paola se vive el mismo ambiente: impresiones de estas imágenes -archivos digitales llevados al papel por chorros de tinta que les dan un filtro particular y homogéneo, estandarizados en su recorte sobre hojas A4-, se amontonan sobre algunas de las paredes y los huecos libres de su taller,
aproximándose al orden que adquieren las páginas de búsqueda de imágenes en la web. Casi involuntariamente, este archivo va rodeándola y, así, rodeando su trabajo. Más importante aún, va formando su mirada, carcomiéndola y quedándose en el infinito, ahora sí, de sus pupilas, como una huella.

A partir de estas imágenes impresas, Paola va ensayando paletas, entendiendo composiciones, homenajeando hallazgos pictóricos, recreándolos con pinceladas propias sobre papeles que suma a la pared, a los costados de las reproducciones. Esta colección incluye retratos y paisajes; numerosas marinas; escuelas varias; obras popularizadas y otras menores; trabajos de artistas reconocidos y de otros no tanto; de pintores y pintoras amigos y de otros de tiempos y geografías distantes. Todas las listas entran en el legado que construye amorosamente Paola. Y el filtro supuestamente discreto que impone la impresora hogareña va de a poco ligando esta reunión de artistas a través de sus pinturas, de sus impresiones y de las impresiones que estas dejan en los ojos y la paleta de Vega.

La exhibición que se presenta en Prisma KH, Inventario, ensaya un diálogo entre este
recorrido de Paola a través de la historia del arte y su propio trabajo. Intenta evidenciar el vínculo entre esta suma de imágenes de las que se rodea y la manera en que este consumo visual es devuelto en la paleta difusa de sus obras, que son inmensos homenajes a la pintura, a la pincelada y el color, al encuentro entre el pintor y la superficie pintada, a todo ese espacio construido en el diminuto espesor de la tela. Las imágenes vaporosas con que tanto identificamos a Paola, donde el color se hace aire, vibran acá como el residuo o la memoria de esa colección aglutinada sobre sus paredes, vistas de un collage atravesado por un par de ojos entreabiertos, despertándose, nublados. De repertorios que ella mira, guarda y después deja atrás para lanzarse a pintar habiendo penetrado su naturaleza y devolviéndolos como pura atmósfera, pura evocación, puro aliento, pura aura, algo que podríamos pensar habían perdido en los viajes mediáticos durante los que se multiplicaron sin rigor. Ella los homenajea en el romanticismo abstracto de su pintura que produce como testimonio de su amor por ella.

En una de sus lúcidas reflexiones sobre la pintura, Alfredo Hlito escribió que “si la pintura que uno hace no resulta ser alguna forma de comunicación, uno ha pasado por la vida envuelto en el más espléndido silencio”. Paola es, en este sentido, una ferviente comunicadora. Porque su pintura abraza su condición ineludible de ser diálogo con otros pintores, con otras pinturas, de ser legado del legado. Inventario es un coro y reunión de imágenes que celebran esa existencia en compañía.

Alejandra Aguado



Inauguración Sábado 21 de abril de 2018 a las 19 hs en Prisma KH (W. Villafañe 485 - CABA)

compartir